Efectos de las drogas al conducir
Si bebes no conduzcas, rezaba un antiguo anuncio para dejar claro que alcohol y coche no eran compatibles. Los expertos reunidos en Madrid recuerdan que ni el alcohol ni las drogas y ni siquiera algunos medicamentos deben ser un pasajero al que llevar a bordo de nuestro automóvil.

Siempre se habla de que no hay que beber alcohol al volante. Incluso una caña a veces puede ser demasiado, sobre todo cuando le sigue otra. Sin embargo, hay que recordar que cualquier droga ilegal o legal y aunque sea en cantidades pequeñas puede alterar la capacidad de conducir.
Entre los principales síntomas que se pueden producir por el consumo de sustancias puede aparecer la somnolencia, la pérdida de coordinación, la disminución de la atención y de la percepción de riesgos.
El alcohol sigue siendo una de las principales drogas que preocupan en seguridad vial. No es para menos, ya que sigue siendo la sustancia con más presencia en los análisis toxicológicos de los conductores que fallecen. Pero existen muchísimas otras: cannabis, anfetaminas, catinonas sintéticas (3 MMC, A-CMC- mefedrona), sustitutos de MDMA, triptaminas, benzodiacepinas sintéticas, GHB análogos, fentanilo, nitacenos, cannabinoides sintéticos…
Y es que cuando nos ponemos al volante hay que tener claro que no hay que beber, pero además, es esencial entender que el cannabis también afecta negativamente a la capacidad para conducir, la mezcla de drogas multiplica el peligro, y los psicofármacos –ansiolíticos, antidepresivos, estabilizadores del ánimo…- también cuentan y pueden influir en la posibilidad de tener un accidente.
Alcohol y peligro al volante
Aunque reconoce que el alcohol es la droga que más nos debe preocupar, Juan Carlos González Luque, jefe de la Unidad de Apoyo de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas del Ministerio de Sanidad ha añadido que “la situación que tenemos es una situación de mantenimiento en muchos indicadores. En los jóvenes ha disminuido el consumo intensivo, pero puede indicar la migración a otras sustancias”, en el Seminario Internacional sobre conducción bajo los efectos de las drogas, organizado por Fundación Mapfre y el Consejo Europeo de Seguridad en el Transporte.
El alcohol es una sustancia tan normalizada que hasta forma parte de nuestra cultura. Aunque en jóvenes se reduzca su uso, en adultos el consumo es elevado y ha aumentado hasta un 10% entre las mujeres.
Cannabis y otras drogas
Según González, respecto al cannabis existe una “baja percepción de riesgo, que no es lo mismo que bajo riesgo”, y aunque su consumo ha bajado ligeramente en adolescentes es la principal causa de tratamiento en menores por consumo. Según el experto, el cannabis deteriora la atención, la percepción y la coordinación. Su riesgo es claramente mayor al combinarlo con alcohol. Además, el impacto que tiene en la carretera depende más del patrón de consumo y de su combinación que como sustancia aislada.
En este sentido, Javier Álvarez, catedrático de Farmacología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Valladolid, ha añadido que al impacto que puede tener el cannabis sobre la capacidad de conducción hay que tener en cuenta que produce somnolencia pero también que la fatiga y el deterioro que puede producir sobre cada persona en función de sus características individuales también importan.
Además, los estudios científicos apuntan a que muchos de los que lo fuman optan por no conducir, y aunque el catedrático apunta que no se debe conducir bajo los efectos de las drogas, recuerda que hay que es una sustancia de poco riesgo pero para el que hay que mejorar los sistemas de detección para poder determinar la concentración en sangre y su impacto. Además, ha recordado que “a fecha de hoy no hay cannabis medicinal”.
Cocaína
La cocaína es una de las drogas más consumidas en España. “Sigue con un consumo estable del 2 al 3% de consumo en la población entre 15 a 64 años en los últimos 12 meses”, dice González. Este polvo es uno de los riesgos clásicos del riesgo vial y está muy implicada en los accidentes mortales en la carretera.
Anfetaminas y estimulantes de síntesis
Estas sustancias tienen una presencia no muy alta en la población general. Su consumo está concentrado en contextos recreativos y de ocio nocturno. Según Gonzalez, “estas tienen un riesgo elevado en ocio nocturno y en la conducción por la noche”, lo que tiene un alto impacto en la siniestralidad en la carretera. Además, producen sobreconfianza, conducción agresiva y fatiga. Suelen consumirse junto a alcohol. 
(Foto: Cordon Creative)
Nuevas sustancias psicoactivas
Otras drogas de diseño -mefedrona, MDMA…- son sustancias más potentes y que suelen pasar inadvertidas en los controles ya que aparecen nuevas que modifican las anteriores. “Son muy heterogéneas y tienen mucha incertidumbre toxicológica a la hora de determinarlas y estudiar sus efectos variables e imprevisibles. Su efecto en la salud es letal”, dice González. No hay que olvidar que el hecho de que estén poco extendidas no implica que no tenga un bajo riesgo para la conducción.
Nuevos retos
Además de estas sustancias, ahora hay otras drogas que provienen de usos veterinarios o mixtos, como la ketamina, o la aplicación de sustancias con otros usos, como el oxido nitroso, en el que hemos pasado, según González, “del botellón a la bombona”, la adulteración de sustancias, además del caso del consumo involuntario, “como ocurre en la cocaína rosa, que es ketamina con MDM”A. Además, también vuelven los poppers, los disolventes y los pegamentos.
Medicamentos y riesgo vial
Además, no hay que olvidar que algunos fármacos prescritos también tienen que tenerse en cuenta a la hora de conducir, ya que pueden producir somnolencia, mucho más aún si se combinan con alcohol, ya que se potencian esos efectos y nos invalidan para conducir.
Por su parte, Antonio Avenoso, director ejecutivo del Consejo Europeo de Seguridad en el Transporte, ha añadido que “conducir bajo los efectos de las drogas es un factor importante, aunque a menudo subestimado, en las muertes en carretera. Ya no podemos tratarlo como un problema secundario. Para salvar vidas de manera efectiva, las estrategias nacionales deben ir más allá de la aplicación ocasional de la ley y adoptar un enfoque integral. Esta hoja de ruta aborda la raíz del problema, combinando un límite claro de tolerancia cero y un aumento de las pruebas en carretera con la rehabilitación obligatoria. Solo integrando un control estricto con un cambio de comportamiento a largo plazo podremos reducir significativamente el número de familias devastadas por estas tragedias evitables.”
Fuente: cuidateplus