¿Qué pasa cuando dejas de fumar en la mediana edad?

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Desde los pulmones hasta el corazón

La exposición prolongada al tabaco afecta distintos sistemas del organismo y sus consecuencias no avanzan al mismo ritmo. Especialistas citados por The Telegraph explicaron los cambios pueden producirse durante los años después de abandonar el hábito

PorDante MartignoniIlustración estilo lápiz a mano alzada con color de un hombre fumando y una vista transparente de sus pulmones, mostrando daño interno.Dejar el cigarrillo en la mediana edad reduce riesgos de enfermedades graves y mejora distintos sistemas del organismo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Dejar el cigarrillo puede resultar especialmente difícil después de décadas de consumo. La abstinencia puede provocar cambios de ánimo, inquietud, dolores de cabeza, insomnio y fuertes deseos de fumar.

Sin embargo, abandonar el tabaco durante la mediana edad puede producir mejoras en distintos sistemas del organismo y reducir riesgos asociados con enfermedades graves.

La recuperación no ocurre de la misma manera en todos los órganos ni avanza al mismo ritmo. Algunos beneficios aparecen en cuestión de horas o semanas, mientras que otros se desarrollan durante años.

(Imagen Ilustrativa Infobae)Abandonar el tabaco antes de los 45 años puede reducir casi por completo el riesgo de cáncer de pulmón y otros cánceres vinculados al tabaquismo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según explicó el profesor Nick Hopkinson, especialista en medicina respiratoria del Imperial College, incluso las personas que dejan de fumar después de los 60 años pueden obtener beneficios importantes para su salud.

Menor riesgo de cáncer de pulmón

El cáncer de pulmón constituye uno de los principales problemas vinculados con el consumo de tabaco. Hopkinson explicó a The Telegraph que la probabilidad de desarrollar esta enfermedad aumenta con cada cigarrillo debido al daño acumulativo que se produce en el ADN de las células pulmonares.

El humo contiene numerosas sustancias tóxicas capaces de lesionar el tejido pulmonar y provocar inflamación. Según el especialista, la circulación sanguínea atraviesa los pulmones al menos una vez por minuto, por lo que ese entorno inflamado puede influir sobre otras zonas del organismo.Un hombre fuma un cigarrillo en un banco de madera. A su derecha, una mujer tose y aleja el humo con su mano, sentados en un parque con hojas caídas.La exposición prolongada al humo del tabaco puede alterar el ADN de las células pulmonares y favorecer procesos inflamatorios (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una investigación publicada en JAMA Oncology estimó que las personas que abandonan el cigarrillo antes de los 45 años pueden reducir casi por completo el riesgo de cáncer de pulmón y otras enfermedades oncológicas relacionadas con el tabaco. Quienes lo hacen antes de los 54 años pueden disminuir ese riesgo en un 78%.

Además, abandonar el hábito alrededor de los 50 años se asocia con una expectativa de vida aproximadamente seis años mayor frente a quienes continúan fumando.

Incluso después de recibir un diagnóstico de cáncer pulmonar, interrumpir el consumo puede prolongar la supervivencia. “Si tienes un diagnóstico de cáncer de pulmón y dejas de fumar, vives aproximadamente el doble que si continúas fumando”, señaló Hopkinson a The Telegraph.

Los pulmones pueden frenar el avance de la EPOC

El tabaco también representa uno de los principales factores de riesgo para la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), una afección que incluye bronquitis crónica y enfisema. La enfermedad dificulta la respiración y limita la capacidad de incorporar oxígeno.Imagen de un hombre fumando un cigarrillo, con una superposición transparente que muestra los pulmones y una red brillante. Un círculo ampliado revela una masa tumoral.Dejar de fumar puede ralentizar la progresión de la EPOC, una enfermedad pulmonar obstructiva crónica asociada al tabaco (Imagen Ilustrativa Infobae)

El profesor Sam Janes, responsable del departamento de investigación respiratoria de University College London, explicó a The Telegraph que el enfisema produce una sensación persistente de falta de aire.

