Dientes más blancos y más sanos
Tener unos dientes más blancos se ha convertido en una demanda cada vez más frecuente pero ¿a qué costa?



Pero antes de lanzarnos a cualquier tratamiento, es importante entender qué tipos de blanqueamiento existen, cuáles son sus ventajas y riesgos, y cómo elegir de forma responsable para que el resultado sea el esperado y el más saludable.
¿Por qué el color de los dientes cambia?
Los dientes tienden a oscurecerse por varios motivos: el paso del tiempo, el consumo frecuente de café, té, vino tinto, bebidas oscuras, el tabaco, o tratamientos previos como endodoncia y traumatismos. Este oscurecimiento puede ser superficial o afectar zonas más profundas del diente. Cuando queremos aclarar ese tono, entran en juego los tratamientos de blanqueamiento dental.
Yo diría que más que blanqueamiento, el término correcto sería “aclaramiento dental” porque es la versión más clara de tus propios dientes y por eso el resultado es natural…hay pacientes a los que les agobia que quede un resultado “falso o artificial” porque lo confunden con tratamientos de carillas
Siempre que se vaya a a hacer un blanqueamiento, previamente la boca esté preparada (higiene previa, encías sanas y dientes sanos, sin caries o infecciones activas) y cuidados posteriores especiales.

Los tres grandes tipos de blanqueamiento
Aunque puede haber variaciones en cada clínica, podemos hablar de tres formatos principales:
1. Blanqueamiento en clínica Este procedimiento se realiza bajo supervisión profesional. Generalmente en la consulta se aplica un gel con alta concentración de agente blanqueador sobre los dientes, y en muchos casos se activa mediante luz (LED o similar) para acelerar el efecto. Gracias a ello, los resultados pueden verse de forma inmediata tras cada sesión o pocas sesiones.
2. Blanqueamiento domiciliario o en casa En este caso el paciente realiza parte del tratamiento en su domicilio, aunque siempre con el asesoramiento de un profesional. Se le facilita una férula (o molde) personalizada que se encaja sobre los dientes, y un gel blanqueador. Durante varios días o semanas se coloca la férula siguiendo desde unas pocas horas hasta toda la noche en función de cada caso. Los resultados aparecen más despacio que en clínica, pero ofrecen mayor flexibilidad y generalmente menor coste y se puede alcanzar el mismo resultado que con el blanqueamiento en clínica.
3. Blanqueamiento mixto o combinado Aquí se mezcla lo mejor de ambos mundos: una sesión o parte del tratamiento en clínica para obtener impulso inicial, seguida de un período de aplicación en casa para el resultado.
Además, existe otro grupo específico: el blanqueamiento interno, enfocado a dientes que han recibido tratamiento de endodoncia y en donde se aplica el gel en el interior del diente, que han perdido parte de su color desde dentro. Pero para simplificar podemos enfocarnos en los tres grandes tipos (clínica, casa, combinado) que cubren la mayoría de los casos.
¿Cómo elegir el que mejor te conviene?
Elegir el tratamiento adecuado depende de varios factores:
- · Tu tono actual y cuánto quieres aclarar. Si el diente presenta manchas leves y quieres un pequeño cambio, la opción domiciliaria puede ser suficiente. Si el oscurecimiento es intenso o estás preparando un evento importante, la opción clínica o combinada puede ser más adecuada.
- · Tu tolerancia a la sensibilidad dental. Algunos procedimientos, especialmente los de alta potencia aplicados en clínica, pueden originar mayor sensibilidad al frío o al calor. Es algo que debe hablarse con el profesional antes.
- · El mantenimiento y tus hábitos. Un blanqueamiento no es “eterno”: la duración del efecto depende de tus alimentos, bebidas, tabaco, higiene oral. Si después del tratamiento sigues consumiendo mucho café o vino tinto, el tono volverá a oscurecerse antes. Se pueden hacer recordatorios de forma anual o bianual para volver a recuperar el efecto.
Aspectos a tener muy en cuenta
Para que el blanqueamiento sea eficaz, cómodo y seguro, te conviene tener presente lo siguiente:
· Haz una revisión antes de iniciar. El especialista debe evaluar tu boca, realizar una limpieza previa si es necesario y comprobar que el tratamiento no está contraindicado.
· Protege las encías y la mucosa. En los tratamientos en clínica, el gel blanqueador puede tener elevados niveles de concentración, por lo que la protección de tejidos blandos resulta clave.
· Sé realista con el resultado. No todos los dientes aclaran igual. Algunas manchas por causas profundas, por lo que puede haber zonas “menos blancas” tras el tratamiento.
· Precaución con productos “milagro”. Hay kit de venta libre, pastas “blanqueadoras” o tiras que prometen mucho. Pero sin supervisión profesional pueden ofrecer pocos resultados, tardar mucho, o incluso provocar daño.
· Cuida el mantenimiento. Una vez conseguido un tono deseable, la clave es conservarlo: buena higiene, evitar excesos de bebidas pigmentadas, tabaco, y acudir a revisiones al dentista.
· Sensibilidad dental. Tras un blanqueamiento puede aparecer sensibilidad temporal. Normalmente es pasajera, pero si es muy intensa o prolongada conviene consultar.
¿Cuál es el riesgo real?
Cuando se realiza correctamente, con la supervisión adecuada, el blanqueamiento dental es un procedimiento seguro y eficaz. Ahora bien, como en todo tratamiento estético, el riesgo aumenta si se emplean métodos sin control profesional, con agentes demasiado potentes o en bocas que no están sanas. El daño más habitual se encuentra en la sensibilidad dental, irritación de las encías, o resultados irregulares que obligan a repetir sesión o adaptar otros tratamientos estéticos complementarios.
¿Cuánto dura el efecto?
La duración del blanqueamiento depende directamente de ti, de tus hábitos alimenticios, del tabaco, de tu higiene, y del tipo de tratamiento que se haya hecho. En general, el resultado más duradero se consigue cuando se combina una fase clínica con un plan domiciliario de mantenimiento, y cuando tras el tratamiento se siguen buenas prácticas: evitar alimentos muy pigmentados, cepillado regular, revisiones. Si se descuida, puede empezar a oscurecerse de nuevo en algunos meses; si se cuida, puede durar varios años.
Estética y salud bucodental
Si estás pensando en aclarar el color de tus dientes, merece la pena pararse a valorar la opción que mejor se adapta a ti. No solo por estética, sino por salud bucodental. El tratamiento debe personalizarse según tu boca, tus expectativas y tu estilo de vida. Los tres grandes caminos son: tratamiento en clínica, domiciliario o combinado. Vamos a elegir el que sea más eficaz y sostenible.
Una sonrisa más blanca puede mejorar cómo te ves a ti mismo, cómo te ven los demás y cómo te sientes. Pero detrás de esa apariencia, hay un buen diagnóstico, una boca sana, un tratamiento bien indicado y unos cuidados continuados. Elegir bien, informarte, contar con un profesional de confianza y asumir que el resultado exige mantenimiento es lo que separa un buen blanqueamiento de una pérdida de tiempo o un problema.
Porque, al final, lo que buscamos es algo más que “dientes más blancos”: lo que queremos es una sonrisa que luzca sana.