Los chicos y sus amigos imaginarios
¿Qué razones llevan a los niños a crear amigos imaginarios? Los amigos imaginarios son muy habituales durante la infancia. En la mayoría de los casos, es algo completamente normal y saludable dentro del desarrollo infantil

Hecho de algodón de azúcar, con cuerpo de elefante, cola de gato y trompa. Así es el amigo imaginario que Riley, protagonista de la aclamada película infantil Inside Out, creó cuando era más pequeña. Su nombre es Bing Bong y su presentación sirve para que CuídatePlus plantee la siguiente pregunta: ¿es normal que los niños creen amigos imaginarios?
“En la etapa de la infancia es muy importante el desarrollo del pensamiento mágico y del mundo de la fantasía. Por tanto, es completamente normal que los tengan”, afirma Mercedes Bermejo, psicóloga sanitaria experta en infancia y directora de Psicólogos Pozuelo. La especialista señala que es más frecuente tenerlos entre los tres y siete años: “Conforme los pequeños van creciendo, desarrollan habilidades sociales y cognitivas y, por tanto, la necesidad de tener estos amigos suele disminuir”.
Eso sí, aclara, hay menores que los pueden mantener durante más tiempo, dependiendo de la edad madurativa, del temperamento y del entorno familiar, sin que ello signifique que sea patológico. En este sentido, Bermejo reconoce que, con frecuencia, los padres acuden a terapia preocupados porque sus hijos tienen estos amigos, “cuando, en realidad, esto puede desempeñar un papel positivo en su desarrollo emocional y social”.
En concreto, a través de ellos los menores exploran su entorno y emociones, así como resuelven conflictos internos, practicando la interacción social. “Hay que tener en cuenta que su pensamiento mágico está muy desarrollado y hay veces que les cuesta diferenciar la realidad de la fantasía”, recuerda la experta.
Por otra parte, la presencia de un amigo imaginario fomenta la creatividad y la capacidad del juego simbólico. De acuerdo con Bermejo, “esto es algo fundamental para el desarrollo cognitivo y puede ser una vía para gestionar emociones más complejas, ya que está muy desarrollado con todo lo que tiene que ver con la inteligencia emocional”. Por todo ello, insiste, “se trata de algo evolutivo y no hay por qué preocuparse”.
¿Cuándo puede ser una señal de alerta?

(Foto: Shutterstock)
Recapitulando: los amigos imaginarios son una parte saludable, evolutiva y esperable dentro de lo que es el desarrollo infantil. Ocurre lo mismo cuando los niños dan vida propia a objetos, peluches o muñecos.
Sin embargo, la psicóloga consultada detalla que un amigo imaginario puede ser motivo de preocupación si el pequeño “tiene dificultades significativas importantes entre lo que es real y lo que es imaginario o muestra signos de aislamiento extremo, evitando interactuar con otros niños o adultos”. Asimismo, agrega que también es mal síntoma que la relación que establezca con el amigo imaginario “se vuelva excesivamente absorbente y pueda interferir con la vida diaria o el funcionamiento social”.
“Hay veces que también tiene que ver con la persistencia inusual en la presencia del amigo imaginario más allá de la edad esperada, es decir, que a partir de los ocho o nueve años permanezca y que no sea ya amigo, sino que le dice al niño cosas malas que le generan malestar”, advierte la especialista, quien recomienda, en todos estos casos, la evaluación por parte de un experto.
¿Cómo deben reaccionar los padres a un amigo imaginario?
Cuando sus hijos tienen un amigo imaginario, los padres deben actuar de una forma abierta, normalizada y comprensiva. Como afirma la psicóloga sanitaria, “no hay que ignorar esta situación, ni invalidarla, ni juzgarla”. Por ello, “es importante que los padres acepten la existencia de este amigo, mostrando seguridad y apoyo, preguntando por él y explorando lo que el niño está sintiendo”.
Eso sí, recuerda, también es conveniente asegurarse que esta “amistad” no afecte de manera negativa la vida emocional del niño.