El sedentarismo y la disfunción eréctil
El sedentarismo puede pasar factura a la vida sexual masculina. Pasar demasiadas horas sentado y no hacer suficiente ejercicio son factores que pueden favorecer la disfunción eréctil.
“La disfunción eréctil no siempre empieza en la cama. A veces comienza con años de sedentarismo”, afirma a CuídatePlus Gabriel Bastidas, miembro del Grupo de Trabajo de Nefrourología de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), y fundador de Androclinic. Según el experto, “el pene es uno de los mejores termómetros de nuestra salud vascular”, por lo que para conseguir una erección “necesitamos que las arterias funcionen correctamente, que exista un buen flujo sanguíneo y que los vasos sean capaces de dilatarse”.
Y es aquí donde el sedentarismo puede convertirse en un enemigo silencioso. Pasar demasiadas horas sentados y mantener una vida inactiva favorece la obesidad abdominal, la resistencia a la insulina, la hipertensión y la inflamación crónica. Todos estos factores, advierte Bastidas, pueden perjudicar el endotelio, que es la capa interna de los vasos sanguíneos. “Cuando el endotelio funciona mal, disminuye la disponibilidad de óxido nítrico, una molécula fundamental para la relajación del músculo liso del pene y para que se produzca una erección adecuada. Por ello, consideramos la disfunción eréctil como un marcador precoz de daño endotelial”, detalla. Además, añade que el sedentarismo se relaciona con alteraciones metabólicas que pueden afectar a la salud hormonal y sexual.
Acerca de cuántas horas al día sentado pueden empezar a resultar perjudiciales para la función eréctil, el especialista aclara que no existe una cifra mágica. Sin embargo, alude a estudios sobre el comportamiento sedentario que concluyen que pasar muchas horas sentado, especialmente cuando se superan las ocho horas diarias, se asocia con mayores riesgos para la salud cardiometabólica. “Eso no significa que a las ocho horas aparezca una disfunción eréctil, pero sí que debemos prestar atención a nuestros hábitos”, destaca.

En este punto, distingue entre ser sedentario y ser físicamente inactivo: “Podemos pasar ocho horas frente a un ordenador y después hacer ejercicio, o podemos pasar poco tiempo sentados, pero no realizar nunca una actividad física de intensidad suficiente. Ambas situaciones pueden tener consecuencias distintas para nuestra salud. La recomendación de Bastidas pasa por levantarse con frecuencia, caminar, utilizar las escaleras y aprovechar cualquier oportunidad para movernos. “La actividad física programada es importante, pero también lo es reducir el tiempo que permanecemos inmóviles”, enfatiza.
¿Qué puede hacer el ejercicio físico por la salud sexual masculina?
La evidencia científica demuestra que el ejercicio físico, especialmente el aeróbico, puede mejorar la función eréctil, sobre todo en hombres con factores de riesgo cardiovascular o disfunción eréctil de origen vascular. En palabras de Bastidas, “mejora la función endotelial, favorece la circulación sanguínea, ayuda a controlar el peso, reduce la resistencia a la insulina y contribuye a mejorar la presión arterial”.
El urólogo aconseja comenzar con actividades, siempre adaptando la intensidad a la condición física y cardiovascular, como:
- Caminar a paso rápido.
- Montar en bicicleta.
- Nadar.
- Correr.
“Como referencia general, deberíamos intentar alcanzar entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, o entre 75 y 150 minutos de actividad intensa, y añadir ejercicios de fuerza al menos dos días por semana”, declara. En los hombres con disfunción eréctil, agrega, “algunos programas de ejercicio aeróbico estudiados utilizan aproximadamente 40 minutos por sesión, cuatro veces por semana, durante varios meses”.
Los beneficios no son inmediatos ni iguales para todos. En muchos casos, las mejorías pueden comenzar a apreciarse después de unas semanas, aunque los programas clínicos suelen evaluar resultados a partir de los dos o tres meses. “Me gusta transmitir una idea: hacer ejercicio no garantiza una erección perfecta, pero sí puede mejorar las condiciones vasculares necesarias para conseguirla”, concluye el experto.
Fuente: cuidateplus