Buscar agua segura y lugares frescos

Agua segura y lugares frescos, las recomendaciones para evitar deshidratación por diarreas

Lugares frescos y ventilados, y mantener la hidratación de manera constante son algunas de las recomendaciones que los especialistas brindan para que bebés, niños y niñas puedan «disfrutar de un verano lo más saludable posible» y eviten cuadros de deshidratación por diarreas.

«Es importante que los bebés, niños y niñas puedan disfrutar de un verano de la manera más saludable posible. Para eso tenemos que evitar, por un lado, los golpes de calor», señaló Ángela Nakab, pediatra especialista en adolescencia y miembro de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP).

Nakab indicó que elegir lugares «frescos y ventilados» y que los niños y niñas se mojen frecuentemente a la hora de disfrutar del receso en los meses de mayor calor es importante, además de vestirse con ropa holgada, en lo posible clara y de algodón.

Las enfermedades diarreicas que se presentan en verano suelen estar relacionadas a las altas temperaturas y la diseminación de virus y bacterias que la provocan, y el calor favorece a la deshidratación de manera más rápida.

«Hay que hidratarse y beber agua segura con mayor frecuencia, aún sin tener sed. La sed es muestra de que nos falta líquido. Si los niños juegan al aire libre es importante que consuman agua en todo momento», remarcó la especialista.

En el caso de los bebés que se encuentren amamantando, Nakab explicó que deberán incrementar la frecuencia de las tomas.

«No practicar deportes o actividad física al aire libre entre las 10 y 16 los días de mucho calor o exponerse al sol en ese momento es importante», agregó.

Sobre la vestimenta, la pediatra indicó que es preferible que niños y niñas usen gorros, anteojos de sol y remeras con manga larga, y si está dentro de las posibilidades, remeras que eviten los rayos ultravioleta.

Además, indicó no exponer en absoluto a bebés menores de un año al sol y utilizar protectores solares de amplio espectro, colocándolo media hora antes de la exposición y renovándolo cada dos horas, excepto en niños menores de seis meses, en quienes no se recomienda su uso.

«Es importante buscar la sombra ya que las quemaduras solares se dan cuando se está expuesto en horarios que no son los recomendados y hay mayor exposición y tiempo en donde los chicos están al aire libre «, agregó la especialista.

Además, aseguró que aparte de la hidratación, no hay ningún tratamiento específico para enfermedades diarreicas.

«La mayoría de las diarreas y gastroenteritis duran entre 4 a 10 días y lo más importante es que los niños estén bien hidratados. Si se observan signos de deshidratación siempre es aconsejable realizar la consulta con el centro de salud más cercano o pediatra de cabecera», concluyó.

Fuente: Télam