Un factor de riesgo cardíaco que actúa en silencio
La lipoproteína(a) es tu DNI cardiovascular: por qué conocerla puede cambiar tu futuro
Una de cada cinco personas tiene la lipoproteina(a) elevada, una factor de riesgo poco conocido y que actúa en silencio. El cardiólogo Juan Beteré, nos explica por qué conviene medirla al menos una vez en la vida.

El colesterol es una de esas cosas que sabemos que tenemos que cuidar cuando nos vamos haciendo mayores. El azúcar (en sangre, claro) también, e incluso hay quien tiene claro que las transaminasas no deben estar altas. Pero hay otro marcador de riesgo cardiovascular que es aún poco conocido y se presenta de forma silenciosa y frecuente.
Se trata de la lipoproteína (a), y se estima que una de cada cinco personas puede presentar niveles elevados de este marcador. Juan Beteré, cardiólogo del Servicio de Cardiología del Hospital Vithas Vitoria, integrado en el Instituto Cardiológico Vithas, explica a CuídatePlus, qué es exactamente la lipoproteína(a).
¿Qué es la lipoproteína (a)?
Siempre oímos hablar del colesterol LDL (el malo), como una de las cosas que tenemos que tener a raya. «Es como una banda de villanos”, dice Beteré y explica que hay otras moléculas que pueden alterar nuestra salud cardiovascular. “Hay otros transportadores del colesterol, como el LDL, y tenerlos altos implica problemas para la salud».
El LDL siempre se ha considerado como el peor colesterol. Pero la ciencia viene a cambiar esta idea: la “lipoproteína(a) multiplica el riesgo de tener un evento cardiovascular, como un infarto, incluso más que el propio LDL, hasta cuatro veces más según algunos estudios”.
“Presenta, sin embargo, una particularidad relevante: tiene una estructura molecular que la hace más aterogénica y trombogénica que el LDL”, ha descrito. Esto significa, según explica Beteré, que la alipoproteína(a) favorece “que el colesterol que fluye por la sangre entre en la pared de los vasos generando placas de colesterol. Pero, además, crea un estado de inflamación que hace que esas placas se rompan más fácilmente”.
¿Qué pasa si se rompe una placa de colesterol?
¿Qué pasa cuando se rompe una placa de colesterol -también llamada de ateroma-? Se libera lo que está en el interior a la luz del vaso sanguíneo y provoca un trombo que cierra el vaso. Si se produce en el corazón tendrá forma de infarto, si es en la cabeza será un ictus, en las piernas una isquemia arterial…
¿La lipoproteina(a) es hereditaria?
Otra de las peculiaridades de esta molécula, dice Beteré, es que “no es hereditaria en el sentido de heredar el color de los ojos de tu padre, pero sí que tiene una agregación familiar” ¿Eso qué significa? El cardiólogo lo explica así: “Se tiene una predisposición genética a tenerla alta si en tu familia hay más miembros con lipoproteína alta”. De hecho, esta molécula se detectó precisamente en familias en las que algunos miembros habían sufrido infartos en edades tempranas y sin otros factores de riesgo. En ellos se observó que la lipoproteína (a) estaba alta.

Juan Beteré, cardiólogo del Servicio de Cardiología del Hospital Vithas Vitoria.
El mismo valor para siempre
Otra característica de la lipoproteína (a) es que el valor que se registra en una analítica es “tu valor genético, como si dijéramos, de nacimiento. Es tu DNI. Por eso se recomienda medirla una vez en la vida porque, por ahora, no hay grandes cambios que la puedan modificar”. De esta forma, según el cardiólogo, se considera que la lipoproteína (a) está alta por encima de 50 mg/dL.
Así que tengamos el azúcar, la tensión, el LDL o el colesterol en cifras altas o bajas no modificará la lipoproteína (a) o si lo hace será mínimamente.
¿Por qué importa tenerla alta?
El quid de la cuestión radica en saber si está alta o baja. ¿Por qué? Básicamente porque si pasa de 50 mg/dL eleva el riesgo de tener trombos -infartos, ictus…-. “Conviene saber su valor porque de tenerla alta, el enfoque del paciente y nuestro manejo de él en consulta es distinto”, dice el cardiólogo.
Por eso Beteta aconseja que si otros factores de riesgo cardiovascular –diabetes, tensión, LDL, una dieta de mala calidad, tabaquismo, consumo excesivo de alcohol- están en el límite, se debe ser más estricto y cambiar esos factores de riesgo. “La lipoproteína multiplica mucho el riesgo de tener un evento si esos factores están alterados”, recalca Beteré.
La lipoproteína (a) va por libre, pero si esos factores están alterados, y la persona es joven pero tiene, por ejemplo, una lipoproteína (a) de 200 mg/dL, “tiene muchísimo riesgo de tener un evento cardiovascular. Incluso si sus cifras estuvieran en el límite de la normalidad, seríamos un poquito más intervencionistas e intentaremos bajar un poco todas las cifras”.
Ante todo tranquilidad con la lipoproteína (a)
Por tanto, los niveles de lipoproteína (a) son independientes. Pero hay que tener una cosa muy clara, apunta Beteré: “Tener la lipoproteína alta, aunque sea altísima, no es firmar para tener un infarto. Hay que enfocarlo desde el punto de que partimos de una genética mala, pero si la persona se cuida tiene una probabilidad de infarto muy baja”, explica Beteré. «Lo que tiene que hacer el paciente con la lipoproteína alta es lo que tendríamos que hacer todos, pero conocer ese riesgo les hace armarse de más razones para hacerlo”.
De momento no hay fármacos que hayan demostrado bajar este DNI de la lipoproteína(a) y tampoco los estilos de vida, como la dieta o el ejercicio, hacen que se reduzca. No obstante, esos sí ayudan a reducir la presencia de otros factores de riesgo. Por ello, Beteré insiste en que “el abordaje se centra en compensar el riesgo cardiovascular global con un control más estricto del colesterol LDL, la presión arterial y la glucosa, así como evitando el consumo de tabaco”.
Por eso es importante, recalca el cardiólogo, medirla una vez en la vida para conocer cuál es nuestro riesgo y poder actuar en consecuencia. “No es una condena, sino una motivación o un toque de atención para controlarse un poquito más”,concluye Beteré.
Fuente: cuidateplus