Las mujeres con más riesgo de sufrir enfermedad cardiovascular

El mito de que los infartos afectan solo al género masculino aún pesa. Además, mucha evidencia científica se basa en estudios hechos en hombres. Y los propios médicos repiten los estereotipos.

En el imaginario popular, hay un biotipo y perfil específico para las patologías cardíacas: varón, sedentario, de mediana edad o más. Pero las estadísticas no acompañan esta idea.

1 de cada 3 mujeres muere por enfermedad cardiovascular. Según los últimos datos disponibles del Ministerio de Salud de la Nación, en 2019 fallecieron por esta causa la misma cantidad de mujeres (48.530) que de hombres (48.402).

Las campañas sanitarias públicas dirigidas al público femenino suelen concentrarse en la salud reproductiva. Estas resultan necesarias y urgentes: 1 de cada 8 mujeres padece cáncer de mama (y 5.894 perdió la vida por este motivo en 2019).

Pero, como señala la cardióloga universitaria e intervencionista Bibiana Rubilar de Seggio, la concientización en torno a la enfermedad cardiovascular debería transitar el mismo camino.

Esta constituye la primera causa de muerte entre mujeres. Le siguen las enfermedades cerebrovasculares, sobrerrepresentadas en la población femenina -respecto a la masculina- y más prevalentes que los problemas oncológicos

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María Pía Martínez Marín es socióloga, magíster en Género y Cultura, y coautora del artículo «Explicaciones no atendidas sobre las brechas de género en la enfermedad cardiovascular. ¿Cómo entender diferencias de género en el infarto de miocardio?».

La especialista cuenta que ya en el Papiro de Ebers, un tratado egipcio de medicina y farmacopea redactado cerca del año 1500 a. C., se definía a la enfermedad de corazón como un tema esencialmente de hombres.

De la Antigüedad al mundo contemporáneo, esto «se instaló como modelo mental o estereotipo en profesionales de la salud y en el resto de la población», complementa.

En los 90, la cardióloga Bernandine Healy se refirió al «síndrome o efecto de Yentl», inspirándose en una novela donde la protagonista debía hacerse pasar por hombre para poder estudiar.Síndrome de Yentl: 1 de cada 3 mujeres muere por enfermedades cardiovasculares. Más que por problemas ginecológicos, como el cáncer uterino o de mama.

Síndrome de Yentl: 1 de cada 3 mujeres muere por enfermedades cardiovasculares. Más que por problemas ginecológicos, como el cáncer uterino o de mama.

«Ella planteaba que las diferencias de género que se encuentran en diferentes expresiones de la vida social también se observan en la enfermedad cardiovascular: en distintos momentos, tales como el diagnóstico, y la selección del procedimiento para su abordaje clínico farmacéutico«, sintetiza Martínez Marín.

La doctoranda en Ciencias Humanas por la Universidad de Talca cuenta que este sesgo se repite en los programas de investigación y estudios clínicos (que evalúan efectos de procedimientos y fármacos), a través de una verdadera «invisibilización».

Corazones y brechas de género

Martínez Marín remarca que existen importantes esfuerzos por iluminar diferencias entre hombres y mujeres en la enfermedad cardiovascular y el infarto en particular.

Remite a algunos hitos. En primer lugar, los estudios HERS I y HERS II (Women’s Health Initiative), que tomaron lugar entre 1998 y 2002. «Estos demostraron que mucho de lo que se sabía de la enfermedad en la mujer no se basaba en evidencia, sino que reproducía estereotipos sociales«, discurre.

Se evidenció, por ejemplo, que el uso de hormona estrógeno para todas las mujeres en etapa de climaterio estaba perjudicándolas, aumentando su riesgo a infartarse y a tener cáncer.

La científica O’Donnell -agrega la investigadora chilena- demostró que la metodología de los análisis cardiovasculares seguía, en muchos casos, la lógica Add women and stir.

Una expresión similar a otra utilizada en cocina: «Agregar y revolver». Es decir, se extrapolaba a toda la comunidad las conclusiones obtenidas a partir de pruebas hechas sobre un grupo homogéneo (hombres), influyendo en los tratamientos generales.Desde el área "Corazón y Mujer", de la Sociedad Cardiológica Argentina, impulsan distintas campañas de concientización, investigación y acompañamiento. Foto: Istock.

Desde el área «Corazón y Mujer», de la Sociedad Cardiológica Argentina, impulsan distintas campañas de concientización, investigación y acompañamiento. Foto: Istock.

En 2016, la American Heart Association manifestó su preocupación sobre una serie de «modelos de predicción del riesgo» de uso común en pacientes con síndrome coronario agudo, porque las muestras estaban compuestas con al menos dos tercios de varones.

En su libro La mujer invisible: Descubre cómo los datos configuran un mundo hecho por y para los hombres, Caroline Criado Perez escribe sobre el síndrome de Yentl. La periodista y activista británica trae a colación una serie de estudios que ponen en cuestión la eficacia del ácido acetilsalicílico (aspirina) para prevenir los primeros ataques cardíacos en mujeres o incluso beneficiarlas.

Desde la Fundación Cardiológica Argentina y como directora del área «Corazón y Mujer» de la Sociedad Argentina de Cardiología, Rubilar de Seggio realiza su aporte. 

