9e0Fy-J2s_1200x0__1

“Creemos que no ocupa lugar, pero sí ocupa, estresa y hace sentir mal”

Tienes la cabeza tan llena que no descansas por todo lo que te queda por hacer y por todas aquellas cosas a las que le das vueltas? La psicóloga Lorena Gascón te da algunas pautas para rebajar la cargar mental y el sobrepensamiento.

Lorena Gascón
  1. Isabel Gallardo Ponce

Compartir en

Descubre más noticias de CuídatePlus en tus búsquedasSeguir a CuídatePlus en Google

Pensamos demasiado. Unos más y otros menos. Durante la evolución esto nos ha ayudado a sobrevivir y a detectar los peligros. Pero ahora nos puede llevar a entrar en una rueda de hámster en la que damos vueltas a las cosas sin llegar a ningún lado. “Es complicado ver los pensamientos con perspectiva”, dice Lorena Gascón, más conocida en redes sociales como @lapsicologajaputa, que ha publicado Que se pare la mente que me bajo (Editorial Planeta, 2026).

Damos vueltas a una misma idea, dejamos que entre en bucle en nuestra cabeza y nos ponemos a girar en esa rueda de hámster y nos quedamos enganchados en nuestro pensamiento. Pero, ¿qué pasa si procrastinamos y hacemos como Escarlata O’Hara en Lo que el viento se llevó y decimos: ya lo pensaré mañana?

Gascón apunta que tener demasiadas cosas en la cabeza y en la lista de cosas por hacer a veces supone un agobio añadido. “Es lo que se llama la carga mental y, por suerte, se ha puesto de moda sobre todo hablando de paternidad y maternidad”. 

Así que cuando posponemos algo, pero sigue ocupando espacio en nuestra cabeza y seguimos dándole vueltas a cuándo y cómo la vamos a hacer… sigue ocupando espacio. “Hay diferencia entre estar de vacaciones y sentir que no hay que hacer nada a un día a día normal del trabajo que tenemos que acordarnos de comprar patatas, o de cualquier otra tarea y de un montón de cosas que ocupan espacio en tu mente”.

Liberarnos de la carga mental

A veces es mejor liberar ese quehacer de la mente y de la vida, acabar con ello de una vez. Pero otras veces, propone Gascón, no pasa nada por dejarlo para el día siguiente. Pero una cosa son las obligaciones de la vida, que existen, y otra cosa son aquéllas cosas en las que no queremos pensar. 

No podemos hacer como si no existieran solo porque es difícil afrontarlas. Hay que pensar en ello. ¿De qué hablamos? Pues, por ejemplo, de una ruptura o de la muerte o pérdida de un ser querido. “A veces no queremos pensar en ello y es normal. De hecho es sano al principio porque el dolor es tan grande que tampoco es bueno que nos forcemos”.

La psicóloga propone para enfrentarnos a esas cosas que nos pone la vida delante y que son tan duras que vayamos haciendo pequeños esfuerzos día a día “para acercarnos a asimilar lo que nos ha pasado porque si no, al final, nos quedamos viviendo del pasado”. 

Tardar en contar aquello que nos pasa

Hay quien cuando le pasa algo lo oculta un tiempo, no por esconderlo, sino porque necesita asimilarlo antes de verbalizarlo. Gascón señala que hablar siempre ayuda a procesar ya sea tras pensarlo y ponerlo en palabras o aquellos que lo cuentan inmediatamente. “Hablarlo siempre ayuda”.

Las experiencias personales también influyen en cómo y cuándo aprendemos a contar lo que nos pasa. “Si en el pasado hemos compartido cosas pero no nos han escuchado o validado a veces aprendemos a aislarnos y no contarlo. Pero, en general, hablar con personas que nos quieren y nos validan siempre es algo bueno y sano”. 

Escribir para sanar

Guardarse los sentimientos suele ser negativo. Pero lo que puede ayudar cuando no queremos hablar es escribir en un papel lo que sentimos. “Solo con sacarlo de la cabeza nos puede ayudar a verlo con perspectiva”, apunta @lapsicologajaputa.

La especialista señala que hay muchos estudios que dicen que la escritura terapéutica es beneficiosa. “Incluso en el caso de que no tengamos personas que nos escuchen y aunque no sepamos ni lo que vamos a escribir, dejar salir lo que está en nuestra mente también nos puede ayudar”.

Por eso en su libro Que se pare la mente que me bajo, Gascón propone dos ejercicios. Uno, dedicar un tiempo fijo al día a pensar en todo aquello que nos preocupa como una forma de poner un límite a nuestros pensamientos. Y como complemento propone otro ejercicio: Sácalo de tu coco. ¿En qué consiste? Precisamente en poner sobre el papel todo lo que nos preocupa como una forma de ordenar las ideas y ser conscientes de lo que necesitamos. Esto nos ayudará a conocernos mejor a nosotros mismos y a nuestras emociones, pero, además, nos permitirá reducir esa tendencia a pensar demasiado y la carga mental. 

Fuente: Cuidateplus

Mejor Salud