El síndrome de la uña verde
El calor y la humedad pueden hacer que proliferen en las uñas de los pies hongos, bacterias y virus. Lidia Follarat, especialista en Podología del Centro Médico Quirónsalud Algeciras, nos explica cómo prevenir estos problemas tan comunes cuando hace calor.

Los pies pasan una larga temporada encerrados en zapatos y botas, pero cuando llega el buen tiempo asoman con ganas de respirar. Hasta ahí todo bien. El problema es que a veces tanto estar al aire libre y pisar descalzo superficies no del todo limpias, aunque no se vea a simple vista, trae algunos problemas para nuestros pies.
Así lo explica Lidia Follarat, especialista en Podología del Centro Médico Quirónsalud Algeciras, adscrito al Hospital Quirónsalud Campo de Gibraltar, explica a CuídatePlus que a veces “por falta de conocimiento o por simple costumbre, a algunas personas se les olvida ponerse las chanclas o los zapatos y caminan por zonas públicas en las que, por el calor o la humedad, hay una proliferación de hongos, bacterias y virus”.
La recomendación de calzarse es especialmente importante en piscinas y duchas de uso compartido, más frecuentadas cuando llega el calor. “El contagio es tan fácil como el contacto directo del pie sobre el suelo donde hay un hongo o bacteria”, apunta Follarat.
Hongos, los más comunes
Dada esa transmisión tan fácil, es necesario poner medidas para evitar contraer infecciones fúngicas en verano. La casuística más frecuente es el pie de atleta (tinea pedis), una infección superficial de la epidermis producida por los hongos dermatofitos. Pese a su nombre, este hongo no aparece solo entre los dedos sino que si no se trata también puede extenderse a talones y laterales.
Esta infección es muy contagiosa y por eso es muy común en instalaciones deportivas, aunque también puede proliferar al utilizar zapato cerrado si hay mucha humedad en el pie. Según Follarat, es necesario detectarlo cuanto antes y para ello hay que estar atento a cuatro signos fundamentales:
- Enrojecimiento.
- Picor.
- Descamación.
- Grietas en la piel
“Ante la aparición de cualquiera de estos síntomas, es aconsejable acudir al podólogo y realizar una exploración”. Tras una valoración inicial, el especialista prescribirá “el tratamiento más adecuado en función de cada caso”.
Golpes
Según Follarat, cuando nos damos un golpe en la uña del pie y esta se separa del lecho ungueal también hay riesgo de que aparezca un hongo en esa pequeña cueva que se forma si hay condiciones de humedad.
Bacterias y virus
Las bacterias y los virus también pueden aparecer en nuestros pies si no los cuidamos. Follarat apunta que las bacterias más habituales son el eritrasma, que prolifera en condiciones de humedad y no es contagiosa, y la queratolisis punctata.
Las condiciones de humedad, ya sea por estar en la piscina, por hacer deporte y mantener durante largo tiempo los calcetines húmedos hace que sea más fácil que aparezcan cualquiera de estas infecciones en los pies.
La queratolisis punctata, explica Follarat, hace que el pie tenga un aspecto blanquecino y aparezcan estructuras como cráteres en la planta. Además, cursa con mal olor. La podóloga recuerda que es esencial realizar una buena higiene de los pies y secarlos, incluida la zona entre los dedos, así como evitar calzado que mantenga la humedad. “Hay que tener especial cuidado con las personas mayores que no llegan a secarse bien u olvidan hacerlo”.
Las verrugas plantares, denominadas papilomas, y producidas por el virus del papiloma humano, también son muy comunes, por lo que se aconseja acudir al podólogo según notamos el primer síntoma para que no aparezcan más.
Prevención de problemas en las uñas
¿Cómo evitar la mayoría de estas infecciones de pie? Con prevención, como no podía ser de otra manera. Para ello hay que adoptar hábitos en el día a día que harán que sea más difícil infectarnos. Follarat explica cuáles son:
- Evitar caminar descalzo en piscinas, vestuarios y otras zonas de uso común.
- Evitar compartir artículos personales, toallas, calcetines o calzado
- Utilizar zapatos transpirables que favorezcan la ventilación del pie.
Uñas pintadas y pies
La podóloga insiste, no obstante, en que el cuidado de los pies debe ser cosa de todo el año, y no solo del verano, y defiende acudir periódicamente al especialista ante cualquier signo de infección o signos iniciales de otras patologías como los habituales helomas o callos.
Algo que hay que desterrar, según Follarat, es la moda de pintarse las uñas. Para ella hay varias razones para estar en contra:
- Utilizar sustancias químicas sobre la uña, que termina por dejar restos sobre ella.
- Si nos damos un golpe y sale un hongo en esa cavidad no lo veremos porque está cubierto por el esmalte.
- Al utilizar acrílicos puede permanecer humedad entre la uña y el postizo y aparecer un hongo.
Follarat aconseja que en aquellos casos en los que haya un hongo en la uña se evite pintar las uñas durante el tratamiento. “Si tenemos que aplicar un tratamiento tópico sobre la uña y están pintadas no dejaremos que penetre”, explica. Y si una vez curada esa infección optamos por pintarlas de nuevo, la podóloga aconseja quitar el esmalte cada cierto tiempo para asegurarse de que todo está en orden.
Síndrome de la uña verde
Hay otra enfermedad que puede afectar a nuestros pies y que está provocada por pseudomonas (bacterias). Estas son responsables del síndrome de la uña verde. Como su nombre indica la uña se pone de color verde, pero también negro y amarillo y suele prosperar cuando hay humedad cuando la uña se separa de su base (onicolisis).
Hacerse la manicura con acrílicos o manicura semipermanente puede provocar que se cree esa cavidad en la que pueden proliferar las pseudomonas y que aparezca el síndrome de la uña verde.
Fuente: Cuidateplus