La fuerza de tus piernas dice mucho de cómo vas a envejecer
El ejercicio de fuerza no importa solo por marcar músculo, sino que este es una especie de seguro de vida. Así nos lo explica el traumatólogo Óscar Ares, quien da especial relevancia a cómo están nuestras piernas y a lo que podemos hacer con ellas como una señal de juventud.
A veces creemos que es solo la analítica la que nos dicta si estamos sanos o no. Claro que nos orienta, pero hay otra señal más fácil de observar y que tendemos a pasar por alto. Se trata del estado de las piernas, sin ir más lejos. ¿Por qué son las piernas un marcador de salud y de autonomía? “Porque las piernas son, en gran medida, nuestro motor para mantener una vida independiente. Las necesitamos para levantarnos de una silla, caminar, subir escaleras, mantener el equilibrio o reaccionar ante una pérdida de estabilidad”, explica Óscar Ares, especialista en Traumatología y Cirugía Ortopédica, a CuídatePlus.
Ahora que el entrenamiento de fuerza está de moda y cada vez entendemos mejor por qué, Ares apunta que “la fuerza no debería entenderse únicamente como una cualidad deportiva. El músculo es una especie de seguro de vida funcional. Cuanta más fuerza y masa muscular conservemos, mayor capacidad tendremos para afrontar el envejecimiento, una enfermedad, una hospitalización o un periodo de inmovilidad sin perder nuestra autonomía”. Por eso mantener la fuerza de las piernas es una pieza fundamental para mantener la capacidad funcional.
¿Por qué importa la fuerza en las piernas?
No se trata solo de tener un rendimiento deportivo mejor, sino de entrenar para hacer nuestra vida el mayor tiempo posible sin depender de nadie. De ahí la importancia de mantener nuestras piernas en buen estado.
Nuestras piernas no solo nos llevan de un sitio a otro, sino que son el motor de una vida independiente. “La fuerza de tus piernas dice mucho de cómo vas a envejecer. Las necesitamos para levantarnos de una silla, caminar, subir escaleras, mantener el equilibrio o reaccionar ante una pérdida de estabilidad”.
Síntomas de que nos falta fuerza
Según el traumatólogo, hay ciertos signos que nos pueden alertar de que la capacidad funcional está reducida:
- Necesitar los brazos para levantarse de la silla.
- Dificultad para subir escaleras.
- Caminar cada vez más despacio.
- Tener dificultades para levantarnos del suelo.
- Tropezarse frecuentemente.
Ante estos síntomas, no debemos preguntarnos cuántos años tenemos, sino qué somos capaces de hacer con esos años, apunta el traumatólogo, quien añade que “la fuerza muscular no actúa de manera aislada. Se relaciona con el equilibrio, la velocidad de marcha, la capacidad para reaccionar ante una caída y la posibilidad de continuar realizando actividad física”.
Por eso la fuerza tiene un papel tan importante en dar vida a los años y en mantener la autonomía el mayor tiempo posible. ¿Por qué? Porque es importante mantener la fuerza necesaria para levantarnos del suelo, subir escaleras o ser capaces de recuperar el equilibrio si nos tropezamos. “Por eso, caminar es fantástico, pero no siempre es suficiente. El corazón necesita ejercicio cardiovascular y el músculo necesita carga”.

(Foto: Magnific)
La prueba de la silla
La ciencia es consciente de la necesidad de preservar la capacidad funcional, o lo que es casi lo mismo, la autonomía. Y para ello estudia cómo se realizan pequeños actos cotidianos. Uno de ellos se mide con el Test de levantarse y sentarse de la silla. Según explica Ares, esta prueba “mide la capacidad de una persona para levantarse repetidamente de una silla”. Este test se utiliza para valorar la fuerza y la función de las extremidades inferiores. “Estudios realizados en adultos de mediana y avanzada edad han encontrado asociaciones entre un peor rendimiento en esta prueba y peores resultados de salud a largo plazo”.
¿Por qué se utiliza algo tan habitual como levantarse de la silla? Ares lo deja claro: “Porque levantarse de una silla integra varias capacidades simultáneamente: fuerza de cuádriceps y glúteos, coordinación, equilibrio y movilidad”. De ahí que cuando la persona necesita impulsarse con los brazos, balancearse varias veces para levantarse o cuando se hace de forma más lenta, todo ello sea una señal clara y fácil de medir de que estamos perdiendo fuerza en las piernas.
Las sentadillas para preservar la fuerza
Las sentadillas pueden ser muy útiles para mantener la fuerza en las piernas y la capacidad de sentarnos y levantarnos. De hecho, una sentadilla reproduce el acto de sentarnos y levantarnos. “Es un ejercicio excelente para mantener la fuerza de las extremidades inferiores”.
No se trata de cargar peso al hacerlo. “Para una persona mayor o que comienza a entrenar, simplemente practicar levantarse y sentarse de una silla de manera controlada puede ser ya un magnífico ejercicio. Después podemos progresar aumentando repeticiones, reduciendo la altura del asiento o incorporando resistencia”.
Fuente: cuidateplus