Los beneficios de dejar de fumar se empiezan a apreciar de forma inmediata y se intensifican a medida que pasan los meses y años. De hecho, se ha comprobado que abandonar el tabaco aumenta la esperanza de vida. Lógicamente, los efectos serán mayores cuanto antes de deje el hábito.

Una mujer corta varios cigarrillos con unas tijeras

¿Sabías que fumar está relacionado con más de veinticinco enfermedades y es responsable del 85 por ciento de casos de cánceres de pulmón?

“Se calcula que en 2012, en España, 60.456 personas murieron con enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco, el 15,23 por ciento de las muertes registradas en todo el país. Esto es como lanzar una moneda al aire: si sale cara te salvas, si sale cruz mueres”, afirma Francisco Camarelles Guillem, médico de familia y vicepresidente del Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo (CNPT) y del grupo de educación sanitaria y promoción de la salud del Programa de Actividades Preventivas y de Promoción de la Salud (PAPPS) de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (semFYC).

“Fumar reduce la esperanza de vida una media de diez años según un estudio que ha seguido a más de 35.000 personas durante 50 años en el Reino Unido”, añade el experto. Sin embargo, se pueden reducir estos riesgos abandonando el consumo de tabaco. Dejar de fumar puede aumentar la esperanza de vida, aunque los beneficios son mayores cuanto antes se deja. 

Qué le pasa a tu cuerpo cuando dejas de fumar:

A las 24 horas

Después de un día sin fumar, se reducen bastante los niveles de monóxido de carbono en los pulmones, lo que aumenta los niveles de oxígeno en la sangre. Además, comienza a recuperarse el olfato y la comida sabe mejor, especialmente pasados los primeros días.

Los primeros días son los peores, las ganas de fumar suelen ser muy intensas y frecuentes pero disminuyen progresivamente hasta desparecer.

A los 2 o 3 días

El cuerpo tarda unos 3-4 días en eliminar completamente la nicotina o sus derivados, como la cotinina. Sin embargo, otros compuestos presentes en el tabaco, como el alquitrán, se acumulan en los pulmones y pueden tardar años en desparecer del organismo.

“Los alquitranes y otras sustancias presentes en el tabaco son los responsables de la aparición del cáncer, mientras que la nicotina tiene efectos sobre el sistema cardiovascular y es una sustancia altamente adictiva”, explica Camarelles.

A las 2 o 3 semanas

Fumar es una adicción física y psicológica, una conducta aprendida que genera una dependencia social. Al abandonar el tabaquismo es normal que permanezcan las ganas de fumar e incluso que aparezca el llamado síndrome de abstinencia o “mono”, acompañado de irritabilidad, ansiedad, nerviosismo y cansancio, entre otros síntomas. “El síndrome de abstinencia dura unas 2-3 semanas y es la principal causa de que los fumadores vuelvan a fumar”, afirma el especialista.

A veces pueden pasar meses y las ganas de fumar prevalecen, aunque con menor intensidad y frecuencia. 

A los 3 meses

La función pulmonar comienza a mejorar y se produce una disminución notable de la tos, la congestión nasal, la fatiga y la sensación de falta de aire.

De hecho, estas mejoras pueden empezar a aparecer incluso a las dos semanas de haber dejado el tabaco, junto con una mayor elasticidad e hidratación de la piel que se había perdido a causa del tabaquismo.

En estos primeros meses la nicotina, que posee la capacidad de quemar las grasas, desaparece y se aumenta de peso. Normalmente este incremento se sitúa entre los tres y cinco kilos, aunque hay personas que no cogen peso y otras que engordan más de seis kilos.

“El aumento de peso es una de las principales barreras y dificultades para dejar de fumar. La buena noticia es que podemos hacer cosas para evitarlo, como cuidar la alimentación o aumentar la actividad física”, concluye el experto.

Después de un año

Tras un año sin fumar, el riesgo de enfermedad cardiovascular disminuye hasta reducirse en un 50 por ciento. Y continúa descendiendo con el paso del tiempo, tras 5-15 años sin fumar el riesgo de infarto cerebral es el mismo que el de una persona que nunca ha fumado.

De 10 años en adelante

El riesgo de cáncer de pulmón se reduce paulatinamente al dejar de fumar y después de diez años es un 30-50 por ciento menor.

“A los 15-20 años el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, cáncer de pulmón, garganta, esófago o vejiga es el mismo que el de los no fumadores. Sin embargo, el riesgo de padecer cáncer de pulmón en los exfumadores empedernidos que consumían 20 o más cigarrillos diarios seguirá siendo el doble para el resto de sus vidas”, afirma Camarelles.

Camarelles aporta algunos consejos como experto para dejar de fumar:

  • Debes darte una oportunidad para dejar de fumar. Fija una fecha de abandono, prepara un plan y, ante la duda, busca apoyo en tu centro de salud, amigos o familiares.
     
  • Decídete a dejar de fumar. Te sentirás mejor, mejorará tu salud y la de tu familia, dejarás de depender del tabaco y tu economía te lo agradecerá.

Fuente: cuidateplus.com.ar