Existen muchísimos tipos de acoso, algunos más prevalentes que otros. Aquí te mostramos los más importantes y los signos que indican su presencia en un entorno social.

El acoso es un grave problema social a todos los niveles. No es para menos, pues su prevalencia permanece en índices alarmantes a pesar de los múltiples esfuerzos educacionales para frenarlo. Sin ir más lejos, el National Bullying Prevention Center de Estados Unidos estima que el 20,2 % de los estudiantes de la región sufre alguno de los tipos de acoso o bullying en cualquier momento dado.

Aunque el acoso se suela vincular al ámbito estudiantil, cabe destacar que también está muy presente en Internet, en el ámbito laboral e, incluso, en los núcleos familiares y románticos. Te invitamos a seguir leyendo, pues en las siguientes líneas diseccionamos en qué consiste este fenómeno social y cómo detectarlo antes de que provoque efectos serios en la persona que lo padece.

¿Qué es el acoso?

El acoso, más conocido como bullying en inglés, es definido por la National Centre Against Bullying como ‘un uso indebido, continuo y deliberado del poder en las relaciones a través de un comportamiento verbal, físico y social repetido que tiene la intención de causar daño físico, social o psicológico’. Implica la presencia de una figura de poder (el abusador) y una vulnerable (el abusado).

El acoso se considera una subcategoría de la conducta agresiva. Está compuesto por los siguientes pilares:

  1. Intenciones hostiles: puede que el abusador no sepa hasta qué punto afecta al abusado con sus conductas, pero las intenciones nunca son buenas en primera instancia.
  2. Desbalance de poder: la persona que abusa se encuentra en una situación de superioridad objetiva (ser el jefe o el profesor del abusado, por ejemplo) o autopercibida, es decir, simplemente se cree mejor que la contraparte que sufre. Por otra parte, el agredido adopta una posición de sumisión, ya que se siente incapaz de parar la situación.
  3. Repetición en un intervalo temporal: aunque no exista un periodo fijo, el acoso debe ser repetido para considerarse como tal. Estudios con grupos poblacionales concretos indican intervalos medios de 2 a 3 años, aunque puede ser mucho más o mucho menos.

La repetición de las conductas agresivas es un aspecto clave para que una situación concreta se perciba como bullying. Por ejemplo, los episodios aislados de rechazo social, las malas respuestas en contextos concretos, los actos aleatorios de intimidación o agresión o las peleas de mutua incitación no entran dentro de esta definición.

El acoso debe ser repetido en el tiempo y más o menos sostenido. Las agresiones aisladas no forman parte de este conglomerado terminológico.

Cifras y estadísticas

Los tipos de acoso y su importancia
El acoso es una conducta bastante común en ciertas poblaciones y situaciones. Por desgracia, este suele dejar secuelas psicológicas en las víctimas.

Fuentes ya citadas ponen en perspectiva la gravedad del acoso con estadísticas oficiales. Te mostramos algunos de los números más relevantes:

  • 1 de cada 5 estudiantes estadounidenses reportan sufrir acoso. Los hombres padecen más violencia física que las mujeres (6 y 4 % respectivamente), mientras que las chicas son más proclives a ser intimidadas y aisladas por rumores y mentiras (18 y 9 %).
  • Casi la mitad de las personas acosadas en una etapa concreta están seguras de que volverá a suceder.
  • El acoso aumenta las probabilidades de experimentar ansiedad, depresión, dificultades para dormir, peor desempeño profesional y abandono de la carrera estudiantil.
  • El 15 % de los estudiantes que reportan haber padecido bullying manifestaban persecución e intimidación en Internet. El cyberbullying es una parte esencial de estas dinámicas de poder.
  • Las víctimas de acoso son de 2 a 9 veces más proclives a cometer un suicidio en comparación con el resto de la población. Hasta un 14 % de los estudiantes piensan en quitarse la vida (y hasta un 7 % lo intentan).

Como puedes ver, el acoso sigue siendo un grave problema a día de hoy. Te mostramos los tipos que existen y cómo combatirlos en las siguientes líneas, pero si sientes que padeces violencia en cualquiera de sus tipos, te recomendamos que busques ayuda profesional. Recuerda que todo ser humano merece una vida en paz y nadie tiene derecho a denigrarte por ningún motivo.

Los 10 tipos de acoso

Los seres humanos somos extremadamente complejos y nuestras interacciones van mucho más allá de lo físico (para bien y para mal). Por lo tanto, a día de hoy se conocen varios tipos de acoso y cada uno de ellos funciona con dinámicas diferentes. Te contamos cuáles son en las siguientes líneas.

1. Acoso verbal

Este es el tipo de acoso más común en la sociedad con mucha diferencia. Sin ir más lejos, portales profesionales estiman que el 77 % de los estudiantes a nivel global padecen algún tipo de bullying a través de la palabra. Esta dinámica social puede ser extremadamente dañina para la víctima, por mucho que nunca se llegue a las manos. 

