Los adolescentes se mueven menos que nunca

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Los expertos alertan: el ejercicio de hoy protege la salud de mañana

Fact Checked

Un estudio liderado por la OMS no deja dudas: los adolescentes de todo el mundo no cumplen con las recomendaciones mínimas de actividad física. Evitar la inactividad física -origen de multitud de enfermedades- requiere apoyos familiares, escolares e institucionales con un objetivo común: educar a una infancia que sea saludable en el futuro

jóvenes haciendo ejercicio
  1. Isabel Gallardo Ponce

Uno de cada cuatro adolescentes en todo el mundo declara no haber realizado al menos 60 minutos de actividad física ningún día de la semana anterior. Esto significa que unos 240 millones de jóvenes de 11 a 17 años no cumplen las recomendaciones internacionales de hacer al menos 60 minutos diarios de actividad física de moderada a vigorosa a la semana. Estos son datos de las nuevas estimaciones mundiales publicadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS). De media, los adolescentes declararon realizar una actividad física tan solo 2,7 días a la semana, mientras que solamente el 14 % declaró realizar una actividad física todos los días.

“Durante 15 años, apenas se ha avanzado en el objetivo de aumentar la actividad física entre los jóvenes, y las niñas son las más rezagadas”, ha apuntado Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, a propósito de esto datos, que proceden de un nuevo estudio, publicado en la revista médica The Lancet Global Health. El trabajo ha obtenido los datos de 389 encuestas poblacionales en 140 países -donde habitan el 60% de los adolescentes -, en las que participaron más de 3,2 millones de adolescentes.  

Impacto de no moverse en la salud

Etienne Krug, director del departamento de determinantes en salud, promoción y prevención de la OMS, recuerda que las enfermedades no transmisibles –cardiovasculares, diabetes, cáncer y patologías respiratorias- están entre las principales causas de muerte en el mundo. Junto a ellas aparecen factores de riesgo importantes: tabaco, alcohol, contaminación, dietas poco saludables y falta de actividad física. “La actividad física es una de las mejores maneras de prevenir el ictus, las enfermedades cardiovasculares y otras enfermedades no transmisibles. Además, contribuye a una buena salud mental y bienestar, apoya un crecimiento saludable y un adecuado desarrollo y ayuda a las personas jóvenes a aprender, conectar y prosperar”. 

Lo contrario de la actividad física es el sedentarismo. Precisamente ayudar a los jóvenes a adquirir el hábito de practicar una actividad física desde temprano es crucial para proteger su salud y reducir la carga mundial de enfermedades. Precisamente esta falta de movimiento, recalca Fiona Bull, jefa de la Unidad de Promoción de la Actividad Física y Prevención de los Daños Relacionados con el Alcohol de la OMS, aumenta el riesgo de hipertensión, algunos cánceres, enfermedad cardíaca, diabetes, además de la posibilidad de tener obesidad y sobrepeso, además de retrasar la aparición de Alzheimer y otras demencias, así como la gestión de síntomas de depresión y ansiedad, y la prevención del riesgo de caídas. 

¿Qué tipo de actividad física hay que realizar?

Leanne Riley, jefa de la Unidad de Vigilancia, Seguimiento y Notificación de Enfermedades No Transmisibles, de la OMS, responde a la pregunta de ¿qué es exactamente un día activo? Es aquel en el que el adolesctente realiza al menos 60 minutos de ejercicio o actividad moderada o vigorosa al día. “Es el tipo de ejercicio que hace que el corazón lata más fuerte, que se respire más rápido y en el que se suda. Si esto ocurre en un deporte, durante el transporte, haciendo ejercicio o en el colegio… No importa. Se trata de cómo se mueven los adolescentes”.

Dada la importancia de hacer actividad física para una vida libre de enfermedades, el sedentarismo en los adolescentes alcanza cifras peligrosamente altas, apuntan los expertos de la OMS. De hecho, actuar en los más jóvenes es esencial porque en la adolescencia y en la infancia es el momento en el que los hábitos se instauran. Dicho esto, no hay que olvidar que el ejercicio es una inversión para la salud del futuro. 

“Estamos muy lejos de asegurar que los jóvenes tengan las condiciones necesarias para realizar más actividad física. Debemos aclarar que por actividad física no hablamos de ir al gimnasio, sino de moverse a lo largo del día de diferentes formas. Tenemos que asegurar que caminar e ir en bicicleta es seguro, reducir la tentación de las pantallas y permitir que puedan moverse más en entornos saludables”, explica Krug. En ello coincide el director general de la OMS: “La respuesta no es exigir un mayor esfuerzo a los adolescentes, sino construir escuelas, calles y comunidades donde moverse, jugar y realizar una actividad física sea seguro, fácil y normal”.

Entornos seguros y activos 

Respecto a la gran cantidad de adolescentes, especialmente a las chicas, que se están perdiendo los beneficios físicos, sociales y mentales que produce la actividad física, Bull, apunta que hay que conseguir que los entornos hagan fácil la actividad para toda la población y asegurar que sean activos tanto en el colegio como en la vida diaria.

Los países necesitan políticas que permitan integrar la actividad física en la vida cotidiana de forma fácil, segura y accesible. Promover la actividad física en las escuelas, invertir en rutas seguras para desplazarse a pie y en bicicleta, y fomentar la actividad física en las comunidades puede dar a los jóvenes más oportunidades para moverse, jugar y mantenerse activos en su vida cotidiana.

Bull ha añadido que este estudio no tiene los datos para determinar si la falta de actividad se relaciona con el uso de pantallas. “Hay un uso extendido de pantallas y teléfonos para el ocio, el aprendizaje, el trabajo, para la comunicación y hay preocupación por el impacto que pueda tener el tiempo de uso en adolescentes. Es muy simplista decir que solo las pantallas son las que impiden la actividad física; tenemos que qué averiguar dónde están la oportunidades de ser más activos. Lo que tenemos claro es que cuanto más tiempo estás sentado y eres sedentario, tienes menos posibilidades de ser activo. Una de las recomendaciones es reducir el tiempo total que pasamos sentados”. Bull apunta que tanto en el ámbito escolar como en el laboral podemos procurar estar de pie o hacer pausas activas antes o después del periodo de clases o hacer pausas para no estar sentados tanto tiempo. 

Fuente: cuidateplus

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