Demencia causada por el alcohol
Síndrome de Korsakoff
El síndrome de Korsakoff es una demencia grave asociada al consumo crónico de alcohol que provoca un deterioro profundo de la memoria. Aunque poco frecuente, su aparición suele ser brusca y deja secuelas cognitivas difíciles de revertir.

El síndrome de Korsakoff es una de las consecuencias más graves del consumo prolongado e intensivo de alcohol. Aunque poco frecuente, cuando aparece tiene un impacto devastador en la memoria y la autonomía de la persona. “Se trata de un tipo de demencia grave relacionada habitualmente con el alcoholismo crónico”, explica a CuídatePlus Hugo López, vicepresidente segundo de Socidrogalcohol.
El alcoholismo crónico es el principal motivo de riesgo para desarrollar el síndrome de Korsakoff. “El consumo de alcohol, por diversas razones, provoca un déficit de vitamina B1 o tiamina, que es el factor causante de esta demencia”, señala López. La tiamina es esencial para el funcionamiento del cerebro. Su déficit provoca lesiones en áreas clave como el hipotálamo y los cuerpos mamilares, estructuras fundamentales para la memoria y otras funciones cognitivas: “Cuando estas zonas se dañan, aparece el síndrome de Korsakoff”.
El especialista detalla que el síntoma más característico de esta patología es el deterioro de la memoria. “Se produce una falta de memoria anterógrada y retrógrada”. Esto significa que la persona no es capaz de aprender información nueva y, además, pierde recuerdos recientes del pasado.
A diferencia de otros deterioros cognitivos más progresivos, el inicio del síndrome de Korsakoff suele ser llamativo. “Es difícil que el propio paciente lo detecte, porque se instaura de manera bastante brusca”, advierte. Por eso, el entorno cercano juega un papel fundamental en la detección: “Es más probable que lo identifiquen familiares o personas cercanas, al observar una pérdida de memoria intensa y repentina”.

(Foto: Alamy/ Cordon Press)
¿Es una enfermedad reversible?
Una de las preguntas más habituales es si el síndrome de Korsakoff tiene solución. “Es parcialmente reversible”, responde López. Eso sí, aunque la mayoría de las personas pueden mejorar, “difícilmente recupera la función cognitiva previa”. La evolución depende en gran medida de la rapidez del diagnóstico, del abandono total del consumo de alcohol y del tratamiento con vitamina B1, aunque incluso con intervención precoz las secuelas suelen persistir.
En cuanto al tratamiento, este se centra, en primer lugar, en la prevención. “Toda persona que bebe alcohol de manera regular e intensa debería tener una buena alimentación y plantearse dejar de beber”, subraya el experto.
En el ámbito sanitario, es clave detectar y tratar a tiempo la encefalopatía de Wernicke, un trastorno neurológico previo que puede evolucionar hacia el síndrome de Korsakoff si no se aborda adecuadamente. De acuerdo con López, “debe tratarse de forma intensa con tiamina”. Una vez instaurado el síndrome, el tratamiento con vitamina B1 se mantiene, aunque en algunos casos no es suficiente. Además, pueden aplicarse estrategias de rehabilitación cognitiva y acompañamiento para minimizar el impacto funcional.
¿Cómo prevenir el síndrome de Korsakoff?
Como se ha comentado, la prevención del síndrome de Korsakoff pasa por reducir el consumo de alcohol en la población. “Las estrategias son las mismas que para prevenir cualquier daño relacionado con el alcohol”, afirma López. Entre las medidas más eficaces, destaca limitar el acceso a las bebidas alcohólicas mediante horarios y puntos de venta restringidos, impedir el acceso a menores, eliminar la publicidad de alcohol y aumentar su precio a través de impuestos. “También es fundamental un etiquetado claro que informe de los riesgos para la salud, incluyendo las demencias”, añade.
A pesar de que no es la demencia más frecuente asociada al alcohol, el síndrome de Korsakoff es “la más devastadora de todas”, concluye el experto, por lo que, insiste, la concienciación sobre los riesgos del consumo crónico de alcohol es fundamental.