Ortodoncia invisible

La aparición de la ortodoncia invisible ha cambiado el panorama de la salud dental. Son muchos los que apuestan por este tratamiento en lugar de los tradicionales brackets. Es importante conocer en qué consisten, qué tipos hay, cuáles son los cuidados y el tiempo que dura el tratamiento, ya que no siempre es oro todo lo que reluce. 

Tener unos dientes alineados y cuidados no solo es cuestión de estética sino también de salud. Existen multitud de tratamientos para cuidar la salud dental pero si nos fijamos en la alineación de los dientes la ortodoncia es el tratamiento estrella y ahora lo es más. “La sociedad está cada vez más concienciada en cuanto a la importancia de tener unos dientes alineados, y ya no solo por un motivo estético, sino también por el factor funcional. Muchas personas adultas comienzan a llevar ortodoncia, puesto que ya se ha abandonado la idea de que este tratamiento es algo orientado exclusivamente a niños”, señala la ortodoncista Patricia Bratos, cofundadora de la Clínica Dental Ferrus & Bratos de Madrid. Por ello, han surgido sistemas novedosos que resultan “de lo más atractivos, sobre todo, para la población adulta”: la ortodoncia invisible.

Su aparición en el mercado ha hecho que este tratamiento, pensado para tratar la alineación de los dientes por cuestiones fundamentalmente de salud, se convierta en el más demandando por la población también a nivel estético. Hace años, un gran porcentaje de adultos prefería tener una dentadura menos perfecta a implantarse durante meses o años una ortodoncia poco estética e incómoda, pero ahora, por el contrario, la gente demanda cada vez más estos tratamientos. Según datos del estudio Estudio Sanitas de Salud Bucodental, el 50,9% de los adultos ha manifestado llevar o haber llevado ortodoncia, de los que un 31,7% lo ha hecho por una motivación estética frente al 29,5% que se ha sometido al tratamiento por razones de salud. Esta modalidad, que empezó siendo utilizada para casos de apiñamiento leves, ha experimentado un desarrollo tal, que un amplísimo porcentaje de los casos es una modalidad igual de válida que los sistemas convencionales de brackets.

Pero ¿qué es la ortodoncia invisible? ¿es mejor que los brackets fijos? Como explica Khaled Kasem, jefe de ortodoncistas de Impress y supervisor de investigaciones, estudios y publicaciones del Departamento de Ortodoncia de la Facultad de Odontología de la Universidad de Barcelona, “el tratamiento de ortodoncia invisible consiste en una serie de alineadores transparentes que se colocan en los dientes y que ejercen presión sobre los mismos para moverlos y acomodarlos en su posición correcta”. 

Frente a los sistemas clásicos de brackets fijos, “este tipo de aparatología permite obtener los mismos resultados pero, a veces, con mayores ventajas y esto es así porque el paciente puede retirarse los alineadores para comer y puede realizar su higiene bucodental con normalidad”, apunta Manuela Escorial, odontóloga del departamento de Innovación y Calidad Clínica de Sanitas Dental. Por otro lado, apunta, “al tratarse de aparatos transparentes apenas son percibidos y la apariencia estética de la sonrisa no se ve alterada”. 

Otra ventaja que destaca Kasem es la comodidad que ofrecen. “Uno no se da cuenta que los lleva puestos ya que se ajustan como una segunda piel y se deben retirar solo para comer y beber”. Además, al ser removibles, “el paciente puede seguir con su estilo de vida y su rutina diaria como siempre, es decir, desde hacer todo tipo de actividades sin miedo a sufrir lesiones, a comer cualquier tipo de alimento, hecho que con los brackets era impensable pues hay alimentos considerados como prohibidos que pueden dañar el aparato metálico o resultan incómodos de comer”. Por otro lado, los alineadores transparentes “permiten que podamos seguir cuidando la higiene de nuestros dientes en profundidad. El cepillado de dientes o el uso del hilo dental pueden seguir haciéndose como siempre, algo que resultaba muy complicado con los brackets”.

¿Para qué problemas se usan?

Teniendo en cuenta que siempre hay que seguir las indicaciones del ortodoncista, son dos los problemas para los que se suele recomendar el uso de la ortodoncia invisible, según señala Escorial:

  1. Problemas de apiñamiento dental. Se producen cuando no hay suficiente espacio en la mandíbula y la tendencia que siguen los dientes es sobreponerse unos encima de otros.
     
