19-1

Vivir más sin perder calidad de vida es posible. Para ello es necesario conocer los grandes enemigos de la longevidad y los pilares para actuar frente a ellos de forma temprana. El neurocirujano José Hernández Poveda desvela la fórmula conseguir optimizar la salud.

hombre mayor con arrugas
  1. Covadonga Díaz

Vivimos más que nunca pero también pasamos más años enfermos. Uno de los errores es esperar que el daño sea evidente para actuar. La medicina 3.0 no espera a que aparezcan los primeros síntomas de infarto, cáncer o demencia sino que trata de detectar vulnerabilidades años antes de que se conviertan en diagnósticos irreversibles. José Hernández Poveda, neurocirujano, experto en longevidad, fundador de la clínica Age Reversal y autor de Envejecer es opcional (Grijalbo, 2026), señala que la medicina 3.0 se pregunta: ¿qué es más probable que le ocurra en el futuro a esta persona y qué podemos hacer hoy para evitarlo?

Y es que este experto explica que «envejecer no es lo que crees» y recuerda que desde pequeños nos enseñan que «envejecer es tan inevitable como lo es el paso del tiempo» pero la naturaleza ofrece «ejemplos fascinantes que desafían la supuesta inevitabilidad del envejecimiento», entre los que destaca, el tiburón de Groenlandia que puede vivir más de 400 años con un metabolismo tan lento que parece desafiar el paso del tiempo, o la medusa Turritopsis dohrnii, conocida como la medusa de la inmortalidad, capaz de regresar de su estado adulto a una fase juvenil.

Las células senescentes son una de las principales puertas de entrada del envejecimiento hacia la enfermedad. El daño mitocondrial es responsable de muchos de los problemas que asociamos al envejecimiento, como la fatiga persistente, la pérdida de fuerza, la pérdida de resistencia física y el deterioro cognitivo, recuerda este especialistas.

Enemigos de la longevidad

Hernández Poveda cita como los enemigos de la longevidad:

  • La aterosclerosis y las enfermedades cardiovasculares.
  • El alzhéimer y las demencias.
  • El cáncer.
  • La inflamación crónica, las enfermedades metabólicas y la sarcopenia.

La inflamación es una de las herramientas más poderosas de nuestro sistema inmune. El problema es la activación del sistema de defensa cuando en realidad no es necesario, «en lugar de luchar contra un enemigo real y puntual permanece en estado de movilización constante«.

Factores de activación crónica

Los factores que propician esta activación crónica son:

  • Una alimentación rica en ultraprocesados que envía señales de peligro constantes.
  • La falta de movimiento, que impide regular la inflamación de forma natural.
  • El estrés crónico, que activa sistemas hormonales que empeoran el funcionamiento del sistema inmunológico
  • Un sueño insuficiente, que impide reparar el daño a nivel celular.
  • La exposición continua a contaminantes ambientales que irritan de forma continua al organismo.

El resultado, explica Hernández Poveda, es una inflamación persistente de bajo grado que, con el tiempo, erosiona los cimientos del organismo. Así, afecta a las arterias, acelerando la ateroesclerosis; al cerebro, favoreciendo la neurodegeneración; al páncreas, contribuyendo a la resistencia a la insulina, y a las articulaciones, provocando desgaste y dolor.

En este sentido, José Hernández aboga por usar la ciencia para tomar decisiones correctas que afectarán a nuestro futuro desde la alimentación, el ejercicio, el sueño y la gestión del estrés hasta los biomarcadores avanzados, los suplementos o las terapias médicas avanzadas.

Y pone algunos ejemplos concretos aplicados a algunas de las enfermedades más prevalentes.

  • Enfermedad cardiovascular: en vez de esperar al primer infarto, evaluamos el flujo sanguíneo del corazón, los niveles de las partículas que se depositan en las paredes arteriales y los biomarcadores de inflamación para evitar que las arterias siquiera comienzan a obstruirse.
     
  • Cáncer: en lugar de descubrirlo cuando ya produce síntomas usamos cribados tempranos, estudios genéticos y técnicas de imagen de alta resolución e inteligencia artificial para detectarlo en fases iniciales, cuando no representa una amenaza para la vida.
     
  • Alzheimer y demencias: no nos resignamos a que la pérdida cognitiva llegue con la edad. Hoy sabemos que factores como la resistencia a la insulina, el sueño deficiente, una baja masa muscular, la nutrición y la inflamación crónica pueden predisponer al deterioro cerebral.
     
  • Diabetes y enfermedades metabólicas: en vez de controlar la glucosa en diabéticos ya diagnosticados, analizamos la resistencia a la insulina, el tejido adiposo y los hábitos de vida para frenar el deterioro metabólico antes de que destruya nuestros sistemas vitales.
     
  • Inflamación crónica y autoinmunidad: cada vez entendemos mejor como un sistema inmune alterado contribuye al envejecimiento y la aparición de múltiples enfermedades. El objetivo es apagar ese fuego silencioso antes de que genere daños irreversibles.

Y como pilares de la longevidad, José Hernández Poveda, destaca:

  • · El ejercicio físico: entrenar para disfrutar de la vida
  • · La nutrición: hacer de la comida la mejor medicina.
  • · El sueño: «el superpoder que no sabías que tenías».
  • · El control de estrés: «¿para qué vas a vivir más si no vas a disfrutarlo?»

Este experto incide en que la longevidad es «la carrera más larga de la vida, y cuánto más larga mejor», por lo que advierte que no se trata de cambiarlo todo en una semana o un mes sino que «la consistencia y la mentalidad lo son todo» y que las pequeñas acciones acumuladas durante décadas son lo que «en realidad marca la diferencia».

Fuente: La Nación