Consejos ante una picadura de medusa

La picadura de la medusaproduce dolor muy intenso y una lesión rojiza en forma de latigazo con ampollas que pueden dejar cicatrices de por vida. Saber qué hay que hacer ante una de ellas es clave.

Picadura de medusa.
  1. María R. Lagoa

Las corrientes marinas, el viento y su propio ciclo biológico provocan el acercamiento de las medusas a las áreas costeras Aunque en nuestras playas no encontramos medusas cuya picadura sea mortal, es obvio que su presencia puede amargar las vacaciones, los días de descanso o los ratos de asueto a cualquier bañista. Por ello conviene tener la información necesaria para protegerse de este incómodo aniimal, saber qué podemos hacer ante una de sus picaduras e incluso cómo completar nuestro botiquín playero para contar con lo necesario a la hora de tratar una lesión en el mismo arenal.

Aunque no existe consenso entre los expertos sobre si pueden aumentar su presencia en las costas españolas, la Fundación iO, una organización científica dedicada al estudio de las enfermedades infecciosas, zoonosis emergentes y medicina tropical y del viajero, estima que convergen algunos factores que favorecen la proliferación de medusas , como son la llegada al mar de contaminantes orgánicos, especialmente de fertilizantes agrícolas, y la sobrepesca, que disminuye la competencia que las medusas tienen por el alimento y al mismo tiempo reduce el número de sus predadores.

Signos de una picadura de medusa

Lo que es una realidad es que más de 200 especies de medusas habitan en nuestro litoral. Las más predominantes en nuestras aguas son la Pelagia noctiluca (también denominada medusa clavel) y la Rhizostoma pulmo (conocida como aguamala).

Las células urticantes de las medusas pueden inyectar el veneno a través del contacto de sus tentáculos, que contienen aguijones punzantes microscópicos, con nuestra piel o nuestro cuerpo. “Sus picaduras producen dolor muy intenso y una lesión rojiza en forma de latigazo con ampollas que pueden dejar cicatrices de por vida”, explica la vicesecretaria de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), María del Campo. “Lo más frecuente es una lesión cutánea tipo erupción (habones o vesículas), asociada a prurito intenso, pero también, tras picaduras múltiples en una sola ocasión, puede dar lugar a una urticaria (habones de distribución generalizada)”, añade Javier Pereira, alergólogo del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona.

Recientemente la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (Seaic) ha advertido de que se pueden producir reacciones alérgicas y de que se pueden presentar otros síntomas como náuseas, vómitos, diarrea, calambres estomacales, espasmos, dolor muscular, fiebre, escalofríos, dolor de cabeza, mareos y dificultad para respirar.

En este sentido, Javier Pereira señala que recibir picaduras de medusa en varias ocasiones puede generar una respuesta alérgica en un individuo susceptible o una reacción anafilactoide, “una reacción sistémica inmediata que se asemeja a la anafilaxia, pero no es causada por una respuesta inmunológica de tipo IgE”. Pereira considera necesaria más investigación para conocer mejor los elementos inmunológicos potenciales de las medusas y aclarar su papel en la sensibilización.

Qué hacer ante una picadura de medusa

En cuanto a cómo debemos actuar, lo primero es conocer la situación. Existe una app (MedusApp), una de las aplicaciones sobre avistamiento de medusas con mayor número de descargas en todo el mundo, que permite a cualquier persona advertir de la presencia de medusas y ofrece en tiempo real un mapa de los lugares en los que se detectan.

La regla de oro es hacer caso a los servicios de vigilancia de la playa y primeros auxilios. Si una playa está cerrada, no debemos bañarnos aunque a simple vista no observemos medusas. “Lo mejor para prevenir las picaduras es seguir las advertencias de estos servicios”, subraya Pereira.

La Fundación iO alerta de atención especial con los niños, personas con historial de alergias, que hayan sido picadas anteriormente y con problemas cardiacos. También es recomendable evitar las zonas donde están atracados muchos barcos porque sus hélices rompen los tentáculos y muchos picotazos se producen por tentáculos sueltos que no se ven.

Consejos

Si sufrimos una picadura, hay que salir del agua rápidamente y no frotar la zona afectada ni con arena ni con la toalla. Lo siguiente es retirar con cuidado los tentáculos que permanezcan pegados a la piel con una pinza o unos guantes protectores. Hay que lavar la zona con abundante agua de mar o suero fisiológico. “El agua dulce y el alcohol facilitan la descarga del veneno de los tentáculos”, previene María del Campo, quien aconseja aplicar frío durante unos 15 minutos sin frotar (si usamos hielo, debemos evitar el contacto directo con la piel empleando un paño) y después compresas empapadas en vinagre o bicarbonato rebajado.

Respecto a si son o no recomendables los antihistamínicos y corticoides tópicos, Pereira considera que se puede utilizar un antihistamínico mientras dure el picor (una o dos dosis por día) y metilprednisolona (corticoide tópico) al 0,1%. Este alergólogo rechaza y alerta frente a falsos mitos, como el uso de orina humana, alcohol o amoníaco, la utilización de vendas y la inmovilización por presión.

Cuándo acudir al médico

Hay que acudir al hospital o centro de salud si se experimentan náuseas, vómitos, diarrea, calambres estomacales, espasmos, dolor muscular, fiebre, escalofríos, dolor de cabeza, mareas, aumenta el dolor o la hinchazón, picor generalizado, hay supuración en la zona de la lesión y dificultad para respirar. Cuando la picadura se produce en un ojo, el oído o la boca es también necesaria la consulta con un médico.

Según Pereira, en general los síntomas deben mejorar pasadas 24 horas. Hay que fijarse en que el tamaño de la lesión vaya reduciéndose y no se ponga la piel roja o muy caliente. El alergólogo enfatiza la importancia de no rascarse para evitar una sobreinfección por las bacterias de nuestra piel (celulitis): “Es mejor tomarse un antihistamínico para el picor que rascarse”.

Kit de emergencia en la bolsa de la playa

Teniendo en cuenta estas recomendaciones, la bolsa de nuestra playa, sobre todo si estamos en una zona en la que es frecuente la presencia de medusas, debe incluir un kit de emergencia con unas pinzas, antihistamínicos y corticoides tópicos.

La Seaic sugiere, en la medida de lo posible, identificar la medusa que ha causado la picadura para poder informar al profesional sanitario que atienda el caso. Asimismo, insta a la población a reportar todas las picaduras y contactos con medusas en nuestra costa a través de MedusApp así como a no infravalorar este problema.

Esta sociedad científica recuerda que en 2026 se describió una reacción anafiláctica grave por picadura de Rhopilema nomadica en las costas de Tel Aviv (Israel) y en el 2018, el Comité de Asma de la Seaic, publicó un caso de anafilaxia por medusa Pelagia noctiluca.

Fuente: cuidateplus.com