IMAGEN-SITIO-CANCER-DE-UTERO-660x439

¿Qué hay de nuevo en el tratamiento?

El tratamiento del cáncer de ovario ha incorporado en los últimos años nuevas terapias dirigidas e inmunoterapia, aunque la cirugía sigue siendo clave. El manejo en centros especializados puede marcar la diferencia en el pronóstico y la supervivencia.

una mujer con distensión abdominal
  1. Alicia Cruz Acal

El cáncer de ovario es uno de los tumores ginecológicos con peor pronóstico, en gran parte porque suele detectarse tarde. La ausencia de pruebas de cribado eficaces y la presencia de síntomas inespecíficos hacen que, en hasta el 70-80% de los casos, el diagnóstico llegue cuando la enfermedad ya está avanzada.

“Es un gran simulador”, explica a CuídatePlus Raúl Márquez Vázquez, jefe de la Sección de Tumores Ginecológicos en el MD Anderson Cancer Center Madrid – Hospiten. Según el especialista, este tumor suele provocar distensión abdominal, dolor, sensación de saciedad precoz o molestias digestivas que pueden confundirse fácilmente con otros problemas menos graves. “Lo frecuente es que esos síntomas persistan en el tiempo y nadie piense inicialmente en un cáncer de ovario”, señala.

Precisamente por ello, el experto recalca la importancia de que las pacientes sean derivadas cuanto antes a centros especializados: “Las probabilidades de inducir una remisión del tumor mediante cirugía y quimioterapia son mucho mayores en centros de excelencia”.

La cirugía sigue siendo el pilar fundamental

El tratamiento del cáncer de ovario ha evolucionado de forma importante en los últimos años gracias a la incorporación de terapias dirigidas y nuevos fármacos. Sin embargo, la cirugía continúa siendo uno de los pilares fundamentales en el abordaje de este tumor, especialmente cuando se realiza en centros altamente especializados.

“El objetivo es la citorreducción, es decir, extirpar todo el tumor visible”, afirma Márquez. De acuerdo con el especialista, la cantidad de enfermedad que queda tras la operación influye directamente en la supervivencia de la paciente. Por ello, insiste en que estos casos deben ser manejados por equipos expertos. “Es muy importante que las pacientes sean operadas por ginecólogos oncólogos especializados, porque dejar enfermedad residual impacta directamente en el pronóstico”, recalca.

Tras la cirugía, el tratamiento suele completarse con quimioterapia, habitualmente basada en platinos y taxanos, con el objetivo de eliminar células tumorales remanentes. En los últimos años, además, han cobrado protagonismo las terapias dirigidas, especialmente los inhibidores de PARP, como Olaparib, Niraparib o Rucaparib. “Estos tratamientos han demostrado una eficacia especialmente relevante en pacientes con mutaciones BRCA o alteraciones relacionadas con la recombinación homóloga”, subraya Márquez.

Otra estrategia terapéutica utilizada son los antiangiogénicos, como Bevacizumab, que actúan bloqueando la formación de nuevos vasos sanguíneos que alimentan el crecimiento tumoral.

ovarios

(Foto: Freepik)

Mirvetuximab e inmunoterapia: los nuevos avances

Entre las novedades más recientes, destaca también Mirvetuximab soravtansine, aprobado para la enfermedad resistente a platino. Este fármaco pertenece a una nueva generación de anticuerpos conjugados dirigidos contra el receptor folato-alfa, presente en un alto porcentaje de tumores de ovario. “Están demostrando un gran potencial en pacientes previamente tratadas”, apunta el especialista. De hecho, actualmente existen más de 40 anticuerpos conjugados en desarrollo clínico para este tumor , una de las líneas de investigación más prometedoras.

La inmunoterapia también empieza a abrirse paso en determinados casos. Pembrolizumab ha sido aprobado recientemente para algunos tumores resistentes a platino. Sin embargo, Márquez reconoce que los resultados no han sido igual de positivos en otros escenarios. “La inmunoterapia no ha funcionado como esperábamos en primera línea”, admite.

Aun así, el especialista considera que el avance terapéutico en cáncer de ovario está siendo notable y subraya la importancia de combinar cirugía especializada, tratamientos sistémicos y nuevas terapias para mejorar la supervivencia de las pacientes.