Cada cuánto hay que cambiar la esponja de la cocina
Las esponjas de cocina pueden contener una densidad de bacterias superior incluso a la del colon. Un experto señala los 5 errores más frecuentes que cometemos en su uso y cómo evitarlos.

El estropajo es técnicamente un biorreactor doméstico, explica David Céspedes, especialista en Medicina Preventiva, quien cita un estudio que analizó el microbioma de 14 estropajos usados y que descubrió «una densidad de bacterias superior a la del colon, que es el órgano más colonizado del cuerpo humano».
Las bacterias se distribuyen en las superficies internas de las cavidades del estropajo formando estructuras similares al biofilm, esa lámina polisacárida que protege a las bacterias del ambiente exterior y las hace más resistentes a la desinfección. «Las señales FISH mostraron ribosomas activos, lo que indica que no son bacterias muertas acumuladas sino que están vivas«, señala el doctor Céspedes.
Esto no significa que se trate de patógenos «apocalípticos ni que vayamos a morir todos», aclara el experto, sino que en los estropajos se encuentran organismos capaces de causar infección en humanos «pero con baja probabilidad en personas inmunocompetentes, y para los que existen tratamientos efectivos si se produjesen infecciones». El riesgo real se concentra en personas inmunodeprimidos, ancianos, pacientes oncológicos y entornos de cuidado domiciliario, señala este experto.

(Foto: Freepik)
Factores que favorecen la proliferación de bacterias
Los factores que convierten el estropajo en un entorno óptimo para la proliferación bacteriana son:
- Estructura física. La esponja sintética tiene una red porosa tridimensional que maximiza la superficie de colonización, retiene humedad durante horas y atrapa restos orgánicos (grasa, proteína, azúcares) que actúan como medio de cultivo.
- Temperatura. La cocina doméstica oscila entre 20-25°C, rango óptimo para la proliferación de la mayoría de bacterias mesófilas.
- Nutrientes. Cada vez que se limpia un plato o superficie, se deposita sustrato nutritivo en la esponja. El ciclo se perpetúa.
- Ciclos húmedo-seco incompletos. El problema no es que esté húmedo: es que nunca se seca todo. La humedad residual entre usos mantiene el biofilm viable.
El riesgo de contaminación cruzada
Respecto a las implicaciones para la salud, en el caso de personas inmunocompetentes el riesgo de infección por la microbiota habitual del estropajo es bajo. La mayor preocupación real es la contaminación cruzada alimentaria, dado que «el estropajo actúa como vector que transfiere bacterias de una superficie a otra, incluidas manos y alimentos. Esto sí está documentado como causa de brotes de enfermedades de transmisión alimentaria», explica David Céspedes.
«En el caso de las personas inmunodeprimidas las especies del GR2 identificadas en el estudio (Acinetobacter spp.,Moraxella osloensis, Chryseobacterium hominis) sí pueden causar infecciones oportunistas».
Un hallazgo sorprendente del estudio fue que los estropajos «limpiados regularmente» no tenían menos bacterias que los no limpiados. Es más, algunas bacterias eran proporcionalmente más abundantes en los estropajos cuyos usuarios declaraban aplicar procedimientos especiales de limpieza. «La hipótesis para explicar esto puede ser que las bacterias más resistentes sobreviven la sanitización, recolonizan los nichos liberados y quedan seleccionadas positivamente. Es el mismo mecanismo que observamos con antibióticos y microbiota intestinal», indica este especialista.
Errores más habituales
Algunos de los errores más habituales en el uso de los estropajos son:
- Creer que el microondas o el agua hirviendo solucionan el problema. Reducen la carga bacteriana, pero ningún método alcanza más del 60% de reducción de forma consistente. Y la sanitización crónica puede seleccionar positivamente las especies más resistentes.
- Limpiar más superficies con el mismo estropajo. A más superficies contactadas, mayor dispersión de microorganismos. El estropajo es también un diseminador activo de bacterias.
- No cambiarlos semanalmente: la renovación cada semana es la medida que los autores del estudio recomiendan explícitamente como más eficaz y económicamente asequible.
- No enjuagarlos de forma exhaustiva tras cada uso y no escurrirlos al máximo.
- No secarlos al aire: dejarlos sobre la pila mojada es un error frecuente.
Propiedades de la lufa natural
Una de las alternativas a los estropajos convencionales es la lufa natural (Luffa aegyptiaca), una cucurbitácea cuya estructura fibrosa interna se usa como esponja. Sus ventajas potenciales son la biodegradabilidad y una estructura más abierta que, en teoría, favorece el secado. No obstante, Céspedes señala que «no es una solución mágica y requiere los mismos cuidados que cualquier otro material poroso».
Marcos Gijón, ingeniero agrónomo de Esveva, empresa dedicada a la fabricación de esponjas vegetales, destaca los beneficios de este tipo de fibras frente a los estropajos convencionales producidos con material plástico para evitar precisamente los microplásticos que cuando se desprenden pueden quedar adheridos al menaje de cocina y de ahí pasar al ser humano, explica.
También destaca las ventajas para el medioambiente y el hecho de que estas esponjas vegetales no rayan ningún tipo de superficie. Además resalta su mayor durabilidad, «que llega a tres o cuatro meses». No obstante, recalca que para alcanzar este tiempo de vida también requieren un mantenimiento que pasa por evitar que mantengan la humedad una vez que se ha finalizado su uso. «Cada uno de nuestros estropajos lleva un cordón para que pueda ser colgado y así facilitar el secado en un lugar bien ventilado, sin permanecer apoyado, con el fin de que escurra bien todo el agua y reducir así el riesgo de proliferación de bacterias».
Otra recomendación de mantenimiento, según Gijón, pasa por higienizar el estropajo de lufa una vez al mes sumergiéndolo en agua con vinagre o percarbonato, o bien lejía en la concentración adecuada.
Fuente: cuidate plus