No lavarse los dientes después de comer
“Puede dañar el esmalte y aumentar la sensibilidad”
Según el Estudio de Salud Bucodental de Sanitas, ocho de cada diez españoles (79,8%) aseguran haber padecido alguna alteración en el último año. Entre las más habituales aparece la sensibilidad dental, que afecta el 37,5% de la población, una molestia que se intensifica cuando el esmalte pierde su integridad o queda expuesto a estímulos como el frío o el calor.

El cepillado después de las comidas suele asociarse a una buena higiene bucodental. Sin embargo, si se han ingerido alimentos o bebidas ácidas, hacerlo de forma inmediata es contraproducente porque puede dañar el esmalte y aumentar la sensibilidad dental, un problema que afecta a un elevado número de personas. Esto es debido a que zumos, vinagretas o gazpachos reducen temporalmente el pH de la boca y pueden dejar el esmalte más vulnerable durante unos minutos.
Según el Estudio de Salud Bucodental de Sanitas, ocho de cada diez españoles (79,8%) aseguran haber padecido alguna alteración en el último año. Entre las más habituales aparece la sensibilidad dental, que afecta el 37,5% de la población, una molestia que se intensifica cuando el esmalte pierde su integridad o queda expuesto a estímulos como el frío o el calor.
Beber zumos, vinagretas o gazpachos reducen temporalmente el pH de la boca y pueden dejar el esmalte más vulnerable durante unos minutos, por eso es aconsejable esperar para lavarnos los dientes. Como explica a CuídatePlus Lorena Trinidad Bueno, odontóloga del Equipo de innovación clínica y calidad asistencial de Sanitas Dental, “esta recomendación se refiere principalmente a las comidas o bebidas ácidas”. Tras su consumo, “el ácido actúa de forma temporal sobre la superficie del esmalte y la deja más vulnerable al desgaste”. Cepillarse “inmediatamente después y con demasiada presión podría favorecer la pérdida de tejido dental”, explica, y es que, “la saliva necesita un tiempo para diluir y neutralizar esos ácidos, por lo que resulta prudente esperar entre 30 minutos y una hora”.
Pero el riesgo no depende solo del alimento, sino también de la frecuencia con la que se consume y de la técnica de higiene. Además, las personas con encías retraídas, tratamientos de ortodoncia, bruxismo o antecedentes de sensibilidad dental pueden notar las molestias con mayor facilidad.
Durante la espera, la experta recomienda “beber agua o enjuagar suavemente la boca con ella”.
Entonces, ¿sólo es necesario dejar pasar tiempo cuando se toman bebidas o alimentos ácidos? Como explica la experta, “la espera resulta especialmente aconsejable después de consumir productos ácidos, ya que estos reducen temporalmente la resistencia de la superficie del esmalte”. Después de una comida sin una presencia destacada de alimentos ácidos, “no es necesario respetar de forma sistemática un tiempo concreto antes del cepillado”.

Los alimentos más ácidos
Cuando hablamos de alimentos ácidos, solemos pensar en el limón y en los cítricos pero ¿qué otros alimentos son ácidos? Como explica la experta, “entre los más habituales se encuentran los cítricos y sus zumos, pero también el tomate y las salsas elaboradas con él, el vinagre, los encurtidos y algunos aliños”.
También, añade, “presentan acidez el vino, determinadas bebidas deportivas o energéticas y los caramelos de sabor ácido”, incluso, señala, “algunos productos sin azúcar pueden tener un pH bajo y contribuir a la erosión si se consumen con mucha frecuencia o se mantienen durante bastante tiempo en contacto con los dientes”.
Como explica la experta, “no se trata de eliminar alimentos saludables como la fruta, sino de evitar una exposición ácida continua entre comidas”.
Cómo proteger el esmalte
Los expertos de Sanitas aconsejan una serie de recomendaciones para proteger el esmalte:
- El orden de consumo influye: cuando se toman alimentos ácidos dentro de una comida completa, su efecto suele ser menor que si se consumen solos entre horas. Esto se debe a que la saliva aumenta durante la masticación y ayuda a recuperar el equilibrio de la boca.
- Mejor la fruta entera que los zumos: al masticarla, se estimula más la producción de saliva y el contacto con los azúcares libres es menor que si se toma exprimida.
- Las bebidas isotónicas no son inocuas para los dientes: aunque se asocian al deporte y a la hidratación, muchas contienen ácidos y azúcares. “En la mayoría de las actividades cotidianas o entrenamientos moderados de menos de 60 o 90 minutos, y para la mayoría de las personas, el agua es suficiente para mantener una hidratación adecuada, ya que el organismo no pierde una cantidad significativa de sales minerales que justifique recurrir a este tipo de bebidas. Aunque hay excepciones, por ejemplo, si es necesario en calor extremo y con una sudoración elevada”, destaca Eva M Bautista, nutricionista de Blua de Sanitas.
- Utilizar pastas blanqueadoras con prudencia: algunos productos de esta tipología contienen partículas abrasivas que podrían incrementar la sensibilidad si se utilizan a diario, sobre todo cuando ya existe desgaste dental o recesiones gingivales, es importante utilizar soluciones de calidad con bajos valores de RDA.
- Prestar atención a ciertos hábitos cotidianos: morder hielo, usar los dientes para abrir envases o apretar la mandíbula puede generar microfisuras y hacer que el esmalte sea más vulnerable.
Fuente: cuidateplus