El tiempo total de sueño
Fact Checked
La gran pregunta cuando hablamos de sueño siempre es: ¿cuánto hay que dormir? La ciencia tiene claro que es conveniente hacerlo durante 7-9 horas y que lo contrario tiene un impacto en nuestra salud cardiovascular. Carlos Egea, presidente de la Federación Española de Sociedades de Medicina del Sueño (Fesmes), explica a CuídatePlus que otra cosa que han mostrado varios estudios es que “el tiempo total de sueño tiene una relación directa con la supervivencia”.
En esta línea, un nuevo estudio presentado como abstract en las Sesiones Científicas de la Asociación Americana del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés) ha querido analizar el impacto de la regularidad del sueño sobre la salud del corazón.
El estudio, que al no ser publicado ni revisado por pares aún, no muestra causa-efecto, señala que “tener horarios de sueño muy irregulares para acostarse o variar mucho la duración del sueño de una noche a otra se asocia con un mayor riesgo de sufrir infarto de miocardio, ictus, insuficiencia cardiaca y otros eventos cardiovasculares, según un análisis de datos de más de un millón de noches de sueño”.
Los investigadores señalan que mantener horarios regulares para acostarse y despertarse es una medida práctica que podría ayudar a proteger el corazón y los vasos sanguíneos.
Según Egea, aunque el estudio carezca de la robustez científica necesaria, va en la línea de otros hallazgos. “Sabemos que la ventana en la que debemos irnos a la cama debe ser a una hora aproximada” y mantener horarios regulares.
La ventana dorada de horas de sueño debe situarse entre esas 7-9 horas en los adultos. ¿Qué pasa cuando dormimos menos? Egea apunta que dormir menos de ese tiempo hace que tengamos un 33% más de riesgo de sufrir un infarto. “Ahora sabemos también que cuándo lo haces también puede impactar” y, por eso, es importante dormir de noche. “Dependemos de cuando cae la luz y baja la temperatura para dormir. Somos pobres de tiempo porque no nos da tiempo a dormir”.
Para Egea, el sueño es una microhibernación, como la de los osos pero más corta. “Nosotros hibernamos entre 7 y 9 horas cada día. Baja la frecuencia cardíaca, baja la tensión, baja la temperatura -no hasta el punto de la congelación-. Y eso hace que durante ese periodo sea como una salvaguarda, un reposo de toda la estructura cardiovascular”.
¿Se compensa el fin de semana?
En el estudio presentado en la AHA se apuesta por la regularidad y dormir siempre lo mismo sin caer en no poner el despertador los fines de semana. Sin embargo, hay otros que apuntan que recuperar el sueño perdido puede reducir el riesgo de cáncer. Los datos, de momento, son discrepantes. Egea, por su parte, no resta importancia a descansar un poco más de tiempo el sábado y el domingo. “Sin embargo, si la regularidad de la que nos están hablando es importante, se contrapondrían los beneficios del tiempo total de sueño con respecto al tiempo de regularidad. Y no sé qué impacto tendrá eso, habrá que verlo en los futuros estudios”.

(Foto: Cordon Press)
El tiempo que dormimos se divide en ciclos. “El 60% de nuestro sueño es superficial, y el 40% se distribuye entre profundo y REM. En general se producen de tres a seis ciclos a lo largo de la noche, en función del número de horas que le dejemos de ventana”, añade el experto. “Si tenemos apnea del sueño, por ejemplo, se fragmenta mucho el sueño” y muchas veces no se completa el número necesario de ciclos.
El nuevo estudio apunta que los ciclos de sueño contribuyen a la salud cardiovascular. Además, añade, y eso era algo conocido, que dormir más tiempo influye negativamente.
Consejos para dormir bien
Dormir bien no siempre es fácil pero debemos intentar mantener rutinas a la hora de ir a dormir que nos ayuden a acostarnos y levantarnos cada día a la misma hora. Además, dormir en un cuarto oscuro, en silencio y relativamente fresco nos ayudará a conciliar un buen sueño. Asimismo, exponernos a la luz natural cada mañana ayudará a regular nuestro reloj interno.
Ayuda, también, cenar pronto y de forma ligera, además de reducir el estrés y la exposición a pantallas en las horas previas al sueño.
Fuente: Cuidateplus