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Cuanto antes se consulte, más posibilidad hay de mejorar”

Los escapes de orina son frecuentes con la edad, pero no deben asumirse como algo normal. Una uróloga explica sus causas y los tratamientos disponibles.

un hombre se hace pis
  1. Alicia Cruz Acal

Los escapes de orina aumentan con la edad. Bajo el paraguas de “es lo que hay”, se entienden que es una consecuencia más de cumplir años. Sin embargo, Sonia Ruiz Graña, uróloga en la clínica de Urología ICUA, es tajante: “En ningún caso se deberían asumir como normales”. Según la experta, durante años muchas mujeres han dado por hecho que los escapes son algo inevitable a partir de cierta edad, una percepción que también puede haber llevado a algunos profesionales a restar importancia al problema.

La especialista insiste en que la incontinencia debe estudiarse para determinar cuál es su origen y si puede mejorar con tratamiento. “Uno de los principales problemas es que existe la creencia de que cualquier pérdida involuntaria de orina responde al mismo problema y, por tanto, puede solucionarse de la misma manera. Hay varios tipos de incontinencia y el tratamiento es radicalmente opuesto para unos y para otros”, advierte.

En las mujeres de mediana edad, la más frecuente suele ser la incontinencia de esfuerzo. En palabras de la especialista, “se produce cuando aumenta la presión dentro del abdomen y la vejiga no consigue contener la orina. Por ejemplo, puede ocurrir al toser, correr o realizar algún esfuerzo físico”. Este tipo de pérdidas suele estar relacionado con problemas del suelo pélvico y puede aparecer, entre otros factores, después de determinados partos, especialmente vaginales o instrumentados, así como en situaciones de sobrepeso.

En mujeres de mayor edad, en cambio, es más habitual la incontinencia de urgencia, asociada a la llamada vejiga hiperactiva: “En estos casos, la persona siente una necesidad repentina e intensa de orinar y tiene dificultades para aguantar hasta llegar al baño”.

En cuanto a los hombres, el escenario es diferente. Las pérdidas de orina suelen estar relacionadas con síntomas prostáticos y, en particular, con la hipertrofia benigna de próstata. “La incontinencia de esfuerzo es menos frecuente y puede aparecer, por ejemplo, después de determinadas cirugías”, detalla Ruiz.

una mujer en el baño

(Foto: Magnific)

¿Cuándo hay que consultar?

La recomendación de la uróloga es no esperar a que las pérdidas se hagan importantes. “Las incontinencias que son más leves tenemos más opciones y más posibilidades de mejora”, señala. En cambio, cuando son muy severas, dependiendo del tipo, “puede ser necesario recurrir a cirugía y algunas pueden ser más difíciles de solucionar”.

En el caso de los hombres con síntomas relacionados con la próstata, consultar de forma precoz también permite actuar sobre la causa. Si existe una hipertrofia benigna de próstata, el tratamiento puede comenzar con medicación y, cuando esta no funciona, recurrir a la cirugía. 

Desde ejercicios de suelo pélvico hasta bótox

El tratamiento depende, por tanto, del tipo de incontinencia. En mujeres con incontinencia de esfuerzo leve, una de las primeras medidas son los ejercicios dirigidos a reforzar el suelo pélvico. “Cuando las pérdidas son más importantes, pueden plantearse tratamientos quirúrgicos, como determinados dispositivos o mallas”, destaca la experta, quien añade que en el caso de la vejiga hiperactiva, antes de recurrir a tratamientos específicos es necesario descartar que los síntomas tengan otra causa, como una infección urinaria o una piedra. 

Si no existe un problema de este tipo, se pueden introducir cambios en los hábitos diarios. La alimentación y el estilo de vida tienen importancia porque algunas sustancias pueden irritar la vejiga. Entre ellas, la especialista destaca:

  • El tabaco. 
     
  • Excitantes como la cafeína o la teína. 
     
  • El alcohol. 
     
  • El estrés también puede favorecer la aparición o empeoramiento de los síntomas.

Asimismo, la vejiga hiperactiva se ha relacionado con problemas como la obesidad y el síndrome metabólico, por lo que, de acuerdo con Ruiz, “todo lo que mejore tu salud va a tener una repercusión positiva en tu vejiga hiperactiva”.

Si estas medidas no son suficientes y los síntomas afectan de forma importante a la calidad de vida, pueden utilizarse fármacos. “Cuando tampoco funcionan, existen tratamientos de tercera línea, como las inyecciones de bótox en la vejiga o la neuromodulación, mediante dispositivos que actúan sobre la conducción nerviosa y pueden mejorar los síntomas en pacientes seleccionados”, declara.

Fuente: cuidateplus