Los besos pueden ser una ‘mini vacuna’ natural

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Sin embargo, no compensan una mala higiene

¿Darías un beso si supieras todo lo que se intercambia en ese momento? Besarse transmite mucho más que amor. Hay un detalle de tu boca que no deberías pasar por alto, según el odontólogo Iván Malagón. 

  1. Isabel Gallardo Ponce

Tanto los abrazos como los besos son los elegidos para mostrar afecto. Y si el contacto es más íntimo los besos en la boca son la demostración más romántica del amor o de la atracción. Pero más allá de lo que queramos demostrar al besar, lo que no hay que olvidar es que cuando lo hacemos en la boca además de intención intercambiamos microorganismos.

De hecho, un estudio publicado en la revista científica Cell Press Blue, apunta que las personas que viven juntas tienen un microbioma -la comunidad completa de microorganismos que habitan en nuestro organismo- oral e intestinal más parecido que las que no cohabitan. Otra investigación en la revista Microorganisms revisó decenas de estudios previos y confirmó que la microbiota oral es dinámica y altamente influenciable por hábitos cotidianos, como la higiene, la dieta y las interacciones sociales íntimas, incluido el beso.

Besarse además, de favorecer un microbioma oral parecido, puede impactar en la salud general. Por eso es esencial mantener una buena higiene bucodental que además evitará la aparición de caries, gingivitis o periodontitis en nuestra boca y en la de nuestras parejas. 

Hasta 80 millones de bacterias

La ciencia ya lo dejó claro en otro estudio publicado en Microbiome que señalaba que un beso íntimo con una duración de 10 segundos puede transferir un promedio de 80 millones de bacterias de una persona a otra. Entonces, ¿besarse hace que podamos transmitir cualquier enfermedad bucodental? Iván Malagón, odontólogo especialista en ortodoncia, y director de Iván Malagón Clinic, explica a CuídatePlus, que “para que una patología bucal se desarrolle, no basta con la presencia de bacterias. Es necesario que estas colonicen la boca de forma permanente y actúen junto a otros factores como la genética, el sistema inmunológico, el tabaquismo o unos malos hábitos de higiene”

Lo que está claro es que tener una correcta higiene oral reduce la posibilidad de que aparezcan enfermedades. Malagón añade que: Si ambas bocas están sanas, no pasa nada, incluso puede ser neutro o adaptativo. Sin embargo, si uno de los integrantes de la pareja tiene caries o enfermedad periodontal: estás donando patología”.

Conectar emociones y microbiotas

Tal y como explica el odontólogo, “Un beso no solo conecta emociones… sino también microbiotas”. Este intercambio no siempre tiene que ser negativo, ya que en algunos casos puede ser positivo al “favorecer una cierta diversidad bacteriana, que es signo de salud. Funciona como una mini vacuna natural si ambos están sanos, pero esto no compensa una mala higiene”.

Enfermedades que se contagian por los besos

Aunque el intercambio pueda en algunos casos ser positivo, lo cierto es que los besos pueden ser portadores de enfermedades. Los más habituales, según relata Malagón, son:

  • Herpes simple tipo 1 (HSV-1), el clásico herpes labial.
  • Mononucleosis, conocida como la enfermedad del beso.
  • Caries, que es “una enfermedad infecciosa transmisible”, añade Malagón.
  • Enfermedad periodontal.
  • Sífilis (si hay lesiones).

Disfruta de los besos de forma saludable

El odontólogo apunta que se pueden dar besos saludables si seguimos algunas pautas para tener una boca sana, algo que hará que este intercambio de amor sea más seguro. “Una boca limpia y cuidada no solo mejora la salud bucal, sino que también permite disfrutar de los besos con tranquilidad y seguridad”, añade Malagón. Para ello estas son las claves más importantes: 

  • Evitar besar a otra persona cuando tenemos un herpes activo.
  • Higiene oral previa.
  • Realizar revisiones cada 6 meses de la boca. 
  • Cepillar los dientes al menos dos veces al día, preferiblemente con cepillo eléctrico de cabezal pequeño y dureza media.
  • Usar a diario de seda dental para limpiar los espacios interdentales
  • Limpieza regular de la lengua, donde se acumulan gran cantidad de bacterias
  • Usar colutorios solo bajo recomendación profesional.
  • Realizar una dieta equilibrada en la que se reduzca el consumo de azúcares y bebidas carbonatadas.

Fuente: cuidateplus

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