El acoso verbal no implica ningún tipo de contacto físico, pero suele ser el vehículo que permite a los abusadores llegar a otros tipos de agresiones más evidentes. Algunas de las conductas que evidencian esta dinámica son las siguientes:

  • Burlas y usos de apodos despectivos, los cuales suelen hacer alusión al físico (sobre todo en el ámbito escolar).
  • Extender rumores falsos que pueden perjudicar a corto o largo plazo a la persona afectada.
  • Amenazar de manera más o menos grave a la víctima.
  • Gritar o hablar mal a alguien sin una causa aparente y en situaciones sociales que no lo ameritan.
  • Reírse del modo de hablar o las expresiones que utiliza la persona abusada.
  • Usar gestos o posturas (no solo la palabra) para reírse de alguien o hacerle sentir inseguro.

Se suele argumentar que las mujeres son más proclives a llevar a cabo el acoso verbal que los hombres. De todas formas, las dinámicas de género cada vez son menos estables y la típica “violencia inherente” masculina es un estereotipo a combatir. Tanto chicos como chicas están en riesgo de verse envueltos en estas dinámicas dañinas.

2. Acoso físico

Este es uno de los tipos de acoso más evidentes a simple vista, sobre todo entre niños pequeños. Esta variante del bullying requiere un contacto entre abusador y abusado, aunque no siempre es tan evidente como dar un golpe en la cara. El componente físico es esencial en las dinámicas de poder y se estima que el 40 % de los acosadores tienen una constitución más robusta que la víctima.

Algunos de los comportamientos típicos llevados a cabo durante el acoso físico son los siguientes:

  • Golpear de manera directa al abusado o realizar contactos nocivos menos evidentes, como dar patadas suaves o pellizcar.
  • Escupir a la víctima.
  • Hacer que se tropiece, empujarla por las escaleras y otros actos que impidan que camine con normalidad.
  • Coger las posesiones del abusado y tirarlas, romperlas o esconderlas.
  • Robarle dinero o bienes a la víctima, ya sea mediante confrontaciones o sin que se percate de ello.

Como puedes ver, no todas las formas de acoso físico implican golpes o lesiones. El simple hecho de vulnerar la propiedad de alguien de modo repetido con malas intenciones representa un tipo de bullying más que evidente, por ejemplo.

3. Acoso social

El acoso social, también conocido como acoso encubierto, es el subtipo más difícil de detectar. Esta forma de abuso consiste en disminuir el estatus de la víctima de forma colectiva, lenta y progresiva, hasta el punto de que permita conductas en un principio impensables. Como es sucinto y de acción lenta, suele equipararse al tipo verbal (solo que emitido de manera colectiva).

Algunas de las conductas incluidas en este tipo de acoso son las siguientes:

  • Mentir sobre la víctima y expandir rumores de ella.
  • Emitir gestos de disgusto de modo colectivo cuando la víctima llega a la situación social concreta.
  • Hacer bromas repetidas que ridiculicen o dejen fuera al abusado.
  • Imitar de manera conjunta a la víctima y desde una perspectiva denigrante.
  • Fomentar que otras personas dejen de lado o abusen de forma activa a la víctima.
  • Dañar la reputación de la persona objetivo o impedir que esta forme parte de una dinámica social concreta.

Los seres humanos somos sociales por naturaleza. Por ello, no es de extrañar que aquellas personas en riesgo de exclusión sean más débiles y proclives a desarrollar trastornos psiquiátricos a largo plazo. Recuerda lo siguiente: no incluir a alguien en un grupo de personas de manera repetida sin sentido también es una forma de acoso.

El acosado puede sentir que el fallo o el problema está en él, ya que varias personas se lo hacen creer de forma simultánea. 

4. Mobbing

El mobbing es uno de los tipos de acoso social más a la orden hoy en día y se aplica sobre todo al ámbito laboral. No es para menos, pues fuentes citadas estiman que el abuso colectivo en la empresa afecta al 10-15 % de los trabajadores en activo. Sin duda, esta variante nos indica que el bullying y las dinámicas insanas no son solo cosa de niños. 

Este tipo de acoso puede ser horizontal (ataques entre compañeros), vertical descendente (de un jefe a un empleado), vertical ascendente (de los subalternos a una posición de poder) o más de 1 a la vez. Algunas de las dinámicas que lo evidencian son las siguientes:

  1. Intimidar al empleado haciéndole creer que a lo mejor se le despide o se le baja el sueldo sin motivo aparente.
  2. Ignorar a uno de los miembros de la cadena laboral. Esto incluye no tener en cuenta sus opiniones, no responder a sus preguntas, hacerle el vacío o interactuar con todos los integrantes de la sala menos él.
  3. Aislar o excluir a la víctima de las actividades laborales, desde las reuniones oficiales hasta los encuentros fuera de la oficina.
  4. Racionalizar los actos vejatorios hacia el individuo (“no trabajas suficiente”, “lo hago para que te esfuerces más” y muchas otras justificaciones).
  5. Minimizar las inseguridades, las preguntas o las ideas que el abusado pueda expresar en el entorno de trabajo.
  6. Hacer sentir al empleado culpable de manera constante de todo lo malo que pasa en la empresa.
  7. Bloquear, quitarle valor y desestimar el trabajo realizado por la víctima. Esto incluye hacerle sentir que todos los demás trabajadores desempeñan su labor mejor que él.