  2. Problemas en la mordida, ya que este tipo de tratamiento es capaz de colocar los dientes de manera alineada, dando igual si son los superiores los que se sobreponen a los inferiores o viceversa. 

En la consulta de Kasem, ven todo tipo de problemas, “desde los leves, que se realizan por cuestiones más estéticas, hasta aquellos que afectan al movimiento de apertura y cierre de la mandíbula y que, si no se corrigen, pueden causar problemas más severos de salud”. 

Lo más común son “apiñamiento o dientes amontonados y los diastemas (cuando se dan espacios entre las piezas dentales) o la sobremordida (cuando los dientes de arriba cubren al menos dos tercios de la parte inferior)”.

En opinión de Bratos, “los pacientes que optan por la ortodoncia invisible,son pacientes que no desean que el tratamiento interfiera con su imagen o su día a día. Por ejemplo, personas que trabajan de cara al público”. La ortodoncia basada en alineadores invisibles “resulta especialmente popular debido a que es muy cómoda y esto es así porque no afecta a la higiene ni a la dieta, ya que las férulas se retiran de la boca al ser un sistema de quita y pon”, añade. Eso sí, es importante saber que “los pacientes que eligen esta opción deben tener un gran compromiso con el tratamiento, y es que los alineadores deben llevarse puestos un mínimo de 22 horas diarias y siempre deben lavarse bien antes de volver a ponerlos en la boca. Aquellos pacientes que no quieren prestar esta atención a su aparato, se decantan por la ortodoncia lingual”, subraya.

¿Resultados en 6 meses? Imposible

La duración del tratamiento “dependerá de cada caso”, señala Escorial. “Desde tratamientos leves de menos de un año de duración a los más severos, que pueden extenderse el mismo período de tiempo que los sistemas convencionales”, apunta. 

En el mercado hay muchas clínicas o centros que prometen resultados en menos de 6 meses. “Sobre el tema de la duración del tratamiento, lo cierto es que la promesa de obtener dientes perfectos en solo 6 meses es un engaño”, apunta Bratos. “Es una cuestión de biología y de saber cuánto tarda el hueso dental en realizar los movimientos necesarios. En pocos meses apreciamos un cambio en los dientes, pero ni de lejos se consigue una oclusión óptima. Hay muchos pasos que no se aprecian a simple vista y eso lo sabe cualquier profesional de la ortodoncia”.

Así, informa la experta, “la media de un tratamiento de ortodoncia suele ser de 18 meses, pero depende del grado de maloclusión”. Por ejemplo, “en un caso de apiñamiento leve, es posible que dure menos de 10 meses, mientras que si estamos ante complicaciones muy severas, el tratamiento puede alargarse 24 meses. Depende mucho del caso en concreto y siempre es necesario realizar un estudio de ortodoncia para saber cómo abordar cada caso en concreto”.

caja dentadura

Se puede usar en niños pero mejor en adultos

No existen restricciones en cuanto a la edad, eso sí, “siempre que ya hayan alcanzado su madurez bucal y cuenten con sus piezas dentales definitivas”, apunta Kasem. Aún así, por lo general, no suele aplicarse en niños y esto es así porque “los pequeños no suelen prestar tanta atención a la estética como un adulto, por ello en edades tempranas -a partir de los 5 o 6 años, que es cuando se comienza con la ortodoncia correctiva- es habitual que los padres elijan el método más económico que son los brackets metálicos”, señala Bratos. Aun así, añade la experta, “para adolescentes más exigentes con su aspecto, existen alineadores específicos para ellos”. 

Quiénes no pueden usarlos

Cualquier paciente interesado en ortodoncia invisible “deberá ser valorado desde un punto de vista integral e individualizado por un equipo odontológico”, antes de aplicar el tratamiento, apunta Escorial. “¿Presenta un estado de salud bucodental estable? ¿están sus encías sanas? ¿presenta tratamientos previos? ¿tiene una maloclusión de origen óseo que requiera cirugía?”, serán algunas de las preguntas que se realizarán antes de implantar la ortodoncia.

