Alimentos buenos para el hígado

Una alimentación adecuada y un estilo de vida saludable son básicos para su buen funcionamiento.

La enfermedad de hígado graso no alcohólico (EHGNA) es la patología de hígado más común en el mundo occidental, su incidencia va en aumento y, aunque su prevalencia es desigual en cada lugar, numerosos estudios la sitúan ya en alrededor de un 30% de la población en estos países.

Diversos estudios advierten que patología va en aumento, ya que tiene relación con el incremento de la obesidad, la diabetes y el síndrome metabólico

«El hígado graso es una enfermedad silenciosa y asintomática, para la cual no existe aún tratamiento. Si bien es cierto que en muchos casos la práctica de ejercicio, la dieta y la aplicación de medidas para controlar el colesterol, el sobrepeso y la diabetes pueden ayudar a mantener esta patología bajo control, no ocurre así en todos los casos y a veces la enfermedad persiste aunque se apliquen todos estos cambios», explica la especialista en aparato digestivo y hepatología del Centro Médico Teknon, Mónica Guevara.

Por su parte, la nutricionista Susana León recuerda que, además del hígado graso, existen otras patologías que afectan a este órgano: el colesterol y afecciones como la cirrosis, esta última derivada del consumo de tóxicos, como el alcohol, entre otros.

«La principal función del hígado es, dicho de forma sencilla, hacer de filtro de la sangre, limpiarla de sustancias tóxicas que el organismo no necesita. Funciona, además, como almacén de reservas de energía que se transforman en glucógeno y se almacenan en el hígado en casos de necesidad», explica León.

La experta recuerda, por otra parte, que es un órgano fundamental para la digestión, ya que «es el encargado de producir bilis, que se almacena en la vesícula biliar y nos permite aprovechar los nutrientes de los alimentos».

Para que este órgano funcione de forma correcta, la experta insiste en que es básico llevar un estilo de vida saludable, que incluya la práctica regular de ejercicio físico moderado, además de una alimentación correcta con la presencia de todos estos alimentos:

Escarola. Foto Shutterstock.

Escarola. Foto Shutterstock.

Escarola

Forma parte, junto con el rábano, la alcachofa, la berenjena o la achicoria, del grupo de alimentos llamados coleréticos, que activan la producción de bilis. «Estos alimentos hacen que la bilis sea más fluida y abundante, de manera que las digestiones serán más fáciles», explica la nutricionista.

El café tiene propiedades saludables. Foto Shutterstock.

El café tiene propiedades saludables. Foto Shutterstock.

Café

Es otro alimento colerético, que tomado en las cantidades adecuadas puede proteger el hígado y mejorar la digestión.

Así lo apunta un estudio realizado por el Instituto de Información Científica sobre el Café (CIIU) que señala que tomar café podría reducir el riesgo de padecer trastornos digestivos como la formación de cálculos biliares, piedras en la vesícula o pancreatitis, entre otras.

En cuanto a la cantidad de café que se puede consumir de forma segura cada día, diferentes estudios hablan de unas tres tazas, aproximadamente. De hecho, una investigación publicada en Annals of Internal Medicine señala que beber hasta tres tazas diarias de café podría reducir el riesgo de mortalidad prematura entre un 12% y un 18%.

Las nueces aportan grasas buenas. Foto Shutterstock.

Las nueces aportan grasas buenas. Foto Shutterstock.

Nueces

Las nueces tienen numerosas propiedades nutricionales, de manera que es importante incluir su consumo en una dieta equilibrada.

«Para tener un hígado sano es importante mantener unos niveles saludables de colesterol, ya que si existe un exceso este puede almacenarse en los vasos sanguíneos», explica León.

Las nueces no solo son cardiosaludables y ayudan a regular el colesterol, sino que su consumo, al igual que ocurre con otras grasas similares como las que encontramos en el aceite de oliva y la palta, «desplaza el de otras menos recomendables, como las procedentes de las carnes rojas», continúa.

En lugar de carne roja, León recomienda priorizar siempre el consumo de pescados, legumbres y alguna carne blanca.

