Cantidad de cafés que reducen el riesgo de demencia

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Si eres de los que disfruta del café estás de enhorabuena. Un estudio científico viene a sumar más datos a la idea de que beber café o té pueden ayudar a prevenir la demencia. Te contamos de qué manera.

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  1. Isabel Gallardo Ponce

Durante muchos años el café ha tenido cierta mala fama y se tendía a pensar que subía la tensión arterial. El té siempre se ha considerado más saludable, quizá por la presencia de antioxidantes. La evidencia científica lleva ya tiempo avisando de que el café puede tener efectos beneficiosos frente a la mortalidad por cáncer, por enfermedad cardiovascular y al cáncer y el deterioro cognitivo

Ahora un nuevo estudio, que se publica en la revista científica JAMA, señala que el consumo moderado de 2 a 3 cafés al día o de 1 o 2 tés puede reducir el riesgo de demencia, enlentecer el deterioro cognitivo y preservar la función cognitiva.

Sobre estos resultados, David Pérez, miembro del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología, explica que “sabemos desde hace tiempo que el café era un factor de prevención de algunas enfermedades neurodegenerativas. Teníamos ya datos epidemiológicos sobre las demencias en general, en la enfermedad de Alzheimer, e incluso en la enfermedad de Parkinson”.  

Este estudio aporta información sobre estos datos a largo plazo (más de 40 años de seguimiento) y muestra algo interesante, en opinión de Pérez, y es el efecto techo: “el beneficio se consigue al tomar 2 o 3 tazas de café y 1 o 2 de té. Así, un consumo moderado, y creo que esto es razonable en estas bebidas, mejora el pronóstico de las demencias”. De hecho, tomar más cantidad no produjo en el estudio efectos negativos, sino que produjo efectos protectores para el cerebro similares a la dosis óptima. 

Uno de los autores de la investigación, Daniel Wang, profesor adjunto en la Facultad de Medicina de Harvard añade que “cuando buscamos posibles herramientas para la prevención de la demencia pensamos que algo tan frecuente como el café podría ser una intervención dietética prometedora. Nuestros resultados son alentadores, pero el efecto es pequeño y hay muchas otras vías de proteger la función cognitiva cuando envejecemos”. 

¿El café descafeinado tiene el mismo efecto?

Eso sí, si buscamos el mismo efecto con café descafeinado hay que tener en cuenta que no lo produce. El café contiene múltiples sustancias bioactivas, como el ácido clorogénico, la cafeína y gran cantidad de polifenoles. Pérez apunta a que aún no se conoce bien por qué el café tiene este efecto protector, a veces achacado a la cafeína y otras veces a los polifenoles. 

“Al someterlo a procesos para quitar la cafeína puede ser que se elimine alguno de estos elementos. Así que no podemos decir a ciencia cierta que sea enteramente por la cafeína. Lo que sí está claro es que el café con cafeína es el que tiene el efecto potencialmente neuroprotector en la prevención de la demencia”, dice Pérez.

(Foto: Alamy/Cordonpress)
Mientras aumenta el conocimiento y se averigua cuál es el mecanismo que produce este resultado, Pérez apunta que no se puede recomendar directamente tomar café a todo el mundo. Pero al que le guste el café o el té puede consumirlo de forma moderada “y mantenerlo en el tiempo ya que parece que tiene un efecto beneficioso a largo plazo. Mientras tanto hay que esperar a tener más evidencia clara en un ensayo clínico aleatorizado”. 

¿Cuándo se desaconseja el café? 

Tomar o no café muchas veces depende de la tolerancia y el gusto personal. Según Pérez , podría recomendarse prácticamente a todo el mundo salvo a aquéllas personas a las que les produzca ansiedad o les impida dormir. Para evitar que quite el sueño hay que pensar que la vida media del café es de 6 a 8 horas, así que podría servir con no consumirlo a partir de las 4 o 5 de la tarde. Tampoco se aconseja en “personas con temblor esencial porque aumenta el temblor”. 

Café en la vida diaria

No se trata tanto de tomar café sólo porque sea bueno y tomar jarras enteras, sino incorporarlo en el contexto de una vida en la que sigamos hábitos de vida saludables,  e incluirlo en una dieta saludable de corte mediterráneo. “No puede ser un elemento suelto; no solamente por tomar café prevenimos la demencia, sino que tiene que estar dentro de un ecosistema cerebro-saludable, como lo llamamos”, dice Pérez.

Medidas para un cerebro sano en un cuerpo saludable

Desde las SEN nos ofrecen un decálogo para mantener un cerebro saludable a lo largo de la vida. Aunque estas medidas no son milagrosas sí ayudan a reducir el riesgo de desarrollar un deterioro del cerebro. “Se ha demostrado que muchos de estos factores no solamente previenen la aparición de la demencia, sino que cuando aparece lo hace más tardíamente y el desarrollo es más lento”.

Elimina el estrés en todos los ámbitos y ten una actitud positiva. 

Realizar actividades que estimulen el cerebro y nos mantengan activos cognitivamente: leer, escribir, participar en juegos de mesa, completar crucigramas…

Evita el sobrepeso y realiza algún tipo de actividad física regular, ya sea realizando deporte o dando dos paseos diarios de al menos 30 minutos. “Simplemente con aumentar la cantidad de pasos que hacemos al día y con hacer tareas diarias y subir alguna escalera se puede evitar el sedentarismo. Romper la rutina del sedentarismo tiene un efecto neuroprotector”.

 Evita el alcohol, tabaco, contaminación ambiental y cualquier tipo de drogas. 

Controla otros factores de riesgo vascular, la tensión arterial, la diabetes o la hiperglucemia. 

Potencia las relaciones sociales y afectivas y evita el aislamiento social.

Sigue una dieta equilibrada. Opta por alimentos naturales y potencia el consumo de frutas, legumbres y verduras.

Asegura un sueño de calidad. Trata de dormir unas 8 horas diarias

Modera el uso de internet, pantallas digitales y redes sociales. 

Protege tu cerebro contra las agresiones físicas y utiliza cinturón de seguridad y casco en vehículos y actividades laborales.