La experta distingue diferencias anatómicas que, frente a un evento grave, predisponen a las mujeres a tener peores resultados.

Nombra el tamaño y fragilidad de las arterias; la menopausia temprana; o las enfermedades autoinmunes, que son más frecuentes entre pacientes femeninas.

Aunque también menciona las complicaciones que se generan durante el embarazo y que, una vez finalizado, no son controladas ni seguidas por los propios cardiólogos.

Poner el pecho

La médica, abocada a la salud cardiológica femenina, alude a ciertos hábitos que aparecen más entre las mujeres y no tienen que ver con lo corporal: la mayor tendencia al tabaquismo, la depresión o el estrés, para los cuales el sobrecargo propio de las tareas de cuidado juegan un rol fundamental.

Ni hablar de la violencia de género, un factor de riesgo subvaluado para la enfermedad cardiovascular.

«El ritmo y estilo de vida actual les demanda a las mujeres asumir con múltiples papeles: no solo deben cumplir con lo laboral, sino también con la atención de su familia. Estas responsabilidades pueden provocar complicaciones físicas y psíquicas», desarrolla la doctora.Las y los expertos señalan diferencias anatómicas que podrían predisponer a las mujeres a mayores riesgos cardiovasculares. Pero, además, remarcan los constructos socioculturales y los sesgos de género. Foto: Thinkstock.

Las y los expertos señalan diferencias anatómicas que podrían predisponer a las mujeres a mayores riesgos cardiovasculares. Pero, además, remarcan los constructos socioculturales y los sesgos de género. Foto: Thinkstock.

En un sentido similar, Martínez Marín cita un paper de 2003, de la doctora Nancy Schoenber y su equipo. Allí, se le preguntó a un conjunto de mujeres cómo actuaron durante el lapso entre que percibieron los síntomas de un infarto y el momento en que acudieron a un hospital.

Algunas indicaron que preferían esperar por si se les pasaba, otras preguntaron a amigos y familiares qué hacer, o ingirieron alimentos especiales.

Muchas manifestaron la dificultad para acceder al centro asistencial debido a su rol reproductor: hubo quienes debieron llevar a sus hijos al colegio, porque no había otra persona que las reemplazara.

Mientras más horas transcurren, más daño potencial al corazón. Como repite Rubilar de Seggio, estas enfermedades son prevenibles. Se pueden -y deben- tratar a tiempo.

Ambas especialistas hacen notar que, más allá de la biología, los roles construidos culturalmente influyen en el cuidado del corazón. Por parte de los especialistas y las pacientes.

«Es común que las mujeres realicen la primera consulta con el cardiólogo o cardióloga cuando entran en la menopausia, por la relación que tiene con la desprotección hormonal. Pero en muchos casos, solo van al consultorio cuando tienen un evento o una enfermedad preexistente, como hipertensión, diabetes, colesterol alto», resume la referente y prosecretaria de la Fundación Cardiológica Argentina.

En muchos casos, la asistencia a sanatorios u hospitales se da directamente en ocasión de infartos o accidentes cerebrovasculares.

Latiendo fuerte: ahora que sí nos ven

Para Agostina Mileo, la información es poder. Licenciada en Ciencias Ambientales y magíster en Comunicación Científica, Médica y Ambiental, publicó el libro Que la ciencia te acompañe. A luchar por tus derechos.

Esta «Barbie científica» -apodo que popularizó-, está convencida de que las brechas de género suponen desigualdades en la participación.

«La segregación puede ser vertical (muchas mujeres en escalafones bajos y pocas en altos), horizontal (áreas masculinizadas y áreas feminizadas), por falta de reconocimiento o por menor acceso al financiamiento«.

Haciendo eco de un reclamo feminista extendido, apunta a que «sin mujeres en los ámbitos de decisión, difícilmente se produzca conocimiento que considere las diferencias sexogenéricas y las estudie de forma particular».Mayor participación de las mujeres y disidencias en el ámbito científico: una de las principales demandas feministas y de las investigadoras.

Mayor participación de las mujeres y disidencias en el ámbito científico: una de las principales demandas feministas y de las investigadoras.

Prosigue, justamente, marcando que fue una mujer quien concibió el «síndrome de Yentl». Mileo acota que el propio conocimiento está sesgado, porque «equipara la anatomía masculina a la anatomía universal».

«Cuando pensamos en los síntomas de infarto, nos remitimos al dolor de pecho y del brazo izquierdo, pero esos son los síntomas masculinos. En el caso de las mujeres son frecuentes las molestias en el cuello y la falta de aire«, reflexiona.

Lo mismo pasa con la asociación entre riesgo cardíaco y masculinidad. Porque, si bien es cierto que la tasa de incidencia de estos problemas es mayor en varones, las mujeres presentan mayores tasas de mortalidad.

«¿Cuál es entonces la noción de ‘riesgo’ que estamos manejando?«, se pregunta la comunicadora. Las instituciones están adoptando protocolos para incluir a más mujeres a la cabeza de las investigaciones, como parte de las muestras y de las desagregaciones. Sin embargo, queda mucho camino por recorrer.

Fuente: https://www.clarin.com/sociedad/sindrome-yentl-mujeres-riesgo-morir-enfermedad-cardiovascular_0_lJ5fVpNHyF.html