Pese a su alto costo, muchos alimentos se terminan derrochando por descuido, malos hábitos y falta de organización. Cómo evitarlo.

El fuerte encarecimiento de los alimentos preocupa en el mundo y la Argentina no es la excepción, con una inflación en este rubro que ya acumula un 28% en lo que va del 2022 y un 62,1% en sólo 12 meses.

Llevar comida al hogar resulta cada vez más caro para las familias, que hacen todo tipo de malabares para llegar a fin de mes. Y sin embargo, una parte de esos tan costosos alimentos se termina tirando a la basura por motivos evitables como descuidos, malos hábitos o falta de organización.

¿Había ofertas irresistibles en el súper, compraste de másy luego parte se venció? ¿Olvidaste unas naranjas en el fondo de la heladera y al redescubrirlas ya estaban podridas? ¿Le serviste una porción muy grande a alguien que tenía poca hambre, sobró la mitad y ya no se pudo aprovechar?

Esas son sólo algunas de las situaciones cotidianas que luego reflejan las estadísticas. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estimó que en la Argentina cerca del 12,5% de la producción de alimentos se desaprovecha cada año. Y que sólo entre los comercios y los hogares se desperdician 38 kilos anuales por persona.Comida en la basura, un problema que continúa mientras en el mundo crecen las hambrunas. Foto: Shutterstock.

Comida en la basura, un problema que continúa mientras en el mundo crecen las hambrunas. Foto: Shutterstock.

Ahora bien, ¿qué puede hacer concretamente cada persona para reducir al mínimo en su hogar estos derroches de dinero y de recursos naturales?

Clarín resumió en 10 claves los consejos prácticos que ofrecen la FAO, el Plan Nacional de Reducción de Pérdidas y Desperdicio de Alimentos y otros expertos consultados. Son los siguientes:

1. Planificar comidas y compras

Plantearse cada semana qué y cuánto se cocinará, descontando posibles salidas y pedidos de delivery, y armar una lista de compras a la medida de esas necesidades. Así se evita, en el súper o el almacén, llevar mercadería que no se llegará a consumir a tiempo.

Para lo más perecedero, en vez de «llenar la heladera» cada 15 o 20 días, conviene ir haciendo compras chicas  de reposición cada 3 o 4 días.

2. Recorrer el súper en orden

Para maximizar la vida útil de los alimentos, lo más perecedero debería pasar el mínimo tiempo posible fuera de la heladera.

Con lo cual, al comprar, primero buscar todo lo seco (almacén, limpieza, higiene personal, etc.), luego los productos de heladera y a lo último los congelados. Volver rápido a casa y, al guardar, seguir el orden inverso.Los productos perecederos hay que agarrarlos al final del recorrido por el súper. Foto: Germán García Adrasti.

Los productos perecederos hay que agarrarlos al final del recorrido por el súper. Foto: Germán García Adrasti.

3. Mirar siempre los vencimientos

Antes de meter cada producto en el changuito, revisar la fecha impresa en el envase y calcular qué tan posible será llegar a aprovecharlo todo dentro de ese plazo.

Prestar especial atención a esto ante ofertas muy atractivas que nos tienten a llevar varias unidades: los comercios suelen lanzarlas para desprenderse rápido de mercadería próxima a expirar

4. En casa, ordenar por vencimientos

Tanto en alacenas como en la heladera, poner adelante los productos más viejos o los que vencen antes, así como las frutas más maduras y la verdura con más urgencia por ser consumida.

«Primero vence, primero sale«, debería ser la regla. Aunque parece algo obvio no siempre se cumple: así, el 29% de los argentinos admitió en una encuesta que suele descartar alimentos vencidos.Comprar más fruta de la necesaria y dejar que se eche a perder, uno de los errores habituales. Foto: Shutterstock.

Comprar más fruta de la necesaria y dejar que se eche a perder, uno de los errores habituales. Foto: Shutterstock.