Los cereales integrales son ricos en fibra. Foto Shutterstock.

Los cereales integrales son ricos en fibra. Foto Shutterstock.

Pan integral

«Gracias a su aporte de fibra, los granos integrales impiden que el colesterol se absorba, de modo que si escogemos esta versión en lugar de granos refinados estamos protegiendo el hígado», explica la nutricionista, quien recomienda apostar siempre por la versión integral de pan, cereales, arroz o pasta.

El té verde, uno de los pocos alimentos que influye en alguna medida en los procesos metabólicos.

El té verde, uno de los pocos alimentos que influye en alguna medida en los procesos metabólicos.

Té verde

Según un estudio realizado por la Universidad Estatal de Pensilvania, la combinación entre el consumo de extracto de té verde y la práctica de ejercicio físico regular podría reducir la gravedad de la enfermedad del hígado graso por obesidad hasta en un 75%. 

En este sentido, la especialista en aparato digestivo y hepatología, Mónica Guevara, señala que «la práctica de deporte debe ir siempre acompañada de la eliminación del consumo de grasas no saludables y alcohol«.

León recuerda que «entre el tipo de grasas que pueden aumentar los niveles de colesterol en sangre no debemos incluir las del huevo, ya que el colesterol que contiene este alimento no se absorbe en el organismo».

La nutricionista recalca, en este sentido, que influyen mucho más en el aumento del colesterol sanguíneo «los carbohidratos refinados, los azúcares y las grasas saturadas e hidrogenadas».

Salmón, rico en Omega-3. Foto Shutterstock.

Salmón, rico en Omega-3. Foto Shutterstock.

Salmón

Los pescados grasos, como el salmón o las sardinas, así como los suplementos de aceite de pescado ricos en omega-3, pueden mejorar el hígado graso, según un estudio publicado en el World Journal of Gastroenterology.

La investigación señala que las grasas procedentes de estos pescados ayudan a mantener los niveles enzimáticos en el hígado y, por lo tanto, prevenir la acumulación de grasas en este órgano.

Brócoli, una verdura versátil que se adapta a muchas preparaciones.

Brócoli, una verdura versátil que se adapta a muchas preparaciones.

Brócoli

El brócoli, al igual que las espinacas y otras hortalizas de hoja verde, es rico en vitamina E, que ayuda a prevenir el hígado graso. Según un estudio de la Universidad de Haifa, en Israel, tanto la vitamina E como la C actúan como antioxidantes y reducen el proceso de inflamación en el hígado graso. Otros alimentos ricos en vitamina E son las nueces, las semillas y las grasas vegetales.

En cuanto a la vitamina C, que esta investigación relaciona también con una menor incidencia de la enfermedad del hígado graso, se encuentra en numerosos alimentos de consumo habitual, desde los cítricos a las frutillas, el kiwi o el morrón rojo. De hecho, es una vitamina muy presente en nuestra dieta y es extraño que exista un déficit entre la población.

Champignon, fuente alimenticia de vitamina D. Foto Shutterstock.

Champignon, fuente alimenticia de vitamina D. Foto Shutterstock.

Champignon

Esta seta es rica en vitamina D, una sustancia cuyo déficit se ha asociado con la incidencia de enfermedades hepáticas. Pese a que la vitamina D se sintetiza sobre todo a partir de los rayos solares, existen algunos alimentos que la contienen, como son los champignones, el pescado azul, el hígado, los lácteos, la palta o el huevo.

Dado que su déficit afecta a buena parte de la población, son muchas las personas que la suplementan de forma habitual.

Según una investigación publicada en la revista Gastroenterología y Hepatología, el 87% de los pacientes de enfermedad hepática crónica (EHC) presentaban concentraciones deficitarias o insuficientes de vitamina D, siendo menor en los cirróticos y en la etiología por alcohol. La investigación concluye que el aporte de vitamina D podría ser, en estos casos, «seguro y eficaz».

Fuente: https://www.clarin.com/buena-vida/8-alimentos-buenos-higado_0_Q-nynNe-o.html