Repensar la nueva longevidad
La nueva longevidad obliga a repensar el modelo de cuidados de los mayores: la nutrición, en el centro

En España, cerca de 10 millones de personas ya tienen más de 65 años y se espera que esta cifra sea de 15,9 millones en 2045. Además, la cronicidad y la dependencia son una realidad para más de la mitad de las personas mayores de 85 años. En paralelo, la desnutrición relacionada con la enfermedad (DRE) sigue siendo un reto infradetectado y/o tratado: afecta a 1 de cada 4 pacientes hospitalizados, especialmente en personas mayores y con patologías crónicas, y se asocia a complicaciones y estancias hospitalarias más largas e institucionalizadas. La nueva longevidad tensiona un sistema que no fue diseñado para trayectorias largas de cuidado.
Los expertos recuerdan que abordar esta nueva longevidad implica cuidar la vida en su conjunto, siendo la nutrición una de las palancas más efectivas para preservar la fuerza, capacidad funcional y calidad de vida, especialmente en personas con mayor fragilidad. Ante esta situación, una intervención nutricional precoz y continuada puede reducir hasta un 53% las hospitalizaciones y un 51% las visitas a atención primaria. Además, el abordaje nutricional no solo mejora la vida de las personas, sino que también hace más sostenible el sistema, de manera que integrar el cribado nutricional puede ahorrar hasta 73 millones de euros al año en un solo hospital.
“La nueva longevidad no se limita a añadir años de vida, sino a ampliar los años vividos en buena salud, lo que obliga a repensar los modelos de atención desde la prevención, el cuidado continuo y el acompañamiento. En este contexto, la nutrición emerge como un elemento estructural para preservar y garantizar la autonomía y la dignidad del paciente. No se trata únicamente de tratar la enfermedad o las enfermedades presentes, sino también de mantener un estado nutricional que prevenga complicaciones y contribuya a una funcionalidad adecuada», ha destacado Francisco Tarazona, presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) en el marco de la presentación de Cuida, una iniciativa lanzada por Nutricia, la división de nutrición médica especializada de Danone, y con el aval de la SEGG. En concreto, se trata de un sistema de servicios que pretende acompañar el cuidado de personas en situación de fragilidad o vulnerabilidad, poniendo la nutrición como palanca clave en el modelo de cuidados. Entre ellos se incluyen: el asesoramiento y la valoración nutricional a través de un equipo de más de 20 expertos nutricionales en los ámbitos residencial y hospitalario, herramientas digitales de cribado, así como formación y acompañamiento a profesionales, cuidadores y familias.
El reto de la nueva longevidad
En la actualidad, la principal brecha del sistema no es solo el acceso, sino la continuidad real del cuidado, debido a la presión asistencial y las desigualdades territoriales. El consenso español sobre continuidad asistencial en DRE, elaborado por la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), junto a sociedades médicas de atención primaria, señala que la desnutrición sigue siendo un problema infradiagnosticado y mal tratado, y que la transición entre hospital y comunidad es clave. Entre el 41% y el 90% de los pacientes no cubre sus requerimientos tras el alta; y solo 1 de cada 3 residentes recibe intervención nutricional.
“Abordar la DRE de manera efectiva no solo mejora la calidad de vida de los pacientes, sino que constituye un pilar esencial para la sostenibilidad del sistema sanitario. La evidencia científica es contundente: el cribado sistemático y la implementación del tratamiento médico nutricional reducen complicaciones, disminuyen la mortalidad y optimizan la evaluación clínica», explica Juan José López Gómez, endocrinólogo y nutricionista en el Hospital Clínico Universitario de Valladolid y coordinador del Área de Nutrición de la SEEN.
Este enfoque, continúa el experto, «además de conseguir lo más importante que es mejorar la salud del paciente, se traduce en beneficios directos para el Sistema Nacional de Salud, con una reducción significativa de los días de hospitalización y la tasa de reingreso, lo que genera un ahorro considerable de recursos. Por ello, resulta imprescindible dotar al sistema de los medios necesarios para garantizar la implantación real y homogénea de estrategias de diagnóstico y tratamiento nutricional en todos sus niveles asistenciales. El tratamiento médico nutricional debe ser entendido y aplicado como una intervención sanitaria de primer orden, equiparable en relevancia y necesidad a cualquier tratamiento farmacológico”.
Este cambio de mirada trasciende a lo clínico para instalarse en el debate normativo e institucional. El Proyecto de Real Decreto actualmente en tramitación, que establecerá criterios obligatorios de alimentación saludable en centros públicos y en centros que atienden a personas dependientes o con necesidades especiales, es la señal más clara de que la nutrición está dejando de ser una variable secundaria para convertirse en un eje clave para el sistema.
Fuente: Cuidate plus