La enfermedad por reflujo

La enfermedad por Reflujo Gastroesofágico (o ERGE) se produce cuando el contenido ácido del estómago sube por el esófago hacia la garganta y es lo suficientemente grave como para provocar síntomas recurrentes que dañan el esófago. Técnicamente, se define por la presencia de roturas en la mucosa esofágica o por la recurrencia de síntomas lo suficientemente graves como para deteriorar la calidad de vida. Se llama también enfermedad por reflujo ácido, y es potencialmente grave ya que comporta riesgo de esofagitis (inflamación de los tejidos que recubren el esófago) y otras complicaciones. El síntoma más común de ERGE es la sensación de quemazón (pirosis). Otros síntomas pueden incluir un sabor amargo en la boca, que se debe a la regurgitación ácida; dificultad o dolor al tragar y dolor en el pecho.

Esa quemazón –pirosis- se reconoce como el síntoma principal del reflujo gastroesofágico. En un estudio realizado en más de 800 pacientes europeos diagnosticados en la práctica general, un 86 por ciento experimentaba pirosis. Aproximadamente un 40 por ciento de los pacientes con ERGE desarrolla esofagitis. Algunos, pueden sufrir pirosis grave sin que exista esofagitis visible en la endoscopia mientras que otros con síntomas leves presentan esofagitis grave. Pero debe saberse que la gravedad de los síntomas no está directamente relacionada con la gravedad de la esofagitis subyacente.

Y hay un número importante de complicaciones esofágicas en los pacientes con ERGE:

  • Un 2-7 por ciento desarrollan úlceras esofágicas, que posiblemente dan lugar a estenosis y provocan la necesidad de someterse a dilatación (un procedimiento quirúrgico en el cual se ensancha el esófago utilizando un instrumento para estirar y agrandar una cavidad corporal estrechada).
  • Un 10-15 por ciento desarrolla esófago de Barrett, un cambio en los tejidos del esófago que puede preceder a la aparición de cáncer
  • Existe también un riesgo aumentado de desarrollar carcinoma esofágico.

Se calcula que entre un 20-40 por 100 de la población adulta de los países occidentales padecen pirosis recurrente. Y se sospecha que la incidencia real puede ser mayor puesto que muchos pacientes que padecen esta enfermedad están actualmente considerados solamente como dispépticos.

La realidad es que el reflujo reduce de forma significativa la calidad de vida de los pacientes, de forma paralela al aumento de la gravedad de la pirosis y con independencia de la presencia de esofagitis subyacente. Según los datos, un 75 por 100 tenía dificultades para dormir; un 51 por 100 encontraba el trabajo doloroso; y un 40 por 100 experimentaba dolor al hacer ejercicio.

Factores de riesgo

El primero de ellos es la edad; puede decirse que es edad-dependiente, en el sentido de que a más edad, hay más riesgo de padecerla. Los varones tienen muchas más posibilidades de sufrirla que las mujeres La comida abundante y las bebidas con gas pueden aumentar el reflujo. Y por supuesto, el alcohol y el tabaco pueden incrementar los síntomas.

Hasta hace poco tiempo se consideraba la obesidad como un factor de riesgo. Con los conocimientos actuales no se puede afirmar que lo sea. 

Aunque no hay una medida objetiva, se sabe que los problemas emocionales pueden activar la enfermedad o pueden en un momento determinado exacerbarla, como algunos fármacos ansiolíticos y antagonistas del calcio.

Para prevenir

La primera medida es de tipo mecánico: no tumbarse después de haber ingerido alimento al menos hasta dos o tres horas después. Y debe tenerse también la precaución similar a la que se adopta cuando hay una hernia de hiato: levantar la cabecera de la cama alrededor de 15 o 20 centímetros para evitar el desplazamiento del ácido.

Es mejor llevar una dieta a base de hacer comidas frecuentes y ligeras que hacerla a base de ingestiones espaciadas y abundantes. Y no es aconsejable el consumo de grasas, fritos o carnes rojas. Por la misma razón no es conveniente el consumo de ácidos, como cítricos, vinagres o picantes. Tampoco se aconseja el consumo de bebidas alcohólicas, gaseosas o de menta. Tampoco el té o el café.

Y en cuanto a medicamentos, debe consultarse, porque muchos antiinflamatorios, las pastillas para dormir u otros fármacos pueden incidir en el reflujo.

Fuente: https://www.65ymas.com/opinion/ramon-sanchez-ocana-enfermedad-por-reflujo-factores-riesgo-como-prevenirla_32838_102.html