Cáncer de piel
El abuso del sol es uno de los responsables directos del cáncer de piel. Conocer cómo se detecta y qué podemos hacer para evitarlo es clave. Una experta en dermatología nos explica cómo ha evolucionado la información que tenemos sobre el daño solar y qué falta por hacer.

Con el verano a la vuelta de la esquina se hacen más habituales los mensajes de los dermatólogos alertando sobre el daño solar en la piel y el riesgo de cáncer piel por una exposición excesiva al sol. Y es que, aunque el sol es necesario para la vida y para nuestro organismo, hay que tomar conciencia de que no todo vale y que una exposición elevada y sin la protección adecuada aumenta el riesgo de cáncer de piel en el futuro.
Según explica a CuídatePlus María Vitale, medical manager dermatology de Cantabria Labs, la realidad es que cada vez hay más conciencia sobre la importancia de protegerse del sol, sobre todo en edades adultas y en niños. “Conforme seguimos la evolución de los datos en estos 9 años de Observatorio Heliocare by Cantabria Labs, en los datos de este año se señala que el 91% de la población encuestada utiliza fotoprotector y que el 58% ya relaciona el bronceado como daño o envejecimiento cutáneo. Este último valor ha sido el más alto de todas las ediciones y con una evolución claramente positiva”.
Es cierto que todavía queda mucho por hacer, sobre todo en temporadas que no son el verano o la primavera, cuando hay más sol. “El 72% de los encuestados utiliza la fotoprotección solo en “momentos puntuales”, básicamente cuando salen de vacaciones o hacen deporte al aire libre”.
Lo que no sabe la experta es, si en un futuro esta tendencia seguirá, mejorará o cambiará, en base a lo que se difunde en redes sociales a través de personas públicas y muy seguidas, sobre todo, por la gente más joven. Ella confía “en que nuestras generaciones más jóvenes son cada vez más inteligentes, precisamente por la cantidad de información que reciben. Cada vez buscan más acercarse a un estado saludable y saben que la exposición solar no controlada, es decir, sin el uso de un fotoprotector significa daño en la piel”.
Sin embargo, es tajante al decir que “no se pueden bajar los brazos y debemos seguir insistiendo en desestimar mensajes que puedan resultar perjudiciales para la salud de la población”.

María Vitale, de Cantabria Labs
El bronceado saludable no existe
Un problema en la relación con el sol es que muchas personas siguen pensando que es posible tener un bronceado saludable cuando, como bien recuerda Vitale, el “bronceado saludable no existe si como consecuencia de la exposición al sol aparecen las llamadas células quemadas por el sol, que es lo que suele pasar si quiero ponerme moreno”.
Otra cosa es, informa, “que quiera cuidar mi piel, con el uso adecuado de la fotoprotección y obtenga una ligera pigmentación simplemente por estar más tiempo expuesto que lo que haríamos en el día a día, esto es lo que llamamos una piel luminosa”, pero no bronceada y, ni mucho menos quemada.
En materia de detección precoz tampoco tenemos buenos datos. A pesar de que los dermatólogos, en sus campañas de verano, insisten en recordar la regla del ABCDE para detectar posibles lesiones en la piel y acudir al médico lo antes posible a por una valoración y diagnóstico, la realidad es que todavía hay mucho que mejorar aquí.
Así, confirma Vitale, que, según sus estudios, “el 80% de los encuestados desconoce el truco ABCDE para la autoexploración de los lunares”. En su opinión, “es muy importante poder prevenir el desarrollo del cáncer de piel y una de las formas más sencillas es con la auto-revisión de los lunares lo que no nos llevaría más de 5 minutos y ante cualquier duda consultar al dermatólogo”.
Esta regla es tan simple como fijarnos en cinco indicadores de riesgo de padecer lesiones cancerígenas:
- Asimetría: la mitad de un lunar se ve diferente de la otra.
- Bordes: los bordes irregulares, mal definidos o borrosos.
- Color: lunares particularmente oscuros o multicolores.
- Diámetro: mancha mayor de más de cinco milímetros de diámetro.
- Evolución: lunar que modifica su tamaño, forma o color y pica, se inflama o sangra.
Como indican desde la Sociedad Americana Contra el Cáncer, otras señales de advertencia son:
- Una llaga o ulceración que no sane
- Propagación del pigmento del borde de una mancha hasta la piel circundante.
- Enrojecimiento o una nueva hinchazón más allá del borde del lunar
- Cambio en la sensación (comezón, dolor a la palpación o dolor)
- Cambio en la superficie de un lunar (descamación, exudación, sangrado, o la apariencia de una protuberancia o nódulo)
Fuente: Cuidateplus