Grandes bebedores: más riesgo de hemorragia cerebral

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Así aumenta el riesgo de hemorragia cerebral en los grandes bebedor. Las consecuencias del exceso diario de alcohol pueden ser especialmente devastadoras en el cerebro. Una investigación médica muestra que el riesgo de ictus hemorrágico (sangrado cerebral) es mucho mayor y se adelanta una década.

Daño cerebral por consumo de alcohol
  1. María Sánchez-Monge

Es sabido que el exceso de alcohol afecta al organismo de múltiples maneras. Entre otras muchas patologías, aumenta el riesgo de cáncer y de sufrir eventos cardíacos y cerebrovasculares como infarto de miocardio o ictus. Una nueva investigación cuantifica el peligro de padecer una hemorragia cerebral o ictus hemorrágico en los grandes bebedores.

Conviene aclarar, en primer término, qué es un gran bebedor: según este trabajo, esta denominación se aplica a quienes consumen más de tres bebidas alcohólicas al día de forma habitual. Las consecuencias, según los resultados del nuevo estudio, son demoledoras: estas personas tienen más probabilidades de sufrir una hemorragia intracerebral a una edad más temprana y con mayor gravedad que los individuos que ingieren mucho menos alcohol.

Una hemorragia cerebral (también llamada derrame cerebral) se produce cuando se rompe un vaso sanguíneo dentro del cerebro. Hasta el 50% de las personas que sufren esta afección fallecen y el 30% se quedan con secuelas graves. Solo el 20% de los afectados pueden valerse por sí mismos un año después del accidente cerebrovascular.

Hemorragias cerebrales más graves y antes

Según los resultados del nuevo estudio, publicado en la revista Neurology, en comparación con quienes beben de forma mucho más moderada (o son abstemios), los grandes bebedores tienen un mayor riesgo de:

  • Sufrir hemorragias cerebrales una década antes (a los 64 en vez de a los 75 años de edad).
     
  • Presentar hemorragias un 70% más extensas y casi el doble de riesgo de que sean derrames cerebrales profundos.  
     
  • 3 veces más probabilidades de mostrar envejecimiento cerebral y daño en la materia blanca del cerebro, cuya integridad es fundamental para las funciones cognitivas, como la velocidad de procesamiento, la memoria y el aprendizaje.

Es importante resaltar que las personas evaluadas en esta investigación que bebían menos de tres consumiciones de alcohol al día seguían teniendo más riesgo de hemorragia cerebral y a una edad más temprana que los abstemios.

Asimismo, se observó que los bebedores empedernidos presentaban una menor cantidad de plaquetas (células esenciales para la coagulación de la sangre), así como una presión arterial más alta en el momento de ingresar en el hospital por una hemorragia cerebral.

Los autores del estudio plantean los mecanismos que estarían detrás de este aumento del riesgo de hemorragias cerebrales: el consumo excesivo de alcohol eleva la presión arterial, dañando los pequeños vasos sanguíneos del cerebro, lo que los debilita y aumenta la probabilidad de fugas o rotura. Además, la disminución de la cantidad (o recuento) de plaquetas dificulta la capacidad del organismo para detener el sangrado.

Prevención de la hemorragia cerebral

“Ahora sabemos que el consumo excesivo de alcohol provoca hemorragias cerebrales más graves y precoces”, concluye Edip Gurol, neurólogo del Hospital General de Massachusetts (Boston, Estados Unidos) y uno de los autores del estudio. “Reducir lo máximo posible o eliminar por completo el consumo de alcohol es un paso importante para disminuir ese riesgo”. Es más, considera que “limitar el consumo a no más de tres bebidas alcohólicas por semana  puede ser una medida eficaz para proteger la salud cerebral y cardiovascular en las personas con un riesgo relativamente bajo de hemorragia cerebral”.

Impacto del alcohol en el cerebro

El impacto del alcohol en el cerebro no solo incide en un mayor riesgo de sufrir eventos cerebrovasculares, sino que también afecta de forma muy significativa a las funciones cognitivas. Esto se debe a que beber alcohol a diario produce cambios cerebrales significativos que serán más graves cuanto mayor sea la cantidad que se bebe, llegando incluso a alteraciones estructurales irreversibles.

Efectos del alcohol en el cerebro

(Foto: Shutterstock)

Entre otras cosas, produce inflamación. A través de una serie de mecanismos va lesionando la mielina, que es una especie de vaina que protege a las células cerebrales, lo que afecta a la comunicación entre unas neuronas y otras.

Además, produce muerte celular y reducción del tamaño del cerebro, cuyos efectos se aprecian más en determinadas regiones de este órgano. Al final, en comparación con quienes no beben, las personas que toman alcohol con frecuencia experimentan una mayor pérdida de capacidad cognitiva. La reserva cognitiva, es decir, la habilidad del cerebro para adaptarse al envejecimiento y a diversos tipos de daño, disminuye más en quienes hacen un consumo intensivo de alcohol a largo plazo, algo que se constata en su peor rendimiento en las pruebas cognitivas.