Alertan por una tendencia en las redes
En Instagram y TikTok aparecen cada vez más suplementos y dietas que prometen el mismo efecto de estos fármacos.Especialistas advierten que no hay evidencia que lo respalde.
“Estos son los 5 alimentos que hacen exactamente lo mismo que el Ozempic, pero tu nutricionista nunca te lo enseñó”. “El Mounjaro natural es más fácil de lo que parece”. “Dieta para activar el GLP-1: activa tu hormona de la saciedad y pierde peso de forma natural”. “5 alimentos tipo Ozempic pero naturales”. “Mounjaro natural que elimina la grasa abdominal”.
En las redes sociales se están empezando a multiplicar los posteos y videos que prometen una fórmula natural para bajar de peso recurriendo, en teoría, a la misma estrategia que aplican los medicamentos conocidos como agonistas del GLP-1.
“No tienen ninguna evidencia científica. Es la tendencia actual para un nuevo engaño: la historia del recurso milagroso para perder peso que tiene que ver con la mala concepción de la obesidad desde el vamos. No existe ningún alimento en sí que haga que se secrete más de ninguna hormona y no hay ningún alimento ni más mágico ni menos mágico ni que se puede comparar con lo que puede generar la inducción farmacológica de un péptido o un receptor a nivel biológico”, es contundente Virginia Busnelli, presidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición.
La especialista explica que el GLP-1 es una hormona que libera nuestro organismo cuando comemos: “Es una de las señales que le avisan al organismo que está llegando alimento y participa, entre otras cosas, en la regulación del apetito y de la glucemia”.
Toda esta nueva generación de fármacos identificados genéricamente como Ozempic —por el primero que se lanzó al mercado— pero que en Argentina incluyen también al Wegovy y al Mounjaro (los únicos tres de su tipo aprobados por la ANMAT) producen las mismas acciones que el GLP-1. Así, potencian estos procesos naturales del cuerpo: la señal al cerebro de que está saciado, la indicación al páncreas de liberar insulina (lo que regula el azúcar en sangre) y la ralentización del vaciamiento gástrico.
¿Es posible obtener el mismo efecto de estas drogas con un reemplazo natural?
“Cuando comemos, determinados nutrientes estimulan la liberación de GLP-1. Pero de ahí a afirmar que un alimento puede reemplazar o igualar el efecto de una medicación hay una distancia enorme. Comunicarlo mal no es inocuo. Puede llevar a que algunas personas crean que, cambiando su alimentación, pueden reducir o abandonar una medicación indicada, que puede ser una herramienta importante en el tratamiento de la obesidad y sus complicaciones”, advierte el licenciado en Nutrición Alberto Arribas, experto en gastronomía nutricional y también miembro de la SAN.
Para el especialista, hay una diferencia central: que un alimento estimule la liberación fisiológica de GLP-1 no lo convierte en un agonista del receptor GLP-1 ni en una «medicación natural».
El GLP-1 que liberamos naturalmente después de comer actúa durante muy poco tiempo, porque el propio organismo lo degrada en cuestión de minutos. Los medicamentos como la semaglutida fueron diseñados para mantener esos receptores activados durante mucho más tiempo, por eso en algunos casos se da solo una aplicación semanal.
“No existe una cantidad de avena, palta, aceite de oliva, legumbres o proteínas que equivalga a una dosis de medicación. No es una cuestión de comer más: son mecanismos de otra magnitud”, aclara el nutricionista y reconoce que no todas las publicaciones sobre alimentos y GLP-1 son necesariamente falsas, sino que “el problema es que suelen ser confusas y transforman un mecanismo real en la promesa de un ‘alimento mágico’«.
El “Mounjaro de los pobres”
La mayoría de los videos en TikTok están en portugués. El frasquito milagroso aparece en los flyers a unos 30 reales las 120 cápsulas (menos de 10.000 pesos argentinos). Lo promocionan supuestos médicos con guardapolvos y usuarios que ponen fotos del antes y el después del descenso de peso. También se multiplican las recetas para hacerlo en casa: el “Mounjaro natural”.
“Esta mezcla de psyllium, chía y lino se volvió viral como el ‘Mounjaro de los pobres’”, contó en un reel Natalia Antar, nutricionista del Hospital Británico y de LALCEC. En los videos la hidratan con agua y en algunos le ponen aceite de oliva. “También hay productos comercializados como GLP-1 boosters o Natural Ozempic”, agrega en diálogo con Clarín. La licenciada en Nutrición explica que esos tres alimentos son ricos en fibra soluble, y que al entrar en contacto con el agua forman un gel (el llamado mucílago) que puede aumentar la viscosidad del contenido gastrointestinal y así favorecer la saciedad y enlentecer el vaciamiento gástrico.
“Pero estos beneficios no son exclusivos de esta mezcla. La fibra también está en la fruta, semillas, legumbres, frutos secos. Lo importante es la variedad”, remarca. Agrega que esta mezcla de semillas del Mounjaro de los pobres no es mala y puede ser una herramienta más para favorecer la saciedad y la buena calidad de la dieta, pero que de ninguna manera se puede comparar con esa droga ni con ningún otro agonista del GLP-1. “Estos medicamentos actúan sobre vías hormonales y metabólicas específicas. Una mezcla de semillas y de fibras no tiene el mismo efecto. No confundamos alimentos con fármacos”, aclara.
