“Tenemos que dejar de creer que es normal tomar pastillas a partir de los 50”

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El uso de medicamentos se vuelve frecuente desde cierta edad.Un profesional cuestiona esa normalización y explica por qué no siempre es la única opción.

El consumo de pastillas en adultos mayores se volvió una práctica habitual a partir de cierta edad. A los 50 años, muchas personas comienzan tratamientos farmacológicos que, en numerosos casos, se sostienen en el tiempo sin una revisión integral de su necesidad.

Desde la medicina clínica, distintos especialistas advierten que el aumento de la medicación no siempre responde a enfermedades graves, sino a la aparición de síntomas frecuentes como cansancio, insomnio, molestias digestivas o dolores persistentes.

En ese escenario, la discusión no pasa por cuestionar el uso de medicamentos cuando están indicados, sino por revisar por qué se convierten en la primera y, a veces, única respuesta frente a cambios asociados al envejecimiento.El consumo de pastillas, en muchos casos, se hace habitual desde los 50 años.El consumo de pastillas, en muchos casos, se hace habitual desde los 50 años.

Sobre este punto pone el foco Alexandre Olmos, quien plantea la necesidad de diferenciar entre tratamientos necesarios y una medicalización que se instala de forma casi automática con el paso de los años.

Para Alexandre Olmos, la idea de que envejecer implica sumar medicación de manera casi automática merece, al menos, una revisión ya que no es una buena practica depender de pastillas como parte de la rutina diaria.

«Estamos normalizando tomar fármacos a partir de los 50 o 60 años, y no debería de ser así. Esto es lo que me hace ver que, a pesar de estar mejor que en el pasado, todavía debemos mejorar. Hay gente que genéticamente es longeva, con independencia de lo que haga, pero no son la mayoría. En resumen, estamos progresando, pero tenemos que abandonar la idea de que es normal tener que tomar pastillas a partir de cierta edad», expresa Olmos.

En la práctica clínica, observa un patrón que se repite con frecuencia. Personas que comienzan a tomar fármacos por cansancio, insomnio, molestias digestivas o dolores leves, sin que siempre exista una patología de base clara. El síntoma mejora, pero la causa muchas veces queda sin resolver.

El inconveniente aparece cuando esa respuesta se prolonga en el tiempo. Con el uso sostenido, las pastillas pueden generar efectos secundarios, superponerse entre sí o convertirse en una solución permanente que nadie vuelve a cuestionar.

Desde su enfoque, el punto no es dejar de usar medicación cuando está indicada, sino evitar que sea la única respuesta frente a cualquier malestar que aparece con la edad.

El consumo de pastillas en adultos mayores y la medicalización del envejecimiento

En las últimas décadas, el uso de medicamentos creció de manera sostenida en adultos mayores. Hipertensión, colesterol alto, diabetes o dolores articulares suelen abordarse con fármacos desde etapas relativamente tempranas.

En muchos casos, estos tratamientos son necesarios y cumplen una función clara. Sin embargo, algunos especialistas advierten que también se instaló una tendencia a medicalizar el envejecimiento, incluso cuando no hay cambios significativos en el estado de salud.

La acumulación de pastillas no siempre refleja un deterioro real, sino la falta de un abordaje más amplio. Aspectos como la alimentación, el descanso, la actividad física o el manejo del estrés suelen quedar relegados frente a la solución rápida que brindan los medicamentos.

Cambios de hábitos y prevención más allá de la medicación

Con el tiempo, ese esquema puede volverse un circulo vicioso. Aparecen síntomas, se suma medicación, surgen nuevos malestares y se incorporan más fármacos. Por eso, revisar las indicaciones de forma periódica resulta clave.

Uno de los puntos que remarca Olmos es que los cambios de hábitos siguen teniendo impacto incluso después de los 60 o 70 años. Dormir mejor, moverse con regularidad o ajustar la alimentación puede generar mejoras concretas en pocos meses.

«La epigenética se puede cambiar. Es más, se pueden tener cambios en 6 meses si se cambian los hábitos de vida de forma personalizada, paso a paso y sin agobiarnos», comenta Olmos.

Y agrega: «Nosotros hacemos estudios epigenéticos antes y después y vemos los cambios de como mejora la microbiota, como se regula el sistema inmune o como disminuye el estrés oxidativo. Al final, no importa tener 60 o 70 años, ya que en 6 meses podemos mejorar la salud».El consumo de pastillas en adultos mayores y la medicalización del envejecimiento. (Foto: Freepik)El consumo de pastillas en adultos mayores y la medicalización del envejecimiento. (Foto: Freepik)

Desde esta mirada, muchas alteraciones asociadas a la edad no son necesariamente definitivas. El cansancio persistente, la inflamación leve o los problemas digestivos pueden disminuir cuando se modifican conductas sostenidas en el tiempo.

Esto no implica abandonar tratamientos médicos, sino complementarlos con un enfoque más preventivo. En algunos casos, incluso permite reducir dosis o evitar nuevas indicaciones farmacológicas.

Fuente: https://www.clarin.com/informacion-general/alexandre-olmos-medico-clinico-dejar-creer-normal-tomar-pastillas-partir-50_0_gBIeCYCnwv.html