“El antojo de azúcar indica desequilibrio bacteriano”
El especialista explica que detrás del deseo de comer dulce puede haber algo más que falta de voluntad.
Muchas personas sienten que el antojo de azúcar aparece de la nada, especialmente cuando están cansadas o bajo estrés. La respuesta habitual es atribuirlo a debilidad o falta de control.
Eduardo Lara, nutricionista y tecnólogo de alimentos, propone otra lectura: «Los antojos de azúcar están alimentados por el desequilibrio bacteriano», explica en una entrevista con el diario AS. No se trata de un capricho sino de un proceso con base biológica.
La microbiota intestinal, ese conjunto de bacterias que habita en el intestino, no solo interviene en la digestión. También influye en el comportamiento alimentario.
Algunas investigaciones sugieren que ciertos desequilibrios en la microbiota podrían influir en la preferencia por alimentos muy azucarados o altamente energéticos. El cuerpo termina pidiendo aquello que perpetúa el problema, generando un ciclo difícil de interrumpir si no se actúa sobre la causa.

El desequilibrio suele acompañarse de problemas digestivos, pero también fatiga, advierte Lara. Foto: Shutterstock.
Ese desequilibrio rara vez aparece solo. Lara señala que suele acompañarse de síntomas que muchos normalizan sin relacionarlos con la alimentación: «problemas digestivos como gases, hinchazón o estreñimiento», pero también «la fatiga persistente o la falta de energía», explica el nutricionista. Son señales que el cuerpo manda antes de que el antojo se vuelva urgente, y que muchas veces se ignoran o se tratan por separado sin ver el cuadro completo.
En ese contexto, el azúcar funciona como una salida rápida que da alivio momentáneo sin resolver nada. La sensación de bienestar es real pero breve, y el sistema de recompensa del cerebro la registra y la repite. Sobre todo cuando el estado general del organismo no es óptimo: el cuerpo busca energía rápida porque no está obteniendo lo que necesita por otras vías.
Por eso el enfoque, según el nutricionista, no debería centrarse únicamente en eliminar el azúcar sino en recuperar el equilibrio interno que está generando ese comportamiento.

La importancia de elegir opciones naturales y de calidad, como las bebidas fermentadas. Foto: Shutterstock.
«Es importante elegir opciones naturales y de calidad«, señala, poniendo el foco en alimentos que aporten valor real al organismo, por ejemplo, bebidas fermentadas como la kombucha o el kéfir, en lugar de una respuesta inmediata al antojo. Mientras ese desequilibrio persista, la fuerza de voluntad por sí sola tiene poco margen de acción.