Covid: Ni paracetamol ni ibuprofeno
Estos son los tratamientos que hay para evitar que la infección se agrave
Una persona con Covid puede presentar congestión nasal, rinorrea, dolor de garganta y tos prácticamente indistinguibles de los de un catarro producido, por ejemplo, por un rinovirus, síntomas similares al resfriado. El tratamiento de base es sintomático pero hay más. Te lo contamos.

El Covid-19 ya no es una enfermedad puntual ni estacional. Junto con los resfriados y la gripe, se ha convertido en la tercera enfermedad más habitual a la vuelta de las vacaciones, haga o no haga frío. Como explica a CuídatePlus José Mª Molero García, médico de familia y miembro del Grupo de Enfermedades Infecciosas de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc) “la vuelta al colegio y al trabajo facilitan su transmisión si el SARS-CoV-2 está circulando, ya que este virus, a diferencia de la gripe, todavía no presenta una estacionalidad invernal tan definida y puede producir incrementos de incidencia también durante la primavera o el verano”.
Los síntomas son similares a los de un resfriado común pero el tratamiento, a veces, varía. Por eso es importante conocer qué opciones hay, en función de la gravedad y de la historia clínica del paciente.
En cuanto a los síntomas, actualmente existe un gran solapamiento clínico entre la Covid-19 y el resfriado común”, recuerda el experto. “Una persona con Covid puede presentar congestión nasal, rinorrea, dolor de garganta y tos prácticamente indistinguibles de los de un catarro producido, por ejemplo, por un rinovirus”.
El resfriado común “suele afectar predominantemente a las vías respiratorias altas y se caracteriza sobre todo por rinorrea, congestión nasal, estornudos y molestias faríngeas, generalmente con poca repercusión sobre el estado general”. La fiebre, “cuando aparece en el adulto, suele ser poco importante”.
En la Covid-19 “también son frecuentes los síntomas de vías altas, pero pueden acompañarse de tos, fiebre, cansancio, cefalea, mialgias y mayor sensación de enfermedad general”. La diferencia está, tal vez, en los otros síntomas menos frecuentes como “síntomas gastrointestinales y la pérdida de gusto u olfato que continúa siendo posible, aunque es menos frecuente desde la circulación de Ómicron”.

Hay, por tanto, “algunas diferencias que orientan, pero ninguna es suficientemente específica para hacer el diagnóstico”. Una persona con “rinorrea, estornudos y molestias faríngeas, sin fiebre y con buen estado general tiene un cuadro más compatible con un catarro; mientras que fiebre, tos persistente, astenia importante y mialgias pueden hacernos pensar más en Covid o gripe”. Pero, como recuerda, “son probabilidades clínicas, no criterios diagnósticos”. Hoy “no podemos distinguir con seguridad Covid-19 de un resfriado, gripe u otras infecciones respiratorias únicamente por los síntomas”.
La realización de una prueba diagnóstica rápida, informa, “tiene especial interés cuando conocer el diagnóstico puede modificar nuestra actuación, sobre todo en una persona con riesgo de complicaciones o enfermedad grave, porque un diagnóstico precoz de Covid puede permitir iniciar tratamiento antiviral de forma precoz”.
Tratamiento del paciente con Covid-19
En relación al tratamiento de la Covid, en la mayoría de las personas con síntomas leves y sin factores de riesgo «el tratamiento es sintomático”, como ocurre con los resfriados y con la gripe. Sin embargo, en este caso existe una diferencia importante ya que “actualmente disponemos de tratamientos antivirales para determinados pacientes con riesgo elevado de desarrollar una enfermedad grave”.
El objetivo de estos antivirales “no es tanto eliminar inmediatamente los síntomas como evitar que una infección inicialmente leve o moderada progrese hacia una Covid grave y reducir el riesgo de hospitalización y muerte”, informa en detalle. Por eso “deben administrarse precozmente, antes de que el paciente haya desarrollado una enfermedad grave”.
La primera alternativa oral es “nirmatrelvir/ritonavir (Paxlovid), autorizado para pacientes con Covid-19 que no necesitan oxígeno suplementario y presentan un riesgo alto de progresión a enfermedad grave”. Esta terapia “debe iniciarse lo antes posible y siempre dentro de los cinco primeros días desde el comienzo de los síntomas; el tratamiento dura cinco días”. Antes de prescribirlo “es fundamental revisar la medicación habitual del paciente, porque presenta numerosas interacciones farmacológicas, además de valorar la función renal y otras posibles contraindicaciones”. En pacientes mayores y polimedicados, “esta revisión es especialmente importante”.
Cuando Paxlovid no puede utilizarse o se considera más adecuado otro tratamiento, “existe la posibilidad de administrar remdesivir por vía intravenosa”. En este caso, “en pacientes de alto riesgo que todavía no necesitan oxígeno, la pauta es de tres días y debe iniciarse dentro de los siete primeros días desde el comienzo de los síntomas”.
Por tanto, explica, “si un paciente de alto riesgo desarrolla síntomas compatibles con Covid-19, no debería esperar varios días a ver cómo evoluciona antes de consultar, porque los antivirales tienen una ventana terapéutica corta”.
Es importante saber que “estos medicamentos requieren valoración y prescripción médica”. Paxlovid “no es un medicamento que pueda adquirirse libremente en una farmacia, su dispensación está sometida a los circuitos establecidos por cada comunidad autónoma y a validación farmacéutica. El Ministerio de Sanidad contempla que esos circuitos puedan incluir hospitales, centros de salud e incluso oficinas de farmacia. Remdesivir, al administrarse mediante perfusión intravenosa, requiere administración y supervisión sanitaria”, concluye el experto.
Fuente: cuidateplus