Los supuestos alimentos “GLP-1”
Rastreando en redes sociales, además de la chía, el lino y el psyllium (una fibra natural soluble que viene de una semilla y que se usa mucho en la pastelería sin gluten), Clarín encontró otros 30 alimentos promocionados como GLP-1. Hay de todo: huevos, yerba mate, kefir, cebolla, brócoli, palta, salmón, boniato cocido y enfriado 24 horas, té verde y nopal (una planta de la familia de los cactus).
“Una vez más, intentamos encontrar un alimento que resuelva algo tan complicado. La saciedad no depende solo del GLP-1. Intervienen numerosas señales hormonales, metabólicas y cerebrales, además de la cantidad y composición de lo que comemos, la velocidad con la que comemos, el volumen de la comida, el sueño, las emociones, las experiencias previas y el entorno. En lugar de preguntarnos qué alimento aumenta más el GLP-1, la pregunta útil es otra: ¿qué alimentación ayuda a construir saciedad, asegurar calidad nutricional, preservar la masa muscular y mejorar la salud metabólica?”, plantea Arribas.
Antar resalta que lo correcto no es hablar de “alimentos GLP-1” sino de “alimentos y nutrientes que pueden favorecer la secreción fisiológica de GLP-1 y las señales de saciedad”. Y remarca que hay distintos niveles de evidencia y mecanismos.
Los grupos con mayor sustento son los que aportan proteínas, grasas insaturadas y fibra fermentable, porque esos nutrientes «pueden participar en la señalización intestinal que estimula la secreción de GLP-1. Pero eso no significa que cada elemento individual haya demostrado aumentar el GLP-1 de manera clínicamente relevante en humanos”.
Y analiza cuáles son los que pueden hacer una contribución probada a una mejor calidad de la alimentación:
- Palta: aporta grasas monoinsaturadas y distintos nutrientes que pueden participar en la señalización intestinal.
- Frutos secos: suman grasas insaturadas, proteína y fibra, y pueden formar parte de una comida que favorezca la saciedad y las señales intestinales relacionadas con GLP-1.
- Avena y cereales integrales: tienen un alto contenido de fibra, incluida la fermentable. La relación entre fibra, microbiota, producción de ácidos grasos de cadena corta y GLP-1 tiene sustento fisiológico, aunque la respuesta depende mucho del tipo de fibra y de la persona.
- Legumbres: también combinan fibra, proteína y carbohidratos de digestión más lenta y forman parte de un patrón alimentario que puede favorecer la saciedad y distintas señales metabólicas.
- Proteína whey: es uno de los casos donde hay evidencia humana bastante clara, y su ingesta puede aumentar la respuesta de GLP-1 y de otras hormonas intestinales.
- Alimentos ricos en inulina: esta fibra, presente en la cebolla, el ajo o los espárragos, puede modular la microbiota y las señales intestinales.
- Huevos: lo más relevante es su aporte proteico.
- Pescados como salmón, sardinas y atún: también aportan proteína y, en algunos casos, grasas poliinsaturadas, nutrientes que pueden participar en la respuesta intestinal.
- Brócoli y chía: son excelentes alimentos y aportan fibra, pero no hay evidencia suficiente como para convertirlos en «alimentos GLP-1» específicos. Pueden contribuir a un patrón alimentario que favorezca la saciedad y la salud metabólica.
Medicamentos: para quién y cómo
Los agonistas del GLP-1 son el medicamento de moda. Prácticamente todas las semanas hay en los medios una información relevante que los involucre. En este sentido, Arribas trae un tema por el que cada vez hay más advertencias: el uso entre quienes no lo necesitan.
“Hoy vemos personas que acceden a estos medicamentos como si fueran de venta libre: a través de gimnasios o por indicación de quienes no tienen competencia para prescribirlos. Esto necesita ser controlado y protocolizado. La indicación es médica, y el acompañamiento nutricional no es opcional”, asegura.
Para el nutricionista, estos medicamentos llegaron para sumar. “Una persona en tratamiento tiene la posibilidad de dejar de pelear contra la resistencia constante del hambre y eso abre una oportunidad valiosa para cambiar hábitos. Y a la inversa: ninguna medicación reemplaza una alimentación saludable, que aporta nutrientes, cuida la salud metabólica y permite sostener los cambios en el tiempo. No se trata de elegir entre una u otra, sino de que vayan de la mano, junto con actividad física, hidratación y cuidado emocional”, resume.
Busnelli coincide y expresa que una persona puede bajar de peso sin medicación, y que de hecho en el consultorio se trabaja siempre sobre la alimentación, la actividad física y otros hábitos, y que “según la situación de cada persona evaluamos si hace falta sumar un tratamiento farmacológico”. Y, para cerrar, la presidenta de la SAN retoma el eje de esta nota: “Ahora bien, una cosa es mejorar los hábitos y otra es afirmar que existe una técnica o una dieta capaz de aumentar el GLP-1 que produce nuestro cuerpo lo suficiente como para tratar la obesidad”.