El ruido del tráfico aumentaría el riesgo de párkinson

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Según datos publicados en JAMA Neurology la exposición prolongada al ruido del tráfico incrementa entre un 3% y un 4% el riesgo de padecer enfermedad, mientras que contar con un lado silencioso en la vivienda puede mitigar este efecto negativo

PorIsmael Yasnikowski

Una persona de espaldas mira por una ventana, con persianas en el lado izquierdo, y al exterior se observa una calle urbana con vehículos y edificios.Un estudio observacional halló que una exposición residencial más alta al tráfico se vinculó con más diagnósticos nuevos de la enfermedad (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un equipo de investigación de Dinamarca identificó una relación directa entre la exposición constante al ruido del tráfico y la aparición de Párkinson, una de las enfermedades neurodegenerativas más comunes en el mundo. El estudio, publicado en la revista científica JAMA Neurology y difundido por el portal internacional Euronews, plantea que el entorno sonoro de las viviendas representa un factor ambiental relevante para la salud cerebral en el largo plazo.

Los resultados, respaldados por el seguimiento de más de tres millones de residentes a lo largo de casi 20 años, abren nuevas perspectivas en la prevención pública de esta patología.

Según el medio digital, los investigadores observaron que incluso pequeñas diferencias en los niveles de ruido residencial influyen en el riesgo de desarrollar la enfermedad. El hallazgo surge del análisis de personas mayores de 40 años que no presentaban la enfermedad al inicio del estudio, lo que permitió vincular la incidencia de nuevos casos con la exposición a la contaminación acústica en el hogar.

Un vínculo estadístico entre ruido y enfermedad

Una calle urbana con tres carriles llena de autos y motocicletas, con luces de freno encendidas. Un letrero azul de tránsito con flechas de frente y derecha.La investigación analizó a residentes mayores de 40 años sin la enfermedad al inicio y observó que diferencias relativamente pequeñas en la contaminación acústica (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estudio, liderado por expertos daneses, se focalizó en el impacto del ruido del tráfico rodado en el entorno doméstico. Según el equipo de investigación, cada aumento de 11 decibelios (dB) en el lado más expuesto de la vivienda se relacionó con un incremento aproximado del 3% en el riesgo de padecer enfermedad. En el lado menos expuesto al tráfico, el riesgo subió un cuatro por ciento por cada nueve dB adicionales.

El artículo periodístico detalló que la presencia de un “lado silencioso” en la vivienda —es decir, una fachada al menos diez dB menos ruidosa que la opuesta— puede ejercer un efecto protector. Esta diferencia acústica cobra especial relevancia para quienes residen en áreas donde el ruido alcanza niveles elevados durante la noche, periodo en el que la exposición resulta más persistente y difícil de evitar.

Los autores del estudio recalcaron que los análisis previos, centrados solo en la cara más ruidosa del hogar, podrían subestimar los verdaderos riesgos para la salud. La nueva investigación subraya la importancia de considerar el ambiente completo de la vivienda para evaluar el impacto del ruido.

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Daño cerebral por alteración del sueño y estrés

Contar con una fachada al menos diez decibelios menos ruidosa que la opuesta se vinculó con un efecto mitigador frente a la exposición crónica al tráfico rodadoContar con una fachada al menos diez decibelios menos ruidosa que la opuesta se vinculó con un efecto mitigador frente a la exposición crónica al tráfico rodado

Los resultados aportan una explicación biológica plausible a la relación entre ruido riesgo de Párkinson. El equipo científico plantea que la exposición crónica al ruido altera la calidad del sueño y desencadena una respuesta de estrés sistémico. Ambos factores afectan la salud cerebral y pueden propiciar procesos como la neuroinflamación y el estrés oxidativo, especialmente en las áreas del cerebro encargadas de la producción de dopamina.

La enfermedad involucra el deterioro progresivo de neuronas productoras de este neurotransmisor, lo que deriva en fallas motoras y otros síntomas clínicos. Actualmente, la cifra de personas afectadas supera los 11 millones en todo el mundo, según datos citados por Euronews. Se proyecta que este número podría duplicarse en las próximas décadas por el aumento de la esperanza de vida y el crecimiento poblacional en regiones específicas.

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Fernando Alonso Frech, neurólogo e investigador del Centro Integral de Neurociencias HM CINAC, explicó al medio de noticias que la identificación de factores ambientales modificables representa una prioridad en salud pública. “La elevada proporción de población expuesta al ruido del tráfico implica que su impacto potencial sobre la salud podría ser considerable”, señaló el especialista.

Repercusiones para la política urbana y la salud pública

(Imagen Ilustrativa Infobae)La exposición persistente durante la noche podría ser especialmente relevante y proponen mecanismos como la alteración del sueño y el estrés crónico (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las conclusiones del estudio ponen de manifiesto la necesidad de revisar la planificación urbana y las estrategias de control de la contaminación acústica. El equipo investigador recomienda medidas concretas como la instalación de barreras acústicas, la reducción del tráfico en zonas residenciales y el diseño de viviendas que incluyan espacios protegidos del ruido.

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De acuerdo con los datos presentados, los efectos observados no variaron en función del sexo, el nivel educativo, los ingresos, la convivencia o la densidad de población, lo que indica que el impacto del ruido se distribuye de forma homogénea entre distintos grupos sociales y demográficos.

Según el informe, hasta el momento, la causa exacta de la enfermedad de Párkinson permanece desconocida y no existe una cura disponible. En este contexto, los hallazgos respaldan la importancia de identificar factores ambientales que puedan modificarse para reducir riesgos. De acuerdo con los investigadores, el estudio constituye un llamado de atención para autoridades y planificadores urbanos, quienes enfrentan el reto de diseñar ciudades más silenciosas y saludables.

Fuente: Infobae