El mobbing se expresa en las dinámicas laborales de forma muy sutil. De todas maneras, casi todas las personas que lo sufren concuerdan en sentirse como una parte innecesaria de su trabajo, no escuchada y hasta molesta. Por desgracia, esta práctica es común en lugares donde las posiciones de poder están muy bien definidas y los escaños laborales son muy distantes.

5. Acoso en Internet o ciberbullying

Entre los tipos de acoso está el bullying por Internet
Con la popularización de las redes sociales, diversas formas de cyberbullying han tomado auge hasta convertirse en uno de los principales tipos de acoso.

Como hemos dicho en líneas previas, hasta el 15 % de los estudiantes que sufren acoso escolar reportan haber sido amenazados, denigrados o desplazados en Internet. Este medio de comunicación ayuda a tender puentes y fomenta la aparición de ciertas dinámicas sociales muy positivas, pero también les facilita a los abusadores extender mentiras e imágenes comprometidas de sus víctimas.

El ciberbullying puede ser evidente o sutil, y mucha gente joven lo alimenta sin darse cuenta, pues el simple hecho de compartir una fotografía comprometida de una persona vulnerable ya lo fomenta. En este punto, cabe destacar que distribuir material privado no solo es poco ético, sino que está penado por la ley.

A diferencia del acoso verbal, en el ciberbullying las palabras y los actos quedan registrados en bases de datos. Por ello, es fácil incriminar de manera inequívoca a las personas que lo ejercen.

Otros tipos de acoso

Te hemos mostrado 5 tipos de acoso generales, pero existen muchísimos más. Dedicamos la siguiente lista a citar todas las variantes que nos hemos dejado en el tintero, pero ten en cuenta una cosa: aunque nos detengamos menos en ellas, son igual de importantes y dolorosas que las ya citadas. Destacamos las siguientes:

  1. Acoso por discapacidad: se ha demostrado en múltiples obras y estudios que las personas con algún tipo de discapacidad están en riesgo a la hora de padecer acoso. Las víctimas pueden poseer dificultades motrices (ir en silla de ruedas o carecer de una extremidad, entre otros) o psicológicas (síndrome de Down, espectro autista y más).
  2. Acoso LGBTQIA+: este tipo de acoso se lleva a cabo cuando una persona (o un grupo de ellas) instigan de forma constante a otro individuo por su identidad, su expresión de género o sus predilecciones en la cama. No debemos olvidar que las personas dentro del colectivo trans son hasta 4 veces más susceptibles de padecer violencia que las heteronormativas.
  3. Acoso legal: en algunas ocasiones, los abusadores se sirven de sus libertades o vacíos legales para hacerle la vida imposible a la víctima. A menudo, estas personas denuncian de forma constante e injustificada al abusado y le hacen perder cuantías monetarias muy importantes para una defensa jurídica.
  4. Acoso parental: por desgracia, en contadas ocasiones los mayores abusadores de un niño son los padres. La negligencia, la violencia física, el refuerzo intermitente y muchas otras conductas se consideran acoso hacia los infantes, por mucho que provengan de sus figuras parentales.
  5. Acoso sexual: este término puede utilizarse como sinónimo de un crimen (la violación en cualquiera de sus formas), pero también para designar aquellas conductas vejatorias basadas en el género de la víctima. Por ejemplo, una mujer puede ser abusada a nivel verbal en su entorno laboral solo por el hecho de ser chica.

El acoso sistemático suele llevarse a cabo por parte de las clases sociales privilegiadas hacia las minorías más vulnerables, como suelen ser las pertenecientes a la comunidad LGBT, a etnias diferentes a las dominantes o a espectros de género distintos a los normativos. En estos casos la vejación es colectiva y la inacción fomenta su perpetuación.

No todos los tipos de acoso son individualizados. A veces, la sociedad en general da la espalda a grupos o individuos por sus rasgos fuera de la norma.

Los tipos de acoso y su importancia social

El acoso suele asociarse a la etapa estudiantil (sobre todo durante los primeros años), pues los niños pequeños tienden a ser poco empáticos, algo egocéntricos y requieren desarrollo neuronal y social para saber diferenciar lo moral de lo inmoral. Si bien es cierto que muchas agresiones verbales y físicas se producen durante la niñez, es imposible negar que el bullying afecta también a los adultos.

Si por tu situación laboral, condición sexual, estatus universitario, etnia y género (o cualquier otro rasgo) te has visto representado en estas líneas, te animamos a que busques ayuda profesional e incluso legal. Un psicólogo puede ayudarte a sobreponerte ante los abusos, pero a veces estos deben ser notificados ante la ley si incurren en actos delictivos.

Fuente: https://muysalud.com/mente/tipos-acoso/