Cuando madrugar daña tu cerebro

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Los neurólogos alertan sobre la trampa de las 5:00 de la mañana

Es tendencia. Pero eso no significa que sea ni beneficioso ni recomendable. Los neurólogos advierten de por qué no hay que despertarse a las 5 de la mañana buscando mejorar el éxito y la productividad.

mujer dormida
  1. Isabel Gallardo Ponce

En redes sociales encontramos multitud de consejos para ser más productivos, para ocupar nuestro día al completo y hacer más aunque no tengamos más tiempo. Una de estas tendencias es la que promete que levantarse cuando aún no ha amanecido y entrar en el Club de las 5 de la mañana convertirá nuestra vida en un modelo de éxito. Los gurús prometen que seremos los más productivos, optimizaremos nuestro rendimiento y tendremos más tiempo.

Sin embargo, los neurólogos tienen otra visión del asunto: lo ideal es adaptar el horario de sueño al propio organismo y estilo de vida, no a modas virales. Así lo explica la Sociedad Española de Neurología, quienes advierten de que esta tendencia no tiene base científica sino que puede producir un impacto negativo en nuestra sueño y, por tanto, en nuestra salud. Especialmente esto nos afectará si sacrificamos horas de sueño por una moda que no tiene nada de científico. 

No hay como ver los datos: más del 48% de la población adulta en España no tiene un sueño de calidad, y cerca de un 20% padece insomnio crónico. Por tanto, los neurólogos alertan de que incitar o imponer rutinas de sueño restrictivas o inadecuadas puede agravar aún más este problema de salud pública. 

No existe una hora de despertar válida para todos

Por tanto, imponer un horario para levantarnos sin atender a las necesidades personales de cada uno puede conllevar un déficit crónico de sueño. ¿Qué produce la privación de sueño? Se produce afectación en la energía que tenemos para encarar el día, pero también en la regulación metabólica, en la ganancia de peso, en un sistema inmune que no funciona correctamente, en las emociones y en la limpieza neurológica que conlleva el sueño, momento en el que el cerebro se deshace de todas las sustancias neurotóxicas que no necesita, además de que se consolidan procesos clave como la memoria y la regulación emocional. 

“En términos claros: levantarse a las 5:00 AM no es, por sí mismo, un hábito saludable en absoluto. Depende de a qué hora te acuestas, cuánto duermes y, sobre todo, de tu biología (cronobiología y cronotipos)”, señala Celia García Malo, Coordinadora del Grupo de Estudio de Trastornos de la Vigilia y Sueño de la Sociedad Española de Neurología.

¿Te cuesta madrugar o lo haces sin esfuerzo?

No hay que olvidar que cada persona tiene un cronotipo (matutino, vespertino o intermedio) determinado en gran parte por la genética, que hace que nos cueste menos madrugar, que tendamos a ser más nocturnos y rindamos mejor por la tarde-noche o que estemos justo en el medio de ambas tendencias. 

Existen personas matutinas (los conocidos como alondras o adelanto de fase) y personas más nocturnas (búhos o “retraso de fase”), con múltiples variantes intermedias. Pero, el más común entre la población es el estándar, que en nuestro a país podría definirse como un sueño en una franja media intermedia por ejemplo 23:00h a 7:00h o de las doce de la noche a las 8:00”, explica García Malo.

De este modo, forzar horarios contrarios al reloj biológico, como madrugar y levantarse antes del alba en contra del ritmo biológico individual, puede provocar:

  • Insomnio.
  • Fatiga.
  • Peor rendimiento cognitivo.
  • Menor calidad del sueño. 
  • Consecuencias sobre la salud mental y el estado de ánimo. 

Dormir lo suficiente 

Si la vida laboral o familiar nos obliga a madrugar mucho deberemos acostarnos antes para asegurar un número de horas de descanso adecuado y no sacrificar el sueño, una necesidad fisiológica para todas las personas. La clave es tener unos horarios de sueño regulares y en los que podamos dormir las necesarias 7-9 horas diarias que recomiendan los expertos. “Adecuar nuestro trabajo, vida social o académica a nuestras preferencias horarias en base a nuestro cronotipo puede tener claros beneficios para nuestro descanso y, por lo tanto, conocerlo, y tratar de actuar en consecuencia es importante para nuestra salud”, añade García Malo. Hacerlo al contrario e intentar modificarlo de forma agresiva no produce más que luchar contra nuestro reloj biológico, con todas las consecuencias que esto tiene. 

¿Qué consecuencias tiene dormir menos de 6 horas? 

Dormir, ese placer tan necesario, implica que lo hagamos a diario y de forma regular. El objetivo es que nos acostemos y levantemos cada día a la misma hora aproximadamente. La falta de sueño se relaciona, según la ciencia, con: 

  • Aumento del riesgo de patologías neurológicas y psiquiátricas. 
  • Las investigaciones científicas señalan que dormir menos de 6 horas diarias de forma habitual aumenta hasta un 30% el riesgo de deterioro cognitivo; se asocia con un mayor riesgo de enfermedades neurológicas y neurodegenerativas como el Alzheimer, además de la depresión o trastornos de ansiedad
  • El déficit de sueño altera la plasticidad cerebral y compromete funciones ejecutivas clave como la toma de decisiones o la atención sostenida.
  • Incrementa el riesgo cardiovascular.
  • Favorece la resistencia a la insulina y contribuye al aumento de peso.

Dicho esto, no existen rutinas universales válidas para todos. Seguir las tendencias de las redes sociales puede ser contraproducente si no se adaptan a las características individuales. El sueño de cada persona debe adaptarse a su cronotipo, su contexto laboral y su estado de salud. “La productividad no depende de la hora a la que nos levantamos, sino de la calidad del descanso y de su adecuación a nuestra biología. La tendencia de madrugar de forma extrema puede ser válida para algunos perfiles, pero generalizarlo como modelo universal no solo es erróneo, sino potencialmente perjudicial”, añade García Malo. 

Fuente: cuidateplus