Dolor de cuello y sensación de mareo
Las señales de alarma que no debes ignorar
Si tienes sensación de que flotas y estás algo desequilibrado podrías estar mareado. ¿Cuál será su origen? Solo un médico puede darte un diagnóstico, pero puede que sean las cervicales. Te contamos qué se siente y a qué puede deberse.

Descubre más noticias de CuídatePlus en tus búsquedasSeguir a CuídatePlus en Google
“Estoy mareado, pero son las cervicales”. Seguramente has oído esto alguna vez o lo has sentido. El mareo de cervicales, que también se llama vértigo cervicogénico, es una realidad. ¿Cómo identificarlo? En primer lugar hay que tener en cuenta que debe ser un médico quien lo diagnostique. No obstante, ¿qué se siente?
Eduardo Hevia, especialista en Cirugía Ortopédica y Traumatología y experto en patología y cirugía de la columna vertebral, explica a CuídatePlus, que tanto los mareos como los vértigos -el síndrome vertiginoso- son muy habituales tanto en las consultas de Otorrinolaringología como en las de Cirugía Ortopédica y Traumatología.
“Aunque pueden ser muy similares, el propio paciente suele relacionar los vértigos cervicogénicos con los movimientos del cuello o de la cabeza, después de permanecer mucho tiempo en una misma postura o porque se acompañan de dolor o rigidez cervical”, afirma el especialista.
Cuando es el cuello el responsable del mareo, se suele sentir una sensación de desequilibrio o de flotación, más que notar que sea el entorno lo que se mueve. Sin embargo, aunque tengamos estos síntomas no debemos pensar que se trata de las cervicales y sí acudir al médico para que lo valore.
¿Cuándo acudir a Urgencias?
Eso sí, “si el vértigo se acompaña de dificultad para hablar o caminar, pérdida brusca de audición, visión o conciencia, desmayo o un dolor de cabeza o cuello súbito e intenso, no debemos asumir que procede de las cervicales y esperar: hay que acudir a Urgencias”, abunda Hevia.
Columna cervical y mareos
Según explica Hevia, “la misión de la columna cervical es mantener la cabeza durante la bipedestación y la sedestación para que podamos utilizar los sentidos, prestar atención a lo que hacemos y mantener la cabeza centrada sobre los hombros y la pelvis, es decir, conservar la verticalidad”. Si la columna cervical tiene problemas no puede realizar sus funciones con corrección y puede provocar que aparezcan los mareos y la sensación de inestabilidad. De hecho, pueden llegar a ser muy limitantes para quien los sufre.
Uno de los factores que puede provocar mucha tensión en la zona del cuello es precisamente el estrés. Puede, además, amplificar esa tensión y la sensación de mareo. No solo eso, sino que el estrés hace que aparezcan con mucha frecuencia contracciones persistentes de los músculos del cuello y de los hombros, y también de las mandíbulas, con bruxismo, lo que se asocia fácilmente a rigidez y dolor cervical.

Tensión en espalda y cuello
La vida que llevamos, el trabajo en ordenador, la falta de actividad física y la presión pueden hacer que tengamos contracturas recurrentes en la zona cervical y en los trapecios. Y cuando nos duele perdemos mucha funcionalidad y movilidad. Esto altera la calidad de vida, está claro. Pero, además, “en el caso de las molestias cervicales, si se acompañan de dolores de cabeza, sensación de pesadez en la vista o pérdida de concentración en el trabajo o en las actividades de la vida diaria, la calidad de vida puede verse muy afectada”.
No es raro que cuando duele el cuello también aparezca un dolor de cabeza. Este puede tener mucho que ver con las contracturas del cuello y de los trapecios. “El dolor también puede referirse a los nervios que salen de la zona cervical hacia la cabeza. Otras veces, los dolores originados en las articulaciones de las vértebras cervicales se perciben en zonas vecinas, como la región dorsal interescapular, la nuca o la región occipital”, añade Hevia.
Por tanto, el dolor en el cuello puede coexistir con la cefalea y “en algunas personas, actuar como desencadenante, aunque no siempre sea la causa principal”.