Las infecciones urinarias repetidas
Especialistas explican cómo ciertos hábitos, factores biológicos y opciones terapéuticas pueden marcar la diferencia en la prevención de estos episodios repetidos
Más de la mitad de las mujeres experimentarán al menos una infección urinaria en algún momento de su vida, y una de cada cuatro sufrirá una recaída en los seis meses siguientes. Este ciclo de episodios recurrentes y tratamientos afecta la calidad de vida, aunque existen estrategias respaldadas por estudios científicos que permiten reducir su aparición y prevenir nuevos casos.
Según la Asociación Europea de Urología, las infecciones urinarias recurrentes afectan sobre todo a mujeres debido a factores anatómicos y hormonales. Se considera recurrencia cuando ocurren más de dos episodios en seis meses o más de tres en un año. La uretra femenina, con solo cuatro centímetros de longitud, facilita el acceso de bacterias a la vejiga. Además, la proximidad entre la vagina y el ano incrementa el riesgo de contaminación bacteriana.
Las recomendaciones médicas para prevenir infecciones urinarias recurrentes incluyen incrementar la ingesta de agua, mantener una higiene íntima adecuada, considerar el uso de metenamina, administrar antibióticos de forma puntual bajo prescripción médica, aplicar estrógeno local en casos de déficit hormonal, incorporar suplementos de arándano con al menos 36 mg de proantocianidinas diarios y utilizar bebidas para la higiene urinaria o d-manosa.
Estas estrategias deben ser evaluadas y supervisadas por profesionales de la salud, especialmente en personas con antecedentes de episodios repetidos.
Factores genéticos y resistencia bacteriana
La predisposición genética influye en la frecuencia de infecciones urinarias. La uróloga Unwanaobong Nseyo señala que algunas mujeres presentan proteínas específicas en la pared de la vejiga, lo que facilita la adhesión bacteriana y dificulta la erradicación de los microorganismos.
En ocasiones, lo que parece una nueva infección es en realidad un episodio inicial mal tratado, según la ginecóloga obstetra certificada Charna Coren, con más de 17 años de experiencia clínica en Filadelfia, Pensilvania. Coren resalta la importancia de evitar la automedicación y el uso indiscriminado de antibióticos, ya que esto fomenta la resistencia bacteriana: “Lo peor que puedes hacer es ir a buscar un antibiótico diferente de cada médico de la ciudad, porque eso es lo que realmente altera tus patrones de resistencia”.
La Asociación Europea de Urología identifica factores anatómicos y hormonales como causas de infecciones urinarias recurrentes en mujeres (Imagen Ilustrativa Infobae)
Los niveles bajos de estrógeno, frecuentes en la menopausia, la lactancia o durante el uso de anticonceptivos, favorecen la aparición de infecciones urinarias. Nseyo explica que, al disminuir los niveles de estrógeno en la vagina, el entorno se vuelve más favorable para bacterias dañinas.
Un ensayo clínico demostró que aumentar en 1,7 litros diarios el consumo de agua reduce a la mitad la recurrencia de infecciones en un año. Nseyo recomienda beber entre dos y tres litros de agua al día, especialmente ante síntomas iniciales.
Medidas de higiene y alternativas terapéuticas
La higiene tras las relaciones sexuales y el lavado de “juguetes sexuales” son prácticas básicas para evitar infecciones. Coren desaconseja productos con nonoxinol-9, presente en algunos espermicidas, por su impacto negativo en la salud urinaria.
La metenamina, conocida como Hiprex, acidifica la orina e impide la proliferación bacteriana. Un estudio publicado en The New England Journal of Medicine concluyó que la metenamina es tan eficaz como los antibióticos profilácticos para prevenir recurrencias, sin generar resistencia bacteriana ni efectos adversos frecuentes. Coren suele indicar este tratamiento durante seis meses en pacientes dependientes de antibióticos para interrumpir el ciclo de infecciones.
El uso de metenamina, o Hiprex, ofrece una alternativa efectiva y segura a los antibióticos prolongados para prevenir infecciones urinarias sin causar resistencia bacteriana (Imagen Ilustrativa Infobae)
En infecciones recurrentes asociadas a la actividad sexual, los médicos pueden recomendar antibióticos en dosis bajas tras el acto sexual para reducir la exposición a fármacos y el riesgo de resistencia bacteriana. Según Coren, este método permite mantener una vida sexual activa sin temor a recaídas.
El uso de estrógeno tópico vaginal ha demostrado reducir a la mitad el riesgo de infecciones urinarias recurrentes en mujeres menopáusicas, según una investigación en The American Journal of Obstetrics and Gynecology. Coren destaca que el estrógeno vaginal tiene un excelente perfil de seguridad en este grupo.
Los arándanos contienen proantocianidinas, compuestos que dificultan la adhesión de la bacteria E. coli a la vejiga. Se recomienda consumir suplementos con al menos 36 mg diarios de proantocianidinas, ya que las bebidas comerciales suelen tener dosis insuficientes. Nseyo sugiere combinarlos con la metenamina, aunque aclara que no reemplazan los tratamientos médicos.
D-manosa y avances en prevención
Las bebidas para la higiene urinaria a base de vitamina C y d-manosa, un azúcar natural presente en frutas y verduras, pueden complementar la hidratación y crear un entorno menos favorable para bacterias. Nseyo recomienda su uso ante los primeros síntomas, aunque reconoce que la eficacia varía según el caso.
Evitar la automedicación y el uso indiscriminado de antibióticos es crucial para prevenir la resistencia bacteriana en infecciones urinarias recurrentes (Imagen Ilustrativa Infobae)
En cuanto a investigación, la vacuna MV140 representa un avance significativo. Un estudio clínico con 67 mujeres mostró que el 40% permaneció libre de infecciones durante nueve meses. Esta vacuna está aprobada en 26 países, entre ellos España, Portugal, Reino Unido y México, pero no en Estados Unidos. Los ensayos actuales amplían las opciones de prevención en pacientes que no han respondido a otros tratamientos.
Con la supervisión de especialistas y el uso de estrategias personalizadas, las mujeres con infecciones urinarias recurrentes pueden lograr un control más efectivo de su salud y reducir el impacto de estos episodios.