Y es que, como apunta Bratos, este tipo de tratamientos no se recomendará “a pacientes con problemas periodontales de encías, ya que en este caso será mejor el uso de alineadores transparentes que los sistemas fijos. Al ser removibles, no impiden una correcta higiene bucal, así que no tendrán cúmulos de sarro”. Según la experta, “hay que tener en cuenta que el hecho de tener un aparato fijo en la boca dificulta el acceso del cepillo a los recovecos dentales, por lo que es más habitual que el paciente acumule cálculo dental”.

Además, añade Kasem, “no se recomendará si el paciente todavía no ha alcanzado la madurez bucal. Esto significa que todavía no tiene todas las piezas y, por tanto, la alineación de los dientes no es el tratamiento más adecuado”.

Tipos

Las diferentes opciones dentales invisibles que existen se pueden dividir en dos bloques: aparatos fijos y aparatos removibles. “La gran diferencia entre ambas es que, mientras las férulas son removibles, la ortodoncia lingual es una estructura fija”, apunta Bratos.

En cuanto a los fijos, señala Kasem, “podemos empezar por los brackets de cerámica, que se asimilan a los aparatos tradicionales metálicos, con la diferencia de que están hechos de un material cuyo color se asemeja al esmalte natural del diente, ofreciendo una opción casi invisible desde el exterior”.

Los brackets de zafiro, por su parte, “son muy parecidos a los de cerámica, pero la principal diferencia es el material con el que están hechos. El zafiro es una pieza de cristal totalmente transparente”.

Los brackets linguales “son otro tipo de aparato dental invisible fijo hechos de metal y que a diferencia de los otros aparatos, estos se colocan en la parte trasera del diente. Funcionan exactamente igual que los brackets tradicionales pero su estratégica colocación no permite que se vean desde el exterior, excepto en algunas posiciones concretas”.

Por último, están los alineadores transparentes. “Se trata de un aparato ortodóntico removible constituido por dos férulas transparentes que se adaptan perfectamente a la dentadura del paciente. Estos alineadores ejercen presión para mover los dientes poco a poco hasta conseguir una alineación correcta”, informa Kasem.

Cuidados y usos

En cuanto a los cuidados, es importante saber que «los alineadores deben ser retirados a la hora de comer. De hecho, es en el único momento del día en que debemos retirarlos, solo para ingerir alimentos. Incluso para beber cualquier otra bebida que no sea agua. Para que el tratamiento dé resultados, recomendamos un uso de, como mínimo, 22 horas diarias”, apunta Kasem.

Esto “no solo es beneficioso para el paciente ya que podrá comer con normalidad y cualquier tipo de alimento, sino que ayudará a mantener los alineadores limpios y sanos, evitando que se manchen o desgasten”. Y es que, es importante saber que “hay determinados alimentos o bebidas que pueden dañarlos, como el café, que puede pigmentarlos y hacer que pierdan su color transparente”, señala el experto.

Sobre la limpieza y “aunque los alineadores se suelen cambiar cada 2 semanas, es importante mantenerlos bien limpios. Por eso es importante explicar al paciente que deben limpiar los alineadores con un cepillo de dientes de cerdas suaves y pasta de dientes y aclararlos con abundante agua fría”, apunta Kasem.

Además, cuando nos los quitamos para comer, “los alineadores deben quedar protegidos dentro de la caja, ya que, guardarlos directamente en un bolsillo, en el bolso o en la mochila, pueden ensuciarlos e incluso romperlos”.

El consejo de Escorial es limpiarlos a diario “con una pastilla limpiadora o con un poco de jabón y un cepillo suave para quitar cualquier resto de comida que haya podido quedarse impregnado. Siempre que el aparato sea removible se debe quitar con sumo cuidado sin forzarlo porque si no se puede dañar y siempre que se quite hay que enjuagarlo con agua y guardarlo en un estuche para que quede protegido mientras no se esté usando”.

Así, añade Bratos, “evitamos que se decolore o adquiera malos olores. Respecto a los brackets, y dado que dificultan la higiene diaria, conviene que usemos a diario un irrigador o cepillos interdentales para evitar que la comida se quede alojada en los recovecos de la boca. Al ser un sistema fijo, una de las urgencias que se pueden producir es la rotura o caída del bracket. Para que no suceda, conviene evitar alimentos muy duros, hacer movimientos de palanca o mascar chicle” concluye.

Fuente: https://cuidateplus.marca.com/bienestar/2022/03/05/ortodoncia-invisible-necesitas-179597.html