“El músculo actúa como un órgano endocrino, liberando sustancias que regulan la inflamación”
Durante mucho tiempo, el músculo fue visto como un tejido cuya función principal era permitir el movimiento. Su papel parecía limitado a la fuerza y la movilidad.
Sin embargo, en las últimas décadas, la investigación científica empezó a ampliar esa mirada. Nuevos estudios revelaron funciones menos visibles, pero igual de importantes.
Este cambio de enfoque también modificó la forma en que se entiende el ejercicio físico. Ya no se trata solo de actividad corporal, sino de un proceso con impacto en todo el organismo.
En ese contexto, algunas afirmaciones comenzaron a resumir este nuevo paradigma. Pere Estupinyà, bioquímico y divulgador científico, explicó que el músculo cumple una función más amplia de lo que se creía. Según señaló en una entrevista, durante la actividad física el músculo libera sustancias que influyen en procesos como la inflamación, el azúcar en sangre o incluso la microbiota.
Pere Estupinyà es un bioquímico, químico y divulgador científico español, conocido por explicar temas complejos de la ciencia de forma accesible para el público general.
Este fenómeno se explica porque el músculo funciona como un órgano endocrino. Es decir, produce y libera moléculas —llamadas mioquinas— que viajan por el organismo y actúan sobre distintos órganos.
Entre los efectos más relevantes de este proceso se destacan:
- Regulación de la inflamación. Las mioquinas pueden tener efectos antiinflamatorios, lo que contribuye al equilibrio del sistema inmune.
- Control metabólico. Influyen en la regulación del azúcar en sangre y en el metabolismo energético del cuerpo.
- Comunicación entre órganos. El músculo envía señales a tejidos como el hígado, el cerebro o el tejido adiposo.
- Impacto sistémico. Su acción no es local: afecta múltiples funciones del organismo más allá del movimiento.
Este enfoque cambió la forma de entender el ejercicio físico. Ya no se lo considera solo una actividad para fortalecer el cuerpo, sino también una herramienta que influye en procesos internos.
De hecho, investigaciones científicas sostienen que cada contracción muscular libera estas sustancias, lo que convierte al ejercicio en un desencadenante directo de estos efectos biológicos.
En ese marco, el músculo deja de ser visto como un simple “motor” del cuerpo y pasa a entenderse como un sistema activo de regulación.
Según Estupinyà, el ejercicio, especialmente el de fuerza, cumple un rol central en el mantenimiento de la salud a lo largo del tiempo. Foto: Shutterstock.
El planteo también refuerza la importancia de la actividad física regular. Según Estupinyà, el ejercicio —especialmente el de fuerza— cumple un rol central en el mantenimiento de la salud a lo largo del tiempo.
Además, este concepto se integra con una visión más amplia del bienestar, donde intervienen factores como la alimentación, el descanso y el manejo del estrés.
La idea de que el músculo actúa como un órgano endocrino sintetiza un cambio en la medicina y la biología: el cuerpo no funciona como un conjunto de partes aisladas, sino como un sistema interconectado donde cada tejido puede influir en el resto.