Si bien se encuentra de manera natural en muchos alimentos, este mineral se añade a los procesados.

Las consultas referidas a alimentación recibidas cada vez son más numerosas. Y no solamente están relacionadas con la prevención de enfermedades, sino también con cuestiones vinculadas al manejo de las mismas.

De hecho, una de las preocupaciones centrales de las personas que tienen enfermedades renales es cómo limitar mediante la alimentación la cantidad de fósforo en la sangre.

Qué es el fósforo y cuándo puede perjudicar a los riñones

El fósforo es un mineral que cumple un papel importante en la forma en la que el cuerpo usa los carbohidratos y las grasas.

Como indica el sitio de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos Medline Plus, también es necesario para que el cuerpo produzca proteína para el crecimiento, conservación y reparación de células y tejidos.

Asimismo, ayuda al cuerpo a producir ATP, una molécula utilizada para almacenar energía

Este mineral se encuentra de manera natural en muchos alimentos, pero también se añade a otros, sobre todo los procesados.

Si bien los riñones sanos eliminan el fósforo excedente -que ingresa a la sangre cuando se ingieren alimentos que contienen fósforo- no ocurre lo mismo en personas que tienen problemas en el funcionamiento de sus riñones.

Así lo indica un artículo de la Clínica Mayo, que señala que esta condición pone a las personas «en mayor riesgo de sufrir enfermedad cardíaca, debilidad ósea, dolor articular e incluso la muerte”.

A continuación, algunas maneras de limitar el fósforo​.

Elegir opciones naturales

«La cantidad de fósforo que se necesite depende de tu función renal. Si se tiene una enfermedad renal en etapa temprana o uno se está sometiendo a diálisis, es posible que se deba limitar el fósforo. Casi todos los alimentos contienen un poco de fósforo, así que esto podría ser difícil de lograr«, plantea la dietista renal Rachael Majorowicz en el artículo.

Y señala que una de las maneras de asegurarse una disminución de su ingesta es seguir las pautas actuales que recomiendan optar por alimentos naturales en lugar de alimentos procesados, a los que se les añade fósforo.

«Tu organismo absorbe menos el fósforo de los alimentos naturales, y los alimentos naturales ofrecen, en general, una mejor nutrición», apunta.

Asimismo, aclara que si bien «durante muchos años, a las personas que necesitaban limitar el fósforo se les indicaba limitar alimentos saludables como los cereales integrales, las legumbres y otros alimentos vegetales», las investigaciones recientes indican que eso no es necesario.

Revisar las etiquetas de los alimentos

Respecto a los alimentos procesados, el artículo indica que los fabricantes pueden añadir fósforo para espesarlos, mejorar su sabor, evitar la decoloración o conservarlos.

Por eso, recomiendan revisar las etiquetas con el fin de chequear si algún ingrediente contiene «fos» en alguno de sus términos.

Algunos ejemplos de fósforo añadido a los alimentos incluyen:

  • Fosfato de calcio
  • Fosfato disódico
  • Ácido fosfórico
  • Fosfato monopotásico
  • Pirofosfato ácido de sodio
  • Tripolifosfato de sodio

Qué alimentos evitar y por cuáles reemplazarlos

La mejor manera de moderar el fósforo en la alimentación es limitando los alimentos que contienen más fósforo, como los siguientes:

  • Comidas rápidas, o aquellas vendidas en estaciones de servicio y otros alimentos envasados y semipreparados. Pueden reemplazarse por snacks caseros o productos que no digan “fos” en la etiqueta.
  • Queso untable procesado en pote y productos de queso preparados en forma de bloque. Puede reemplazarse por una pequeña cantidad de queso brie, suizo, cheddar o mozzarella.
  • Carnes frescas o congeladas que tienen sabor o líquidos añadidos para mantenerlas húmedas, o «fos» en los ingredientes. Pueden reemplazarse por carnes magras, huevos, cordero, aves de corral, mariscos u otros pescados sin «fos» en sus ingredientes.
  • Gaseosas cola, muchas aguas saborizadas, bebidas energéticas o “para deportistas”, mezclas de bebidas en polvo, cerveza y vino. Pueden reemplazarse por limonadas, agua corriente y algunas mezclas de bebidas, café recién preparado (hecho con granos) o té en infusión.

Consultar con un nutricionista

Para obtener ayuda y poder crear un plan alimentario personalizado, lo ideal es asistir a una consulta con un nutricionista certificado.

El médico también podría recomendar un medicamento aglutinante de fosfato que ayude a controlar la cantidad de fósforo que el cuerpo absorbe de los alimentos. Estos medicamentos pueden colaborar, a pesar de lo cual se debe limitar la cantidad de fósforo en la dieta.

Prevenir enfermedades renales

Una de las claves señaladas por los expertos para evitar las complicaciones a nivel renal es hacer foco en la prevención. Así lo señala Marcelo De Rosa, jefe de la División de Nefrología del Hospital de Clínicas, quien destaca la importancia de chequear los riñones en la consulta anual con el médico clínico.

“Es muy importante conocer la condición renal de un paciente dentro del examen clínico periódico que se hace con el médico de cabecera. Lo que tiene que hacer el paciente es preguntar en la consulta: ¿Cómo están funcionando mis riñones? ¿Tengo que preocuparme?”, aconseja.

El incorrecto funcionamiento es ya de por sí un factor predisponente ante cualquier evento médico o tóxico para desarrollar un cuadro de insuficiencia renal aguda, advierte.

La insuficiencia renal aguda es un cuadro más prevalente en las personas de más de 50 años con hipertensióndiabetes o una enfermedad renal previa, y se caracteriza por la disminución del funcionamiento renal. Suele darse de forma abrupta, en cuestión de días y, en algunos casos, de horas.

El origen de su desarrollo se debe a múltiples mecanismos que van desde la disminución de la perfusión renal, pasando por diferentes mecanismos de daño del tejido renal, hasta la obstrucción al flujo urinario una vez que la orina haya sido formada.

Los síntomas más frecuentes son:

  • La retención de líquidos
  • La aparición de hipertensión arterial
  • Hacer cada vez menos orina, lo que termina en el aumento de valores del potasio, urea y creatinina en sangre, entre otros.

“Las consecuencias de esta acumulación de desechos tóxicos y de líquidos son múltiples. Las más frecuentes incluyen la retención de líquido, que produce hipertensión arterial e insuficiencia cardíaca; el aumento del potasio produce arritmias cardíacas y debilidad muscular; el aumento de la urea puede llevar a manifestaciones neurológicas como encefalopatía o pericarditis y sangrados.

«La insuficiencia renal aguda también puede precipitar otros cuadros, como la insuficiencia cardíaca por sepsis y otro tipo de infecciones», cierra De Rosa.

Fuente: https://www.clarin.com/buena-vida/disminuir-niveles-fosforo-dieta-relacion-enfermedades-renales_0_rJfDGQtZJk.html