¿Por qué cambió el color de la piel de Michael Jackson?

maxresdefault

Durante años, el cambio de aspecto físico de Michael Jackson estuvo rodeado de rumores y especulaciones. Sin embargo, detrás de su caso hay un trastorno que afecta a alrededor del 1-2% de la población mundial. 

un mural con la cara de Michael Jackson
  1. Alicia Cruz Acal

Durante años, el aspecto físico de Michael Jackson estuvo rodeado de rumores y especulaciones. Muchos creyeron que el artista quería cambiar de manera intencionada el color de su piel, pero lo cierto es que padecía vitíligo, una enfermedad crónica que provoca la pérdida progresiva de pigmentación en distintas zonas del cuerpo. El propio cantante habló públicamente sobre este trastorno cutáneo, aunque la desinformación y los prejuicios hicieron que durante mucho tiempo su enfermedad quedara eclipsada por la polémica.

En concreto, el vitíligo es una patología en la que la piel pierde su color natural debido a la desaparición de unas células llamadas melanocitos, que son las encargadas de producir melanina, el pigmento que da tono a la piel, cabello y mucosas. “Como consecuencia, aparecen manchas blancas (máculas) de diferentes tamaños y formas, distribuidas de manera variable en el cuerpo”, detalla a CuídatePlus Miguel Sánchez Viera, director del Instituto de Dermatología Integral (IDEI).

Aunque la causa exacta aún no se conoce por completo, la evidencia científica apunta a que el vitíligo tiene un origen autoinmune. Como cuenta el experto, “el propio sistema de defensa del organismo ataca por error a los melanocitos y los destruye”. Esta teoría, continúa, se apoya en que el vitíligo suele asociarse con otras enfermedades autoinmunes, como el hipotiroidismo o el hipertiroidismo, la diabetes mellitus tipo 1, la anemia perniciosa, la enfermedad de Addison, el asma, la alopecia areata o la miastenia gravis. Asimismo, existe una predisposición genética: aproximadamente un 20% de los pacientes tiene un familiar afectado, lo que sugiere que ciertos genes pueden hacer a una persona más vulnerable.

Acerca de a qué edad se suele presentar esta enfermedad, puede ser a cualquiera, pero la mayor incidencia se produce alrededor de los 20 años (como también fue el caso de Michael Jackson, que se lo diagnosticaron en 1986, a la edad de 27 o 28 años). No obstante, recalca el dermatólogo, “es importante señalar que esta enfermedad no respeta edades: puede iniciarse tanto en personas mayores como en niños, aunque es menos frecuente en edades extremas”. Además, indica que tampoco existe predilección por sexo ni por raza, afecta por igual a hombres y mujeres, y se estima que alrededor del 1-2% de la población mundial padece esta condición. 

¿El estrés influye en el desarrollo o empeoramiento del vitíligo? 

Lo cierto es que se ha observado que situaciones de estrés emocional intenso o prolongado, así como traumatismos físicos (como heridas, quemaduras o rozaduras repetidas), pueden actuar como factores desencadenantes del vitíligo en personas que ya tienen una predisposición genética. “Esto significa que, si una persona hereda la susceptibilidad a padecer la enfermedad, ciertos episodios estresantes o agresiones locales sobre la piel pueden ‘activar’ la aparición o la progresión de las manchas. Aunque el estrés no es la causa primaria del vitíligo, sí puede influir en su evolución, favoreciendo brotes o empeorando las lesiones existentes”, subraya el especialista, quien añade que, por ello, el manejo emocional y el apoyo psicológico forman parte del abordaje integral del paciente.

Por otro lado, la exposición solar debe manejarse con mucha precaución en personas con vitíligo. Las manchas blancas carecen de melanina, que es precisamente el pigmento que nos protege de la radiación ultravioleta. Por tanto, “estas zonas se queman con facilidad si se exponen al sol sin la protección adecuada, lo que puede provocar eritemas, dolor e incluso aumentar el riesgo de lesiones crónicas”, advierte Sánchez. Las quemaduras solares pueden desencadenar o empeorar el vitíligo en pacientes predispuestos. En este sentido, el dermatólogo aconseja utilizar fotoprotectores de amplio espectro con factor de protección alto (SPF 50+) en todas las zonas, especialmente en las despigmentadas, y evitar las horas de mayor radiación.

¿Qué tratamientos existen para controlar o repigmentar las manchas?

una mujer con vitíligo

(Foto: Freepik)

El tratamiento del vitíligo se individualiza según la extensión, localización y actividad de las manchas, así como el impacto emocional en el paciente. No existe una cura definitiva, pero sí múltiples opciones que pueden frenar la progresión y lograr repigmentación en muchos casos. El experto apunta las siguientes:

  • Corticoides tópicos: son la primera línea terapéutica cuando las manchas afectan a menos del 10% de la superficie corporal. En casos de rápida progresión, pueden utilizarse corticoides sistémicos (orales).
     
  • Inhibidores tópicos de la calcineurina: bloquean la reacción inflamatoria autoinmune en la piel y permiten que los melanocitos recuperen su función, siendo muy útiles en zonas sensibles como la cara y los pliegues. 
     
  • Inhibidores JAK para vitíligo: ruxolitinib es la primera crema aprobada para el vitíligo no segmentario en adultos y adolescentes mayores de 12 años. Reduce la inflamación y favorece la repigmentación, especialmente en la cara y áreas fotoexpuestas. 
     
  • Fotoquimioterapia: combina un fármaco fotosensible por vía oral o tópico con la exposición a radiación UVA. Está indicada en formas extensas.
     
  • Láser excímer y fototerapia: son tratamientos novedosos, efectivos y seguros, que emiten radiación UVB de banda estrecha focalizada sobre las manchas. Pueden asociarse a tratamientos tópicos para potenciar los resultados.
     
  • Terapias de despigmentación: en casos de vitíligo universal o muy extenso, cuando las manchas blancas cubren casi toda la piel, se puede optar por eliminar el pigmento sano restante con derivados de hidroquinona o fenoles. Sin embargo, este abordaje tiene efectos adversos y es irreversible, por lo que se reserva para situaciones muy seleccionadas.
     
  • Cirugía: mediante microinjertos de piel sana del propio paciente, se trasplantan melanocitos a las zonas despigmentadas. Suele emplearse en manchas estables y de localización visible, como el rostro.
     
  • Camuflaje cosmético: enseñar al paciente a utilizar maquillaje especial para igualar el tono de las manchas con la piel circundante es una herramienta muy valiosa para mejorar la apariencia de forma inmediata.

“En general, los resultados mejores se producen con la combinación de tópicos y láser Excímer/Fototerapia UVB banda estrecha”, concluye Sánchez. 

Fuente: cuidateplus