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Para describirla, comparó la experiencia con mantener una inhalación profunda hasta el máximo y conservar esa sensación después de exhalar.

Interrumpir el consumo durante la mediana edad puede ralentizar la progresión de la EPOC. Janes explicó: “Mientras fumes, ese daño continuará, pero en cuanto dejas de fumar, ese daño se detiene”.

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El corazón y el cerebro reciben beneficios rápidos

Los efectos sobre el sistema cardiovascular aparecen con mayor rapidez. Las sustancias tóxicas presentes en el humo favorecen la formación de coágulos y provocan inflamación en las paredes de los vasos sanguíneos, condiciones que facilitan la acumulación de placas y aumentan las posibilidades de obstrucción.(Imagen Ilustrativa Infobae)Entre una y dos semanas después de abandonar el tabaco ya se observa una reducción del riesgo cardiovascular, con beneficios para el corazón y el cerebro (Imagen Ilustrativa Infobae)

La experiencia posterior a la prohibición de fumar en espacios públicos interiores y transporte público en 2007 mostró el impacto de esta relación. Durante el año siguiente se registraron 1.200 internaciones hospitalarias menos por ataques cardíacos.

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Hopkinson indicó que incluso un cigarrillo diario puede mantener activos los procesos inflamatorios relacionados con las arterias. Según el especialista, entre una y dos semanas después de abandonar el tabaco ya se observa una reducción del riesgo cardiovascular.

Defensas inmunitarias y recuperación de los huesos

El consumo habitual también afecta al sistema inmunitario. Los especialistas respiratorios del NHS recomiendan dejar de fumar como una de las medidas para reducir las probabilidades de hospitalización por gripe estacional.

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Además, estudios citados por The Telegraph encontraron que quienes dejaron el tabaco presentan menos complicaciones posoperatorias relacionadas con infecciones de heridas que los fumadores actuales.

El mecanismo está relacionado con la exposición permanente a sustancias tóxicas, que puede mantener al sistema inmunitario excesivamente activado y reducir su capacidad para identificar y combatir infecciones. Hopkinson señaló que este efecto adquiere mayor importancia con el paso de los años.(Imagen Ilustrativa Infobae)Dejar el cigarrillo favorece al sistema inmunitario y se asocia con menos hospitalizaciones por gripe y menos complicaciones posoperatorias por infecciones (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los huesos también pueden beneficiarse. En personas mayores de 65 años que fuman, la posibilidad de sufrir una fractura de cadera es entre 32% y 40% mayor que en quienes no consumen tabaco.

El hábito reduce la densidad ósea al interferir con la absorción de calcio, disminuir el flujo sanguíneo hacia los huesos y alterar las células encargadas de producir tejido óseo.

Janes explicó que abandonar el cigarrillo durante los 40 o 50 años no aumenta la densidad ósea, ya que esta disminuye naturalmente con la edad, pero sí permite frenar la pérdida acelerada asociada con el tabaquismo.

Después de los 60 también existen beneficios

La edad avanzada tampoco elimina las ventajas de abandonar el tabaco. Según Hopkinson, durante las primeras 24 a 48 horas después de dejar de fumar desaparece el monóxido de carbono producido por la inhalación de material parcialmente quemado.Manos de una mujer que rompen un cigarrillo por la mitad frente a una blusa clara y un fondo neutro.Abandonar el tabaco después de los 60 años reduce rápido el riesgo de infarto y accidente cerebrovascular y ayuda a frenar la pérdida ósea asociada al tabaquismo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Esta sustancia reduce el oxígeno disponible para el corazón mientras la nicotina acelera su ritmo, una combinación que puede favorecer problemas cardiovasculares.

Por eso, interrumpir el consumo después de los 60 años puede reducir rápidamente el riesgo de infarto y accidente cerebrovascular, además de favorecer durante los siguientes cinco, 10 y 20 años una mejor capacidad funcional y calidad de vida.

Fuente: Infobae