5. Pasada la fecha, analizar la situación

En productos como pastas secas, cereales, harinas, galletas, enlatados, polvos para postres, bebidas y otros de larga duración la fecha del envase no indica que el producto a partir de ese día o mes se vuelve dañino, sino que es preferible consumirlo antes, ya que luego ciertas propiedades podrían alterarse (aroma, sabor, textura, color), sin representar peligro alguno.

En cambio, en perecederos como leches, yogures, carne vacuna, pollo o pescado las fechas impresas sí son de caducidad. Y aunque se fijan con cierto margen, es riesgoso no respetarlas al pie de la letra.

6. Atención al guardado

Aunque pocos lo leen, cada envase aclara cuáles son las condiciones óptimas de conservación: por ejemplo, «ambiente fresco y seco» o un rango de temperaturas. Respetarlo hace que duren más. Y con frutas y verduras, hay que usar el cajón de la heladera señalado para eso o bien dejarlas en un sitio seco y oscuro.

Un error común es fijar el termostato de la heladera demasiado alto: debe estar entre 0° y 5°. Otro error es dejar comida a la intemperie durante horas, en vez de refrigerarla enseguida, apenas deja de estar caliente. 

7. Cocinar lo justo y no servirse de más

Al cocinar, no preparar comida en exceso «por las dudas» o porque «mejor que sobre«. Calcular cantidades ajustadas al número exacto de comensales. Y luego, consultar cuánta hambre tiene cada uno (¿mucha, poca, normal?) para servir porciones acordes.

Esto, que parece obvio, no es lo más común: el 82% de la gente reconoce que suele cocinar de más y desperdiciar, especialmente cuando prepara arroces, pastas, carnes, verduras y ensaladas. "Mejor que sobre", el pensamiento que suele terminar con muchas sobras y comida desperdiciada. Foto: Shutterstock.

«Mejor que sobre», el pensamiento que suele terminar con muchas sobras y comida desperdiciada. Foto: Shutterstock.

8. Si hay reunión, coordinar los aportes

Muchos desperdicios de comida se originan en reuniones familiares y sociales a las que cada invitado se compromete a llevar algo. Cada uno, por temor a parecer avaro, lleva de más y entonces se generan muchas sobras que no siempre se logran aprovechar.

El ejemplo típico son los encuentros de Navidad y Año Nuevo: en el 73% de los hogares hay excesos. Pero pasa también durante todo el año. Y la causa es siempre la misma: no acordar en detalle qué y cuánto llevará cada uno.

9. Salvar y «reciclar» los restos

Para preservar bien lo que queda en los platos y lo que no se llegó a servir, guardar todos esos restos de inmediato en la heladera o en el freezer siempre dentro de bolsas o recipientes herméticos, o al menos cubiertos por film para evitar que se sequen, se contaminen o absorban olores.

Luego, igual de importante es no olvidarse de lo guardado y consumirlo a tiempo, ya sea solo o como ingrediente de nuevos platos (guisos, tartas, ensaladas, etc.). Para esto, puede ser útil ir anotando todo lo que queda en una pizarra o en una hoja sobre la heladera.Lo mejor es guardar las sobras en bolsas y recipientes herméticos. Foto Shutterstock.

Lo mejor es guardar las sobras en bolsas y recipientes herméticos. Foto Shutterstock.

10. En restaurantes, llevar las sobras

Hay locales que sirven porciones pequeñas y otros que presentan como individuales platos híper abundantes que claramente son para compartir. Ante la duda, lo mejor es consultar.

Y si algo quedara luego en los platos, no tener vergüenza de pedir que lo envuelvan para llevar. En Capital, desde 2019, los locales están incluso obligados por ley a «entregar, ante el requerimiento del consumidor, el producto que éste haya abonado y no consumido«.

Fuente: https://www.clarin.com/servicios/comida-basura-10-claves-ahorrar-evitando-desperdicios-habituales_0_PcIrF6gfEJ.html